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El Mundial de Fútbol de 1950 -Eduardo Galeano June 30, 2010

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Nacía la televisión en colores, las computadoras hacían mil sumas por segundo, Marilyn Monroe asomaba en Hollywood. Una película de Buñuel, Los olvidados, se imponía en Cannes. El automóvil de Fangio triunfaba en Francia. Bertrand Russell ganaba el Nobel. Neruda publicaba su Canto general y aparecían las primeras ediciones de La vida breve, de Onetti, y de El laberinto de la soledad, de Octavio Paz.

Albizu Campos, que mucho había peleado por la independencia de Puerto Rico, era condenado en Estados Unidos a setenta y nueve años de prisión. Un delator entregaba a Salvatore Giuliano, el legendario bandido del sur de Italia, que caía acribillado por la policía. En China, el gobierno de Mao daba sus primeros pasos prohibiendo la poligamia y la venta de niños. Las tropas norteamericanas entraban a sangre y fuego en la península de Corea, envueltas en la bandera de las Naciones Unidas, mientras los jugadores de fútbol aterrizaban en Río de Janeiro para disputar la cuarta Copa Rimet, después del largo paréntesis de los años de la guerra mundial.

Siete países americanos y seis naciones europeas, recién resurgidas de los escombros, participaron en el torneo brasileño del 50. La FIFA prohibió que jugara Alemania. Por primera vez, Inglaterra se hizo presente en el campeonato mundial. Hasta entonces, los ingleses no habían creído que tales escaramuzas fueran dignas de sus desvelos. El combinado inglés cayó derrotado ante los Estados Unidos, créase o no, y el gol de la victoria norteamericana no fue obra del general George Washington sino de un centrodelantero haitiano y negro llamado Larry Gaetjens. (more…)

La Reflexión de la semana June 29, 2010

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Uno no descubre nuevos continentes sin aceptar que debe perder de vista la orilla durante un largo tiempo.

André Guide

Escritor

via http://www.microsiervos.com

El Mundial de Fútbol de 1938 – Eduardo Galeano June 28, 2010

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Max Theiler descubría la vacuna contra la fiebre amarilla, nacía la fotografía en colores, Walt Disney estrenaba Blancanieves, Einsestein filmaba Alejandro Nevski. El nailon, recién inventado por un profesor de Harvard, empezaba a convertirse en paracaídas y medias de mujer.

Se suicidaban los poetas argentinos Alfonsina Storni y Leopoldo Lugones. Lázaro Cárdenas nacionalizaba el petróleo en México y enfrentaba el bloqueo y otras furias de las potencias occidentales. Orson Welles inventaba una invasión de los marcianos a los Estados Unidos y la transmitía por radio, para asustar incautos, mientras la Standard Oil exigía que los Estados Unidos invadieran México de verdad, para castigar el sacrilegio de Cárdenas y prevenir el mal ejemplo.
En Italia se redactaba el Manifiesto sobre la Raza, empezaban los atentados antisemitas, Alemania ocupaba Austria, Hitler se dedicaba a cazar judíos y a devorar territorios. El gobierno inglés enseñaba a los ciudadanos a defenderse de los gases asfixiantes y mandaba acopiar alimentos. Franco acorralaba los últimos bastiones de la república española y el Vaticano reconocía su gobierno. Cesar Vallejo moría en París, quizás con aguacero, mientras Sartre publicaba La Náusea. Y ahí, en París, donde Picasso exhibía su Guernica denunciando el tiempo de la infamia, se inauguraba el tercer Campeonato Mundial de Fútbol bajo la sombra acechante de la guerra que se venía. En el estadio de Colombes, el presidente de Francia, Albert Lebrun, dio el puntapié inicial: apuntó a la pelota, pero pegó en el suelo. (more…)

Ruteo Túnel Chacabuco June 27, 2010

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El ruteo de hoy es uno de los clásicos que hacemos en la autopista San Martín: con partida en el punto de encuentro habitual, ruteamos hasta la entrada del Túnel Chacabuco, que es una subida de 3.500 metros con un 6% de pendiente promedio.

Por ser uno de los ruteos clásicos, permite hacer comparativas con los ruteos anteriores, en mi caso lo hice con el anterior, que realizamos el 11 de Abril pasado.

El gráfico que ilustra este reportaje muestra la comparativa de zonas de ritmo de cardíaco (de acuerdo al entrenador Joe Friel) en ambas ocasiones, comentaré más al respecto al final del reportaje.

El pronóstico del tiempo anunciaba un día frío: -1°C de mínima, y con un clima húmedo, esto es un frío que te cala los huesos.

Salí de casa a las 08:28, nos encontramos con Esteban algunos minutos después para emprender juntos el pedaleo hacia el punto de encuentro.

Mi amigo iba con el orgullo por los cielos, debido a que había realizado un “upgrade” nada despreciable a su bicicleta: pasando de una transmisión Sora de 8 velocidades a una 105 de 10. Resulta comprensible entonces que su saludo haya sido tan frío como el mismo día… pero ya con unas cuántas pedaleadas enérgicas, que lo enfriaron un poquito más, se abrió un poco más a la conversación.

Llegamos al punto de encuentro a las 09:05, solo diez ruteros desafiamos el clima y una vez confirmda la ruta propuesta iniciamos el ruteo. Bastante desordenados en un principio, recién después de 7 km nos agrupamos de dos en fondo. Pedaleando a un ritmo poco más que moderado, registro un promedio de 136 ppm, lo que equivale a Zona 3, según Joe Friel. Esta zona es algo engañosa, pues el esfuerzo percibido es intenso, sin embargo se trata de una zona de transición que no contribuye al desarrollo de habilidades básicas y es mejor pasar a Zona 4 (más sobre esto en el sitio de Joe Friel).

Los datos duros: 15,6 km a 25,6 km/hr para enfrentar la subida Santa Esmeralda, en total 2.500 metros que subimos en primer lugar un grupo de cinco y detrás los otros cinco, pero disgregados.

Nos reagrupamos en la cima a la espera de los rezagados, que no por estar a la zaga venían con menos entusiasmo y apenas aparecen reiniciamos la ruta.

Esta segunda etapa fue de 20 km a 31,1 km/hr. Promedio de pulsaciones: 142 ppm, bien por mí, ya que esto es Zona 4, la zona en la que mejoro mi rendimiento.

Llegamos al final del ruteo: la subida al túnel Chacabuco. En el ciclocomputador suelo registrar solo los últimos 3.500 metros, aunque en realidad se inicia un par de kilómetros antes con una rampla menor. La pendiente promedio que registro es de 6% y la subo con el 34, juego con los piñones 21 y 23 cuando voy sentado y bajo al 16 cuando me paro en los pedales. Velocidad promedio 12,2 km/hr y 162 ppm de promedio, Zona 7, una zona totalmente anaeróbica, en el entorno de mi frecuencia cardíaca máxima y tardo 17:23 (mm:ss). Esta explicación me encanta, pues de esta forma no me siento mal por haber sido el último en llegar.

Sin descanso en la meta, retornamos de inmediato, pues nos reagrupábamos al inicio del ascenso.

El regreso fue bastante cómodo al principio, los primeros 8 km, ruteamos agrupados, a buena velocidad e intensidad y no sentí pasar el tiempo.

Pero tras esos 8 kilómetros enfrentamos la subida Santa Esmeralda de vuelta, zona en la que típicamente me cuesta seguir el ritmo del grupo y comienzo a descolgarme lentamente. En esta oportunidad seguimos con Esteban y nos mantuvimos a unos 200 metros del grupo durante otros 15 km, a partir de este punto ya los perdimos de vista.

Los datos: 38 km de regreso a 32,8 km/hr de promedio. Pulsaciones promedio en 144, Zona 4, buen entrenamiento, que compensa el esfuerzo que exige.

La distancia total realizada por el grupo fue de 83,7 km y la personal 119,4 km. (more…)

Sólo una madre lo sabría… – Humor June 25, 2010

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Un día mi madre salió, y mi padre quedo a mi cargo. Yo tendría quizás 2 años y medio.

Alguien me había dado de regalo un juego de té y era ese uno de mis juguetes favoritos. Papá estaba en la sala leyendo las noticias cuando le lleve una pequeña taza de té, que era solamente agua. Después de varias tazas de té y de muchas alabanzas por la sabrosa bebida, mi mamá llegó a casa.
Papá la hizo esperar en el salón para que me viera traerle una taza de té, porque era la cosa más tierna. Mi mama esperó, y allí venia yo caminando por el pasillo con la taza de té para papa, y ella lo miró mientras se la tomaba..

Entonces ella dijo (y solo una madre podría haberlo hecho):

“¿¿¿No se te ocurrió que el único lugar en que ella puede alcanzar agua es en el inodoro??? “

El Mundial de 1934 – Eduardo Galeano June 23, 2010

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Johnny Weissmüller lanzaba su primer aullido de Tarzán, el primer desodorante industrial aparecía en el mercado, la policía de Louisiana acribillaba a balazos a Bonnie and Clyde. Bolivia y Paraguay, los dos países más pobres de América del Sur, se desangraban disputando el petróleo del Chaco en nombre de la Standard Oil y la Shell. Sandino, que había vencido a los marines en Nicaragua, caía acribillado en una emboscada y Somoza, el asesino, iniciaba su dinastía. Mao desataba la larga marcha de la revolución en los campos de China. En Alemania, Hitler se consagraba Führer del Tercer Reich y promulgaba la ley en defensa de la raza aria, que obligaba a esterilizar a los enfermos hereditarios y a los criminales, mientras que Mussolini inauguraba, en Italia, el segundo Campeonato Mundial de Fútbol. Los carteles del campeonato mostraban un hércules que hacía el saludo fascista con una pelota a sus pies. El Mundial del 34 en Roma fue, para il Duce, una gran operación de propaganda. Mussolini asistió a todos los partidos desde el palco de honor, el mentón alzado hacia las tribunas repletas de camisas negras, y los once jugadores del equipo italiano le dedicaron sus victorias con la palma extendida.

Pero el camino hacia el título no resultó fácil. El partido entre Italia y España fue el más triturador de la historia de los mundiales: la batalla duró 210 minutos y terminó al día siguiente, cuando varios jugadores habían quedado fuera de combate por las heridas de guerra o porque ya no daban más. Ganó Italia, sin cuatro de sus jugadores titulares. España terminó con siete titulares menos. Entre los españoles lastimados, estaban los dos mejores: el atacante Lángara y el arquero Zamora, el que hipnotizaba en el área.

En el estadio del partido Nacional Fascista, Italia disputó contra Checoslovaquia la final del campeonato. Ganó en el alargue, 2 a 1. Dos jugadores argentinos, recién nacionalizados italianos, aportaron lo suyo: Orsi metió el primer gol, gambeteando al arquero, y otro argentino, Guaita, sirvió el pase del gol de Schiavio que brindó a Italia su primera Copa mundial.

En el 34, participaron dieciséis países: doce europeos, tres americanos y Egipto, solitario representante del resto del mundo. El campeón, Uruguay, se negó a viajar, porque Italia no había venido al primer Mundial en Montevideo.

Detrás de Italia y Checoslovaquia, Alemania y Austria ganaron el tercer y cuarto puesto. El jugador checoslovaco Nejedly fue el goleador, con cinco tantos, seguido por Conen, de Alemania, y Schiavio, de Italia, con cuatro.

La reflexión de la semana June 21, 2010

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Después de todo, no hay un sólo medio de comunicación que, en sus estatutos y en sus Informes de Responsabilidad Social Corporativa, no se comprometa con la información y con la libertad y con la democracia y con todas esas cosas hermosas que tanto valoramos en Occidente hasta que alguien nos habla de dinero.

José Antonio Pérez

http://www.mimesacojea.com

El Mundial de Fútbol de 1930 – Eduardo Galeano June 20, 2010

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Un terremoto sacudía el sur de Italia enterrando a mil quinientos napolitanos, Marlene Dietrich interpretaba El ángel azul, Stalin culminaba su usurpación de la revolución rusa, se suicidaba el poeta Vladimir Maiakovski. Los ingleses arrojaban a la cárcel a Mahatma Gandhi, que exigía la independencia y queriendo patria había paralizado a la India, mientras bajo las mismas banderas AUGUSTO CESAR SANDINO alzaba a los campesinos de Nicaragua en las otras Indias, las nuestras, y los marines norteamericanos intentaban vencerlo por hambre incendiando las siembras.

En los Estados Unidos había quien bailaba el reciente boogie-woogie, pero la euforia de los locos años 20 había sido noqueada por los feroces golpes de la crisis del 29. La bolsa de Nueva York había caído a pique y en derrumbe había volteado los precios internacionales y estaba arrastrando al abismo a varios gobiernos latinoamericanos. En el despeñadero de la crisis mundial, la ruina del precio del estaño tumbaba al presidente Hernando Siles, en Bolivia, y colocaba en su lugar a un general, mientras el desplome de los precios de la carne y el trigo derribaban al presidente Hipólito Yrigoyen, en la Argentina, y en su lugar instalaba a otro general. En la República Dominicana, la caída del precio de la azúcar habría el largo ciclo de la dictadura del también general Rafael Leónidas Trujillo, que inauguraba su poder bautizando con su nombre a la capital y al puerto.

En el Uruguay, el Golpe de Estado iba a estallar tres años después. En 1930, el país sólo tenía ojos y oídos para el primer Campeonato Mundial de Fútbol. Las victorias uruguayas en las dos últimas olimpíadas, disputadas en Europa, habían convertido al Uruguay en el inevitable anfitrión del primer torneo.

Doce naciones llegaron al puerto de Montevideo. Toda Europa estaba invitada, pero sólo cuatro seleccionados europeos atravesaron el océano hacia estas playas del sur:

Eso está muy lejos de todo —decían en Europa— y el pasaje sale caro.

Un barco trajo desde Francia el trofeo Jules Rimet, acompañado por el propio don Jules, presidente de la FIFA, y por la selección francesa de fútbol, que vino a regañadientes.

Uruguay estrenó con bombos y platillos un monumental escenario construido en ocho meses. El estadio se llamó Centenario, para celebrar el cumpleaños de la Constitución que un siglo antes había negado los derechos civiles a las mujeres, a los analfabetos y a los pobres. En las tribunas no cabía un alfiler cuando Uruguay y Argentina disputaron la final del campeonato. El estadio era un mar de sombreros de paja. También los fotógrafos usaban sombreros, y cámaras con trípode. Los arqueros llevaban gorras y el juez lucía un bombachudo negro que le cubría las rodillas.

La final del Mundial del 30 no mereció más que una columna de veinte líneas en el diario italiano La Gazzetta dello Sport. Al fin y al cabo, se estaba repitiendo la historia de las Olimpíadas de Amsterdam, en 1928; los dos países del río de la Plata ofendían a Europa mostrando dónde estaba el mejor fútbol del mundo.

Como en el 28, Argentina quedó en segundo lugar. Uruguay, que iba perdiendo 2 a 1 en el primer tiempo, acabó ganando 4 a 2 y se consagró campeón. Para arbitrar la final, el belga John Langenus había exigido un seguro de vida, pero no ocurrió nada más grave que algunas trifulcas en las gradas. Después, un gentío apedreó el consulado uruguayo en Buenos Aires.

El tercer lugar del campeonato correspondió a los Estados unidos, que contaban en sus filas con unos cuantos jugadores escoceses recién nacionalizados, y el cuarto puesto fue para Yugoslavia.

Ni un solo partido terminó empatado. El argentino Stábile encabezó la lista de goleadores, con ocho tantos, seguido por el uruguayo Cea, con cinco. El francés Louis Laurent hizo el primer gol de las historia de los mundiales, jugando contra México.

Las Fuerzas Ocultas

«Un jugador uruguayo, Adhemar Canavessi, se sacrificó para conjurar el daño de su propia presencia en la final de la Olimpiada del 28, en Amsterdam. Uruguay iba a disputar esa final contra Argentina. Canavessi decidio quedarse en el hotel y se bajó del autobus que llevaba a los jugadores al estadio. Todas las veces que el habia enfrentado a los argentinos, la seleccion uruguaya habia perdido, y en la ultima ocasion el habia tenido la mala pata de hacerse un gol en contra. En el partido de Amsterdam, sin Canavessi, Uruguay ganó.

El dia anterior, Carlos Gardel habia cantado para los jugadores argentinos en el hotel donde se hospedaban. Para darles suerte, habia estrenado un tango llamado Dandy. Dos años despues, se repitió la historia: Gardel volvió a cantar Dandy deseando éxito a la seleccion argentina. Esa segunda vez fue en visperas de la final del Mundial del 30, que tambien gano Uruguay.

Muchos juran que la intencion estaba fuera de toda sospecha, pero mas de uno cree que ahi tenemos la prueba de que Gardel era uruguayo».

Eduardo Galeano en clave de humor… June 19, 2010

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El Turco llevaba muchos años detrás de aquel mostrador. Servía bebidas, a veces inventaba. Callaba, a veces escuchaba.

Conocía las costumbres y las manías de cada uno de los clientes que noche tras noche venían a echarse tragos.

Había un hombre que llegaba siempre a la misma hora, a las ocho en punto de cada noche, y pedía dos martinis secos. Pedía los dos martinis a la vez y se los bebía él solito, un sorbo de una copa, un sorbo de la otra. Muy lentamente, mirando nada, diciendo nada, el hombre vaciaba sus dos copas, se comía sus dos aceitunas, pagaba y se iba.

El Turco tenía la costumbre de no preguntar, pero una noche el hombre le leyó alguna curiosidad en los ojos y, como quien no quiere la cosa, contó.

Dijo que su amigo más amigo estaba viviendo muy lejos de allí, muy lejos de Quito, en Ottawa. Y dijo que a las ocho en punto de cada noche los dos se encontraban, allí y allá, en ese bar de Quito y en un bar de Ottawa, y bebían una copa juntos.

Y así pasó el tiempo, de ceremonia en ceremonia. Hasta que una noche, el hombre llegó con la puntualidad de siempre pero pidió un solo martini, que sea uno, por favor, y bebió, lento, callado, hasta agotar la única copa.

Entonces el Turco hizo lo que nunca: lo tocó. Estiró el brazo sobre el mostrador y lo tocó:

-Mi pésame -dijo.

Pero el hombre aclaró que no, que su amigo estaba vivo y coleando:

-Es que yo he dejado de beber –explicó.

Edad y ciclismo 2 June 18, 2010

Posted by roberto in Salud.
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La semana pasada, en el boletín de roadbikerider, un ciclista le pregunta a Coach Fred cuál es la edad a la que se vería obligado a dejar el ciclismo. Se trata de un tema del que recurrentemente estamos leyendo, que motiva muchas preguntas, y que a todos aquellos que ya estamos alrededor de la cincuentena nos interesa. A continuación les presento una traducción personal del artículo citado.

Pregunta: Tengo 44 años y siento que nunca he estado en mejor forma en mi vida; pero me pregunto si es que a medida que me acerque a los cincuenta iré perdiendo capacidad. ¿Cuántos años más puedo esperar mantener mi estado físico?

Barry C.

Coach Fred: A los 64 años, Ed (Pavelka) y yo aún damos batalla sobre la bicicleta, aunque el tiempo de recuperación se ha ido incrementando notoriamente a través de los años.

Nosotros y algunos otros ciclistas que conocemos, hemos mejorado continuamente nuestro rendimiento hasta los 50 años. De hecho, Ed y yo, cada uno por su parte, competimos en una contrarreloj de 40 km más rápido que nunca a esa edad, y eso que competíamos en ese evento desde que teníamos 20 años. Por lo que creo que aún le quedan muchos años a tu futuro como ciclista.

En la preparación de mi charla: “Edad y Ciclismo”, para una conferencia médica, tuve que investigar profundamente el tema.

Los estudios muestran que, después de los cuarenta años,  las personas sedentarias pierden su habilidad para consumir oxígeno (VO2max) a una tasa de alrededor de un 1% por cada año que pasa.  La gente activa, por otro lado, pierde solo el 0,5% anual. Y los deportistas competitivos, que mantienen un programa de entrenamiento vigoroso y de largo plazo pueden llegar a perder tan solo el 0,25% anualmente.

Más aún; algunos deportistas, que lo han sido a lo largo de toda su vida,  en la práctica han mejorado su consumo de oxígeno entre los 45 y los 55 años.

Sus secretos son:

Entrenamiento consistente. Significa mantenerlo año tras año, mes tras mes, y nunca darse períodos de inactividad prolongados. En este caso las frases cliché son ciertas: organo que no se usa se atrofia y When you rest, you rust (este es un juego de palabras que significa: cuando descansas te oxidas).

Intensidad. No te conformes solo con pedalear o refugiarte detrás del pelotón cuando el ruteo se pone difícil. Pedalea con intensidad, ataca las subidas, desafía a tus compañeros. Un pedaleo vigoroso aprovecha más el oxígeno que uno de menor intensidad.

Pesas. El entrenamiento con pesas ayuda a mantener alto el nivel de resistencia y bajos los niveles de grasa. La mayoría de las personas acumulan grasa y pierden masa muscular en la medida que envejecen, incluso si el peso se mantiene constante. El levantamiento de pesas ayuda a preservar esa valiosa masa muscular.

Estilo de Vida. Un estilo de vida saludable, que evita los malos habitos y ciertos comportamientos arriesgados. Permanecer activos y motivados, buscando la forma de mantener entretenido el ciclismo. Rutear en grupo, comprar una bicicleta nueva, descubrir nuevas rutas, aceptar los desafíos que suponen una competencia o un evento de larga distancia.

Factor Hereditario. Algunas personas parecen envejecer más lentamente que otras. ¿Habrás escogido adecuadamente a tus padres?

Un poco de buen humor June 17, 2010

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Hiroshima – John Hersey June 16, 2010

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Este libro es un relato de corte periodístico respecto a las vidas de seis pesonas supervivientes a la explosión atómica de Hiroshima.

El autor aprovecha la vida de cada uno de estos supervivientes, muy distintos el uno del otro, para contarnos vividamente lo ocurrido en los días inmediatamente posteriores a la explosión; con un realismo que deja de lado cualquier atisbo de morbosidad.

Cada uno de los seis personajes: un médico recién egresado, un sacerdote jesuita, un pastor metodista, un viuda pobre y madre de tres hijos, una secretaria y un médico veterano amigo de la buena vida, nos dejará un mensaje de solidaridad y esperanza en la más atroz de las circunstancias.

Se trata de un libro breve, de muy rápida lectura , y que me ha resultado agradable por su sencillez, que no es nada fácil de lograr cuando se trata de relatar horrores. Parece ser que en la solapa se lee que se trata un trabajo “calificado como el mejor trabajo periodístico del siglo XX”, lo cual es para mi entender una exageración o, sencillamente, una estrategia de mercadeo.

Sin embargo, el autor; John Richard Hersey (1914-1993) fue un escritor y periodista norteamericano, y ha sido ganador del premio Pulitzer. En 1946 era corresponsal de la revista Time.

Algo (definitivamente) no cuadra aquí… June 15, 2010

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A Limewire le reclaman las discográficas 1.000 millones de dólares, a BP el gobierno 69 millones. Debe ser porque compartir música es 14,5 veces más dañino que la catástrofe de un vertido de crudo.

vía Microsiervos

La Frase de la semana June 14, 2010

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Los imposibles de hoy serán posibles mañana.

Konstantin Tsiolkovsky (1857-1935)

científico ruso.

Ruteo San Martín 90k June 13, 2010

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Hoy domingo nos juntamos 15 pedaleros para retomar nuestra conocida ruta San Martín.

Poco antes de las 09:00 ya se estaba reuniendo el grupo en el punto de encuentro y tras esperar un rato a los más remolones enfrentábamos la ruta a eso de las 09:20.

El plan fue tomar ruta San Martín, hasta el kilómetro 34, entrar por el camino Quilapilún, cruzar la ruta 5 y seguir a Til Til hasta completar 45 km, en ese punto retornar por el mismo itinerario.

La idea era hacer 90 km a un ritmo un poco más intenso de lo habitual aprovechando que teníamos varios “masters” en el grupo de hoy.

El día estaba frío y, al decir de Manuel, el sol “solo alumbraba”, de hecho el registro marcó una mínima de 7 °C  y posteriormente se mantuvo porfiadamente entre los 14 y 16 °C.

Desde el punto de encuentro hasta la llegada al inicio de la subida Santa Esmeralda (km 23 app.) registré 15,2 km a 26,6 km/hr, una cadencia promedio de 80 rpm y un desarrollo que dejé en 50×17, me apoyé en el pedaleo de grupo y el promedio de ppm fue 131 ppm.

Esta vez dividí en dos la subida Santa Esmeralda: la primera etapa de 1.500 m y la segunda de 1.000 m, en esta segunda etapa, que es la que típicamente registro, bajé un poco el rendimiento y el promedio de los 1.500 m fue de 19,2 km/hr, 79 rpm de cadencia promedio, utilizando el 34×19 y hasta el 34×21. En esta subida alcancé el máximo de ppm para este ruteo y fue 176 ppm.

Tras un breve agrupamiento en el km 25, seguimos a ritmo moderado hasta el cruce a Quilapilún: 9 km a 33,3 km/hr de promedio. Buen aprovechamiento de la cadencia registrando 88 rpm de promedio, realmente bueno considerando que utilicé desarrollos largos: 50×15 y 50×16. Las pulsaciones suben a 133 ppm, para mi es zona 3, ritmo moderado, según Joe Friel.

Entramos sin detenernos al camino Quilapilún, otros 16 km hasta el punto de retorno. La velocidad promedio registrada fue 33,6 km/hr algo mayor que la anterior aprovechando la pendiente a nuestro favor que tiene esta ruta.

En el punto de retorno una breve parada en la que Juan repara un rayo cortado de la bicicleta de Gabriel y retorno.

El retorno por este camino para mi es siempre exigente porque esta vez la pendiente nos juega en contra, y el grupo no disminuye el ritmo.

En los últimos siete km, el tramo antes de llegar a la ruta San Martín, tiene una pendiente promedio de 1,5%. Lo hacemos a 27,8 km/hr, pero mis pulsaciones promedio fueron 148 ppm, mi zona de umbral aeróbico, casi quince minutos en una zona que me permite mejorar el rendimiento.

Una vez en la San Martín, una pequeña disminución de ritmo para reagruparnos (leáse; para que le grupo me espere, pues me quedé unos 300 m retrasado) y seguimos.

Este tramo, en mi caso, constituyó un gran sacrificio, pero excelente entrenamiento. El promedio de pulsaciones que registré fue 150 ppm, y me esforcé en mantenerlo, pues a partir del km 25, justo antes de enfrentar la bajada a Santa Esmeralda, Humberto y yo nos quedamos rezagados, a unos mil metros de distancia, distancia que mantuvimos hasta el km 19, donde definitivamente los perdimos de vista, pero siempre los veíamos agrupados.

Fueron 27,6 km a 34,1 km/hr de promedio, promediando una cadencia de 91 rpm. Casi 50 minutos de ruteo de calidad.

Finalmente, el regreso a casa, tranquilo y relajado 17,4 km a 24,4 km/hr (ya lo dije antes: “tranquilo y relajado”).

Para el grupo fueron 87,9 km de distancia y en mi caso 122,5 km. En tiempo de pedaleo efectivo contabilicé 04:19 horas y solo llevé dos botellas de 550 cc, con agua, jugo de naranja y maltodextrina (Nessucar). En casa la comida de recuperación consistió en leche achocolatada (350 cc de leche descremada y Milo) y un buen plato de lentejas con mucha (mucha) pimienta molida.

Pese a haber quedado descolgado del grupo en los últimos 17 km, quedo muy conforme con el rendimiento logrado. El grupo por su parte ruteó siempre agrupado, de dos en fondo y con relevos de acuerdo a la capacidad de cada cual.

Entrenamiento para la competencia June 10, 2010

Posted by roberto in Entrenamiento.
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Este artículo es una traducción de su homónimo publicado en el sitio del entrenador Joe Friel.

El entrenamiento no es solo la rutina de ejercicio, pero ésta es el corazón del entrenamiento. Durante el ejercicio es cuando se crea el potencial de estado físico. Nótese la palabra potencial en la frase anterior. El estado físico no se construye durante el ejercicio. Esto ocurre durante el período de recuperación que sigue a la sesión de entrenamiento, sea ésta larga o intensa; ocurre cuando el cuerpo cambia adaptándose al esfuerzo a que fue sometido previamente. El principal cambio que tiene lugar durante el ejercicio es la creación de la fatiga.

La fatiga es algo bueno. Si no hay fatiga, entonces el cuerpo no necesita adaptarse. La fatiga es el signo de que se ha conseguido algo. Desafortunadamente, algunos deportistas, se hacen adictos a la fatiga y buscan estar siempre en este estado. Parecen disfrutarlo. Ellos son los primeros candidatos para el síndrome del sobreentrenamiento. La fatiga se debe eliminar cuando se acumula demasiada. Esa es la razón por la que existen días de baja intensidad y semanas de descanso.

Las rutinas de ejercicio deben tener un propósito y se debe tener claro cuál es ese propósito al inicio de la sesión. También se debe mantener la concentración sobre ese objetivo. Usualmente, el objetivo es desarrollar o mantener una habilidad: resistencia aeróbica, fuerza, velocidad, resistencia muscular, resistencia anaeróbica o potencia. Estas son las rutinas intensas de ejercicio que dejan con fatiga. Por supuesto, otro objetivo común es la recuperación. Estas son las rutinas de baja intensidad. Frecuentemente los deportistas se confunden y olvidan cuál es el objetivo del ejercicio, especialmente durante las salidas en grupo. Esto puede ocurrir durante una sesión de entrenamiento en la que aparece un grupo de ciclistas; te pegas a su rueda y repentinamente te imaginas en una carrera. Debes saber el objetivo de tu rutina y mantenerte concentrado en él.

Existen solo dos formas de aumentar la intensidad de un ejercicio: hacerlo más largo o más intenso. Por supuesto se puede hacer más largo y más intenso. Durante el período base de la periodización clásica las rutinas enfatizan la duración; el método “házlo durar”. La intensidad también se incrementa un poco durante el período base, pero no tanto como la duración. En el período de construcción se incrementa la intensidad y se mantiene la misma duración del período base o se reduce solo un poco.

“Intensidad”, en este caso, no significa tratar de ir más y más rápido en cada sesión. La intensidad del ejercicio está en relación directa con tus objetivos en la competencia. Durante la competencia: ¿Cómo debería ser el ritmo de carrera, el ritmo cardíaco, la potencia o la percepción de esfuerzo? La respuesta a esta pregunta determina la intensidad de las sesiones de ejercicio en el período de construcción. Entonces; todo lo que se debe hacer es concentrarse en acumular más y más tiempo a la intensidad que permite construir el estado físico específico de la competencia.

Debo ser insistente y reiterativo en lo siguiente, ya que parece ser que los deportistas no comprenden totalmente la importancia que tiene: Para el atleta avanzado, la duración de las sesiones, cuántos kilómetros o cuántas horas se entrena en la semana no es el factor crítico de éxito en la competencia. Lo es la intensidad.

La ausencia de concentración en la duración o el volumen, o intentar continuamente aumentar ambos, durante el período de construcción no te prepara adecuadamente para correr más rápido. Para correr más rápido debes entrenar rápido, no lento y largo. El entrenamiento debe avanzar, incrementándose, hasta alcanzar el ritmo de carrera. En el período base, una vez que se han establecido la duración y el volumen semanal de entrenamiento, se ha logrado el objetivo de este período. A partir de este punto, debes poner toda tu atención en la intensidad del entrenamiento y mantenerte así.

Ruteo autopista San Martín June 6, 2010

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Santiago de Chile es una ciudad con una topografía que impide una dispersión adecuada de los contaminantes vertidos a la atmósfera. Fundamentalmente los productos de la combustión como gases y partículas. La autoridad lleva a cabo un monitoreo de estos contaminantes y cuando las mediciones sobrepasan cierto nivel se dictan medidas que prohíben ciertas actividades, como la circulación de algunos vehículos, el encendido de estufas a leña y otros.

Hoy amanecimos en condición de “alerta ambiental” y además de las medidas anteriores se “recomienda” abstenerse de realizar ejercicios físicos.

Pero los ciclistas somos una raza de cabeza dura y a pesar de la “recomendación” de la autoridad nos reunimos 16 pedaleros en la ruta san Martín preparados para sufrir y conocer una ligera variante a la ruta habitual. Además, por esos ciclos propios de nuestra existencia, tengo la impresión que hoy estábamos incluso más motivados de lo habitual.

Partimos a las 09:12, algo dispersos en un principio y después de tres kilómetros ya rodábamos a buen ritmo alineados de dos en fondo.

La primera etapa siempre la considero como la llegada a la subida Santa Esmeralda. Esta es una etapa de 17 kilómetros en los que promedié 25,6 km/hr. Para mantenerme en el grupo “abusé” de los piñones 17 y 18 (mi plato es un 50) y registré un promedio de cadencia de 80 rpm.

El grupo se mantuvo relativamente compacto y no hubo escapadas o “palos” dignos de mención.

Llego a la subida, y mi percepción de esfuerzo era alta (iba ahogado), por lo que al iniciarla bajo al plato 34 y también bajo algunos piñones subiendo con el 15 y el 16. La subida es larga, pero yo suelo registrar solo los últimos mil metros, que subí a respetables 22 km/hr de promedio y 77 rpm, nada mal para mis registros previos, y esto se reafirma por el hecho de alcanzar un máximo de 178 ppm (considero mi máximo en 182 ppm) y el promedio fue de 170 ppm. Mi instrumento registra un 4,1% de pendiente promedio.

Nos reagrupamos en la cima y seguimos ruteando agrupados, el grupo sube el ritmo y decido refugiarme en la retaguardia tratando de no descolgarme. Llegamos agrupados al punto de retorno, en el kilómetro 42 de la ruta San Martín y nos devolvemos sin detenernos.

Seguimos agrupados de dos en fondo y en este tramo los punteros suben el ritmo y siento un par de palos que me ahogaron un poco más, pero no me descolgué.

Llegamos a la subida Santa Esmeralda, esta vez en sentido contrario, y al grupo se nos habían unido tres pedaleros más que encontramos en el camino.

Este punto marcaba la novedad de este ruteo, ya que nos desviábamos hacia el oriente, por el camino a las Termas de Colina.

En esta etapa, previa al desvío, registré 35,8 km a un promedio de 32,4 km/hr. La frecuencia cardíaca promedio en mi caso fue de 138 ppm. Lo que es Zona 3 de acuerdo a la escala de umbral aeróbico establecida por Joe Friel y es aproximadamente el 76% de mi frecuencia cardíaca máxima.

El camino hacia Termas de Colina tiene solo los primeros 4 km pavimentados, es un falso plano con una pendiente promedio de 2,9%, sin subidas de consideración y por lo mismo muy “come piernas”, la subo con una relación 34×16 y 34×17, cadencia promedio 71 rpm. Nuevamente mejor que mis registros anteriores para situaciones similares.

Nos reagrupamos en el final del pavimento, tomamos un par de fotos y emprendemos el regreso.

Una vez en la autopista el grupo sube nuevamente el ritmo y nuevamente quedo en la retaguardia, luchando por no descolgarme.

Esta etapa tiene 16 km de longitud, que hicimos a un promedio de velocidad de 42,8 km/hr. Registré promedios de cadencia de 96 rpm y 152 ppm para la frecuencia cardíaca. Este último valor está alrededor de mi umbral aeróbico y es exactamente el rango en el cual se recomienda entrenar para mejorar el rendimiento.

El día muy frío: lo inicié con 5°C y terminé con 19°C.

La distancia de ruteo para el grupo fué 80 km y en lo personal registré 114,7 km.

Un ruteo muy grato pese a los palos y a mi sensación de “ahogo”. Para lo cual mi amigo Manuel Podesta me recomienda trabajar más la capacidad aeróbica durante la semana.