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Estimado Conductor… December 30, 2010

Posted by roberto in Uncategorized.
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Via eulez.blogspot.com

Estimado conductor:

¡FLASH, FLASH! Por favor, deje de encen– ¡¡¡FIUUUUuuu!!!! [–derme la luces mientras circulo con mi bicicleta por el centro del carril en la calzada. Deje que le comente que gracias a la nueva normativa de movilidad ciclista del excelentísimo Ayuntamiento del señor Faraón, digo, Gallardón, puedo ocupar el centro de este mi carril de acuerdo a la legalidad vigente. Por favor, tiene que entender que no puedo ir por la acera y que en esta calle ni siquiera hay una patética acera-bici, así que debo circular por donde me dicen que tengo que hacerlo. Como bien acaba usted de hacer, a pesar de la intimidación, puede adelantarme sin problemas, sólo tiene que tener un poco de paciencia.]

 

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Balada de la Bicicleta con Alas – Rafael Alberti December 29, 2010

Posted by roberto in Cuentos.
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1

A los cincuenta años, hoy, tengo una bicicleta.
Muchos tienen un yate
y muchos más un automóvil
y hay muchos que también tienen ya un avión.
Pero yo,
a mis cincuenta años justos, tengo sólo una bicicleta.

He escrito y publicado innumerables versos.
Casi todos hablan del mar
y también de los bosques, los ángeles y las llanuras.
He cantado las guerras justificadas,
la paz y las revoluciones.
Ahora soy nada más que un desterrado.
Y a miles de kilómetros de mi hermoso país,
con una pipa curva entre los labios,
un cuadernillo de hojas blancas y un lápiz
corro en mi bicicleta por los bosques urbanos,
por los caminos ruidosos y calles asfaltadas
y me detengo siempre junto a un río,
a ver cómo se acuesta la tarde y con la noche
se le pierden al agua las primeras estrellas.

2

Es morada mi bicicleta
y alegre y plateada como cualquiera otra.
Mas cuando gira el sol en sus ruedas veloces,
de cada uno de sus radios llueven chispas
y entonces es como un antílope,
como un macho cabrío, largo de llamas blancas,
o un novillo de fuego que embistiera los azules del día.

3

¿Qué nombre le pondría hoy, en esta mañana,
después que me ha traído,
que me ha dejado sin decírmelo apenas
al pie de estas orillas de bambúes y sauces
y la miro dormida, abrazada de yerbas dulcemente,
sobre un tronco caído?

Carlanco de los bosques.
Estrella voladora de las hadas.
Telaraña encendida de los silfos.
Rosa doble del viento.
Margarita bicorne de los prados.
Cabra feliz de las pendientes.
Eral de las cañadas.
Niña escapada de la aurora.
Luna perdida.
Gabriel arcángel.
La llamaré con este frágil nombre.
Porque son sus dos alas blancas las que me llevan,
Anunciándome el aire de todos los caminos.

4

Yo sé que tiene alas.
Que por las noches sueña
en alta voz la brisa
de plata de sus ruedas.

Yo sé que tiene alas.
Que canta cuando vuela
dormida, abriendo al sueño
una celeste senda.

Yo sé que tiene alas.
Que volando me lleva
por prados que no acaban
y mares que no empiezan.

Yo sé que tiene alas.
Que el día que ella quiera,
los cielos de la ida
ya nunca tendrán vuelta.

El Padre – Antonio dal Masetto December 28, 2010

Posted by roberto in Cuentos.
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Cuando pienso en mi padre me vienen a la memoria los regresos a casa, al terminar nuestra jornada de trabajo. Volvíamos de noche, él en bicicleta y yo trotando. Corría a la par, a veces me atrasaba un poco y luego lo alcanzaba. La bicicleta era de mujer, el asiento estaba demasiado bajo y mi padre, un poco echado hacia atrás, pedaleaba despacio por la calle de tierra. Estoy seguro de que no hablábamos. En realidad tengo la impresión de que nunca hablábamos. Si intentara recuperar algún diálogo con mi padre me resultaría imposible. Sólo frases sueltas. Esto de los regresos ocurría en Salto, el pueblo de la provincia de Buenos Aires donde fuimos a vivir cuando emigramos de Italia. Un hermano de mi padre estaba en la Argentina desde antes de la guerra y le había ofrecido una participación en su carnicería.

Yo tenía doce años. (more…)

La Frase de la Semana December 27, 2010

Posted by roberto in Aforismos.
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La ficción está obligada a ajustarse a lo posible. La verdad, no.

Mark Twain

El Ultimo ruteo del año: El Melocotón December 26, 2010

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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La última ruta del año fue una de las favoritas: El Melocotón.

Minutos antes de las ocho de la mañana me encontraba ya rodando al encuentro de Esteban, que decidió en esta oportunidad irse pedaleando al punto de encuentro.

Un cielo despejado, con un sol radiante, anunciaba la alta temperatura que nos esperaría en este ruteo: sobre 30°C prácticamente toda la jornada.

Las calles de Santiago, bastante más despejadas que de costumbre, daban cuenta que sus habitantes descansaban de las celebraciones de Navidad. Tomamos las calles acostumbradas, a buen ritmo, y a medio camino se nos une un nuevo compañero de ruta que nos acompañaría el resto de la jornada.

Llegamos unos diez minutos antes de la hora de salida y nos encontramos con nuestros compañeros.

A las 09:08 salíamos alrededor de 12 ruteros, encabezan el grupo Gino e Iván, a buen ritmo, provocando las protestas de algunos, aunque a pesar de estas protestas llegamos todos juntos al murallón.

Nos agrupamos luego de la subida y nos alcanza Catalina, que salió retrasada y tuvo que esforzarse para pillarnos.

Una vez reiniciado el ruteo el grupo se disgrega y se adelantan cuatro compañeros, gran parte de este tramo lo hacemos tres ruteros, pero con bastante distancia entre nosotros: adelante Nicolás López, seguido por quien escribe y atrás Iván Mardones.

Llegamos al Puente El Toyo y seguimos de inmediato camino a El Melocotón, luego de poco más de dos kilómetros nos detenemos en el lugar de costumbre, al rato llegan de vuelta los adelantados que habían alargado la ruta llegando hasta San Alfonso: Esteban, Pablo y René.

Tras unos largos minutos de conversación y recuperación emprendemos el regreso, agrupados hasta poco después del puente El Toyo, donde nos encontramos con un nutrido grupo de regreso y algunos se unen a este grupo tomando la delantera, me quedo atrás para esperar el resto de nuestro grupo, pero no daba señales y me toca regresar solo con un viento en contra que superaba fácilmente los 30 km/hr.

Poco antes de llegar al Murallón me dan alcance Jorge, Eduardo, Gino e Iván, me uno a ellos y hacemos el regreso en fila de uno.

En el punto de encuentro me esperaba Esteban para emprender el camino a casa, estimaba que había llegado con unos cinco minutos de anticipación y estaba bastante contento porque el grupo se había mantenido compacto, sin palos, y el regreso se le había hecho cómodo.

Regresamos a casa con la precaución necesaria del ruteo por las avenidas urbanas y yo estaba en mi hogar a las 12:50.

Para quien escribe, un total de 119 km en 04:23.

Humor December 24, 2010

Posted by roberto in Humor.
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Via www.dosisdiarias.com

Los 10 Errores más frecuentes en el entrenamiento – Parte 4 y final December 22, 2010

Posted by roberto in Entrenamiento.
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Esta es la última parte de la serie de 4, en que traduzco los artículos del entrenador Joe Friel, con los diez principales errores que cometen los deportistas en su entrenamiento. Se introduce el concepto de negative split, para el cual no encontré una traducción adecuada en español, pero que significa terminar la segunda mitad de un evento a una intensidad mayor de la que se desarrolló la primera mitad.

Espero que lo disfruten.

Error 1: Incapacidad para mantener el ritmo adecuado.

Corrección: Aprender a terminar la segunda mitad del entrenamiento, intervalo y competencia con mayor intensidad que la primera mitad (negative split).

Comentario: Esta es la destreza que con mayor dificultad se le enseña a los deportistas de resistencia, independientemente del deporte, y es así porque se basa principalmente en la emoción. Al principio de la carrera nos encontramos tan motivados que partimos demasiado rápido por demasiado tiempo. Incluso la mayoría de los deportistas concientemente planifican su ritmo de carrera tienden a comenzar a una intensidad demasiado alta (esto se aplica solo a eventos de resistencia uniforme tales como triatlón, ciclismo de larga distancia, maratones, carreras de contrarreloj, etc.). Parece ser que existe la creencia de que se puede “ahorrar” el tiempo yendo más rápido y a mayor intensidad que los objetivos de ritmo promedio, velocidad promedio o potencia promedio de la competencia. En realidad esta estrategia tiene el efecto contrario. La producción de lactato se incrementa (si la intensidad se encuentra cerca o sobre el umbral anaeróbico) lo cual libera iones hidrógeno obligando a los músculos a trabajar en un ambiente ácido. Los músculos no trabajan en ese ambiente y eventualmente te ves obligado a disminuir el ritmo para manejar la acidez. Se ha demostrado que esta pérdida de tiempo debido a la disminución del ritmo es mayor que el tiempo que se gana al inicio. Incluso, empezar más rápido que el objetivo de ritmo, velocidad o potencia, aún cuando te mantengas bien por debajo del umbral anaeróbico, tendrá un precio por la rápida disminución de las reservas de glicógeno y también por otras causas que provocan una fatiga temprana debido a un mal aprovechamiento muscular. Los mejores tiempos de los atletas a los que he entrenado casi siempre han estado acompañados de este aumento de intensidad (negative splitting) en la segunda mitad del evento, aunque cuando este aumento no sea significativo respecto de la intensidad en la primera mitad (esto también se ha observado en la mayoría de los records mundiales de carrera).

Esta es una habilidad muy difícil de aprender.

El punto inicial es desarrollar entrenamientos en esta modalidad (la modalidad del negative split), especialmente en aquellas sesiones que imitan la competencia.

La Frase de la semana December 20, 2010

Posted by roberto in Uncategorized.
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La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva.

José Saramago

Los 10 Errores más frecuentes en el entrenamiento – Parte 3 de 4 December 18, 2010

Posted by roberto in Entrenamiento.
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Error 4: Sesiones demasiado intensas.

Corrección: Incrementar progresivamente el entrenamiento a la intensidad objetivo en las 12 semanas previas a la competencia.

Comentarios: En una oportunidad dí una charla en una reunión de un club de triatlón. Al finalizar, uno de los miembros me comentó que él y algunos otros estaban entrenando para un Ironman. Me explicó que entrenaban resistencia anaeróbica en la bicicleta. Es muy duro, me dijo, ¿Ayudará?. Mi respuesta fue “no”. Es contraproducente. En ningún momento de un Ironman entras en la zona anaeróbica. Y si es así, se acabó la fiesta en ese instante. El hecho de que un entrenamiento sea intenso no significa que sea apropiado. Se debe entrenar a intensidades similares a las que se desarrollarán en la competencia.

Error 3: No se desarrolla suficiente base. El período de construcción se inicia tempranamente.

Corrección: Desarrollar resistencia, fuerza y destrezas antes de la intensidad de competencia.

Comentarios: Es típico que los deportistas no puedan esperar para realizar los entrenamientos intensos con “intervalos hasta reventar”, intensos ruteos en grupo y toda clase de sesiones de alta intensidad que tanto nos gustan. Pero es mejor reservar todo este entusiasmo para el período de construcción, que se inicia alrededor de 11 a 12 semanas antes de la primera competencia de categoría. Hasta entonces es mejor desarrollar: destrezas, fuerza y estamina. Y lo mejor es hacerlo en ese orden. Si no se perfeccionan los movimientos básicos no hay motivo para entrenar subidas o hacer sesiones de larga duración. Lo único que se logrará es empeorar los defectos. Una vez que se han logrado esas destrezas es el momentos de construir la fuerza (entrenamiento con pesas, ejercicios funcionales, repeticiones de fuerza, u otras). Y finalmente desarrollar totalmente la resistencia aeróbica después que las dos primeras están bien asimiladas. Todo esto debería tomar alrededor de 8 a 16 semanas dependiendo del estado físico con que se inician las dos primeras. Al final, solo después de terminar con las tres mencionadas, se debe iniciar el entrenamiento específico de la competencia.

Error 2: Demasiados días intensos – Pocos días fáciles.

Corrección: Para entrenar intenso se debe estar descansado.

Comentarios: He descubierto que a los ciclistas no les gusta descansar. Les puedo planificar el entrenamiento más duro y comienzan a excitarse anticipadamente. Pero agendar un día sencillo o, Dios no lo permita, un día sin pedal y tendré que justificarlo. La mayoría, desarrolla los días fáciles moderadamente intensos, lo que significa que llegan un poquito cansados al día de entrenamiento intenso con lo que éste también se convierte en un día moderadamente intenso. Todos los entrenamientos se concentran en la zona de intensidad media. Este es el camino para los resultados pobres. Mientras más cerca se esté de la competencia, más fáciles deben ser los días fáciles, de modo que los días intensos sean realmente intensos.

Los 10 Errores más frecuentes en el entrenamiento – Parte 2 de 4 December 16, 2010

Posted by roberto in Entrenamiento.
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Error 7: Entrenamiento Aleatorio.

Corrección: Cada sesión debe tener un objetivo.

Comentarios: En los libros La Biblia del… de Joe Friel, se explican las seis habilidades que deben ser los objetivos del entrenamiento: resistencia aeróbica, fuerza muscular, destrezas de velocidad, resistencia muscular, resistencia anaeróbica y potencia. Otros dos que se deberían agregar son chequeo (test) y recuperación. Si uno o más de estos ochos objetivo no son objetivos de la sesión, entonces, no estás entrenando. Estás jugando. No es del todo incorrecto hacer un entrenamiento libre, sin objetivos, siempre y cuando esto sea ocasionalmente. Pero si los objetivos deportivos son altos, este tipo de sesiones deben ser sumamente excepcionales. Mientras menos ambiciosos sean los objetivos, más libre debes sentirte para rutear como te apetezca.

Error 6: Entrenamiento inconsistente.

Corrección: ¿Altos objetivos? Nunca desperdiciar una sesión. Nunca.

Comentarios: La consistencia, es sencillamente el aspecto más importante del entrenamiento. Es más importante que los entrenamientos largos o intensos. El progreso será más rápido trabajando frecuente y regularmente en lugar de haciendo sesiones muy intensas con muchos días de descanso entre medio. Esto es contradictorio con la moderación y son intentos al azar para encontrar los límites. Esforzarse siempre al máximo, conduce frecuentemente al dolor, enfermedades, lesiones, fatiga y sobreentrenamiento. Lo anterior te obligará a perder sesiones y, por lo tanto, perder la forma. El estado físico se construye a una velocidad mucho menor de aquella a la que se pierde. Sin embargo, seamos realistas, ocasionalmente vas a perder una sesión debido a variables sobre las que tienes poco o ningún control: como el clima, el trabajo, las obligaciones familiares u otras responsabilidades. Cuando esto ocurre, lo correcto es corregir el calendario de entrenamiento, de modo de no perder ninguno de los entrenamientos clave de este calendario (aquí apareció un concepto nuevo: entrenamientos clave),

Error 5: Muy poco descanso, antes de la carrera no se entrena a ritmo de carrera.

Corrección: Ensayar la carrera cada 72 horas una o dos semanas antes

Comentarios: El propósito de la disminución de la intensidad (tapering) antes de la carrera es alejar la fatiga; no mejorar la forma física. Estar descansado tiene un mucho mayor beneficio que mejorar la forma física en los días previos a la carrera. Pero la preparación de la carrera involucra más que estar fresco. También involucra la preparación de aquellas exigencias que son propias de la competencia. En los últimos 7 a 21 días antes de la carrera se debe reducir gradualmente la duración de los entrenamientos. Esa es la etapa de “recogimiento” (no encuentro una buena traducción para la palabra “tapering”, que es la que usa Joe en su artículo). En esta etapa recomiendo que cada 3 días, más o menos, se ejecute una sesión exigente que imite una o más etapas clave de la competencia. Las sesiones entre estas sesiones son para la recuperación.

Mila 18 – León Uris December 15, 2010

Posted by roberto in Libros.
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Mila 18 es la dirección del cuartel general de los defensores del Ghetto de Varsovia. En la Polonia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial. León Uris es un escritor estadounidense de origen judío que tiene muchas y muy buenas novelas.

Esta es una de mis preferidas, la encontré cuando adolescente en la biblioteca de la casa y la curiosidad me empujó a leerla.

La acción transcurre en Varsovia, y principalmente en el Ghetto que los nazis construyeron para aislar a la población judía. Iniciándose con la invasión nazi a Polonia y terminando con la destrucción total del Ghetto, que llegó a albergar a medio millón de judíos, sobreviviendo menos de mil de ellos.

Pese a haberla leído hace muchos años, recuerdo muy vívidamente la escena en la que suben a un tren, con destino a un campo de exterminio, a un grupo de niños y su profesora. Ella los había entusiasmado con el viaje en tren y los chicos estaban expectantes, una vez arriba, y durante el viaje, les dice que deben tomar una pastilla para dormir mejor…

Quiero destacar que no se trata de una historia hollywoodense en la cual se ensalza el valor sobrehumano de los judíos frente a la barbarie diabólica de los nazis. Es una historia basada en hechos reales, en testimonios de sobrevivientes e historiadores y que sigue repitiéndose en diferentes dimensiones y latitudes. También tuvo su precedente en el genocidio armenio, y posteriormente con las matanzas de kurdos y cobra patente actualidad con la situación Palestina.

León Uris es un maestro retratando la miseria humana con cruda realidad en esta gran novela.

Los protagonistas no son superhéroes, son simples personas que se transformaron en héroes buscando una supervivencia elemental.

El propio autor nos dice: “los personajes son imaginarios, pero yo sería el último en negar que hayan existido personas reales similares a los personajes que aparecen en este libro”.

Al leerlo somos espectadores de tres grupos sociales muy definidos: los nazis, los judíos y la sociedad polaca que les dió la espalda.

La esperanza triunfa, y el mensaje de que un mundo mejor es posible está presente, uno de los mejores libros que he leído.

Actualmente; el monumento conmemorativo de la insurrección está rodeado permanentemente de velas encendidas y ramos de flores que los habitantes de Varsovia se encargan constantemente de alimentar y reemplazar.

Los 10 errores más frecuentes en el entrenamiento – Parte 1 de 4 December 14, 2010

Posted by roberto in Entrenamiento.
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A continuación les ofrezco una traducción personal de una serie de artículos del insuperable Joe Friel, en el que expresa cuáles son, en su opinión, los diez principales errores que cometen los deportistas que siguen un programa de autoentrenamiento. Se trata de una buena compilación de la que podemos sacar gran provecho.

Error 10: Demasiado énfasis en el volumen (kilómetros u horas)

Corrección: La clave para obtener éxito en la competencia es la intensidad

Comentarios: Estudio tras estudio muestran que la clave para un alto rendimiento en los deportistas es la intensidad, no el volumen. No se trata de cuántos kilómetros se recorren, sino de cómo se recorren esos kilómetros. Considerar solo cuántos kilómetros u horas dura el entrenamiento es una métrica más bien pobre para medir el progreso hacia el éxito en la competencia. Muchos son los que pueden pedalear durante un tiempo largo a un ritmo lento. Tampoco quiero decir que el volumen no es importante. Una hora de entrenamiento a alta intensidad, seguido de una semana de descanso, no es una alternativa. Es preciso encontrar el balance adecuado. Ahí es donde se encuentra la ventaja de un medidor de potencia; permite expresar lo que se ha hecho durante la semana en kilojoules, una unidad de medida que combina el volumen y la intensidad.

Error 9: Demasiado énfasis en el ritmo cardíaco.

Corrección: El motor del cuerpo son los músculos.

Comentarios: El corazón reacciona al trabajo que desarrollan los músculos. El control del ritmo cardíaco es una medida indirecta del trabajo muscular. Es un poco como utilizar el medidor de bencina del automóvil para determinar la velocidad a la que se mueve. Si los músculos necesitan más oxígeno, el corazón responde latiendo más deprisa para proveerlo. El corazón es subsidiario a los músculos. El corazón no es el que mueve los pedales, son los músculos los que lo hacen. El deportista sacará más provecho concentrándose en el trabajo muscular que desarrollan los entrenamientos.

Error 8: Fijar objetivos demasiado ambiciosos para motivarse hacia el triunfo.

Corrección: Un objetivo inalcanzable hace justo lo contrario. Las metas deben ser realizables.

Comentarios: Lograr objetivos increíbles funciona solo en Hollywood. Ganar un campeonato mundial, cuando ni siquiera se es capaz de terminar una carrera, no es un objetivo, es un sueño. Se convierte en objetivo cuando se diseña un plan para conseguirlo. Si puedes diseñar un plan detallado y realista que te permita alcanzar la meta, entonces esa meta se convierte en una creíble y alcanzable. Pero si te limitas a fijar metas inalcanzables, entonces solo estás soñando. Todos lo saben, incluso tu mismo.

La Frase de la Semana December 13, 2010

Posted by roberto in Aforismos.
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Cuanto mas débil es el cuerpo, más manda, cuanto más fuerte, más obedece.

Jean Jacques Rousseau

El Pequeño Corredor December 12, 2010

Posted by roberto in Cuentos.
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Del blog de Gonzalo Montoro, les dejo este hermoso relato. Que lo disfruten.

A todos los que quisieron ser ciclistas

A SU EDAD, muchos alevines de ciclista dejaban de estudiar. Por las mañanas entrenaban intensamente; por las tardes paseaban —presumían— con el chándal del equipo y las bicicletas último modelo:

—El sábado en la carrera hice un quinto —decían—; si llego a ponerme a rebufo en el sprint, otro gallo cantaría…
El Pequeño Corredor no tenía equipo porque nadie se había fijado en él; no tenía chándal con el que presumir, ni bicicleta último modelo, ni mucho menos quintos puestos en competición. Él era regordete y tristón, voluntarioso y humilde, obediente y autodidacta, y, de entre todos los futuros posibles, a sus trece años sólo aspiraba a ciclista profesional.
El Pequeño Corredor entrenaba en solitario. Se ponía los culottes y el maillot; se abrochaba el casco y las zapatillas y se lanzaba durante horas a la libertad de la carretera.
—¡Ya va a entrenar El Pequeño Corredor! —sonreían al verle con su estrafalaria vestimenta.
El Pequeño Corredor difería mucho de sus colegas de competición: en invierno salía de casa a las tres de la tarde, o a las cuatro, para no ser atropellado en la oscuridad; la temporada de sol a las siete, o a las ocho, para no caerse redondo de un golpe de calor.
Su preparación -aunque constante- no era seguida por un entrenador: él escalaba o llaneaba, o las dos cosas, y cuando se cansaba, regresaba. Su dieta no tenía las proteínas calculadas: con los guisotes de su madre le bastaba para ir tirando, y los fines de semana, antes o después de las carreras, se reconstituía con un bocadillo de jamón supervitaminado.
El Pequeño Corredor era más miedoso que sus compañeros, y, llegado el momento, no se atrevía a pillar el rebufo de los camiones cuando, enfilando a sesenta por hora la nacional, los ciclistas a los que acompañaba se agarraban al parachoques del camión. Sus caídas no eran heroicas y espectaculares, producidas —así lo narraban sus amigos— a punto de ganar un sprint final, sino torpes y ridículas, normalmente por culpa de un perro atravesado, o por el retrovisor de un coche estacionado, o en el portal del edificio y ante todo el vecindario por no haber sacado a tiempo la zapatilla del pedal.
Al contrario de lo que pensaba, su bicicleta no era de las mejores del entorno: un compañero resabiado le mostró que pesaba como el plomo, que tenía las pegatinas falsas y un cambio de marchas del año de Matusalén, y que montaba piezas de segunda mano que le habían colado de extranjis aprovechando su ingenuidad. Pero esta revelación no importó en absoluto al Pequeño Corredor, que continuó limpiando la máquina cada semana, engrasándola y sacándole brillo con mayor esmero que los mecánicos del mismo Induráin.
Y llegó la temporada de las carreras… El Pequeño Corredor aún no había ganado una competición o, para ser más exactos, no había cruzado la llegada subido a la bicicleta. Una vez iba bien situado, pero comenzó a perder puestos por ayudar a otros corredores empujándoles del sillín. A mitad de la subida —porque la cuesta era larga e inclinada como la duna de un desierto— no podía más; empezó a hacer eses como un borracho y cuando iba el último tuvo que abandonar la carrera.
Las competiciones tenían lugar en circuitos cortos, a los que los ciclistas daban vueltas obsesivamente, como en un Scalextric, más rápido según se acercaban al final. La carretera siempre era estrecha, con gravilla suelta, muchas curvas y más socavones que un campo de batalla; normalmente serpenteaba entre acequias, con el peligro de darse, cuando menos, un buen remojón. De todos modos aquello no tenía importancia para El Pequeño Corredor, que cada lunes esperaba con ansia la llegada de la carrera. A él le gustaba salir en los últimos puestos por aquello del “espacio vital”, y porque se agobiaba en el enjambre de manillares, pero, sobre todo, por miedo de derribar con el codo a otro ciclista en el seno del pelotón.
—¡En sus puestos!… ¡Listos!… ¡Ya!
Los primeros momentos eran pura tensión, con palabrotas e insultos, con caídas y latigazos. Los de cabeza pegaban tirones a la salida de las curvas. Los últimos, como él, eran quienes más los sentían. Al ir con el gancho tardaban poco en descolgarse. «¡Coge rueda, coge rueda!», le gritaban, medio histéricos y con la lengua fuera, sabiendo lo difícil que era reenganchar tras un corte. El Pequeño Corredor pedaleaba con todas sus fuerzas. La brecha, pese a todo, comenzaba a abrirse. Entonces se achicaba como si pesasen sobre él todas las miradas del mundo; aguantaba tres, cuatro, o, a lo sumo, cinco tirones y enseguida perdía contacto con el pelotón. Ya en solitario intentaba alcanzar la cola del paquete, viendo cómo ésta se distanciaba como quien ve escapársele el tren.
Aun así, él no se rendía de buenas a primeras: hundía la cabeza entre los hombros, apretaba los dientes e imprimía más potencia a los pedales, pero al poco sentía las piernas desfallecidas. La cola del grupo ya ni se veía. El dorsal suelto a su espalda —aún no había aprendido a ponerse bien los imperdibles— ondeaba como la bandera del completo fracaso. Dos kilómetros más adelante estaba desfondado y a punto de ser doblado por el pelotón, que se acercaba zumbando como una locomotora. El Pequeño Corredor miró al árbitro; éste tenía el brazo levantado y acababa de soplar su silbato. ¡Estaba eliminado!
Cabizbajo, avergonzado, El Pequeño Corredor subía al coche-escoba. Le temblaban las piernas y le brillaban los ojos. Los conductores, voluntarios de la Cruz Roja que acudían a todas las competiciones, le conocían de tanto verle.
—¡No te preocupes, hombre! —decían—. ¡Verás como a la próxima ganas!
Y a la semana siguiente, El Pequeño Corredor volvía a ser el primero en quedar descalificado y en subir al coche-escoba.

Clásica Portillo 2010: Trofeo Raúl Donoso – Parte Final December 10, 2010

Posted by roberto in Clásicas cicloturistas.
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Domingo 5. Llegó el día de la gran prueba, el ascenso a Portillo, a vencer 1.700 metros de desnivel.

Comenzamos a despertarnos a eso de las 07:00 en el dormitorio comunitario, algunos recalcitrantes quejándose de mis ronquidos, que no son sino una técnica de desgaste anticipado para mis rivales.

Me aseo superficialmente y subo al casino para el desayuno, éste consiste en un par de tazas de café instantáneo con leche, acompañadas de igual número de sandwichs con queso y jamón. Muy diferente al desayuno que suelo tomar para lo normal de mis salidas, pero confío en que la alimentación de los días previos me mantendría con las reservas suficientes sin experimentar fatiga.

El tema del líquido era otra cosa y me preocupaba un poco más, sin el preparado de maltodextrina, me fui con una botella de jugo en polvo y otra de agua mineral sin gas. Si me faltaba líquido tendría que apoyarme con los bebestibles de la camioneta de apoyo.

Antes de la salida los ruteros comenzaban a preparar la artillería: cambiando las ruedas de perfil alto que lucían el día anterior por otras de perfil bajo, más apropiadas para la subida. Otros cambiaron o modificaron el piñón, entraron a escena los 25 y hasta los 27. Había que prepararse adecuadamente para esta batalla.

El plan era un ruteo neutralizado hasta la zona de largada, ubicada en Riecillo, a 11 km del hotel.

Comenzamos a salir en pequeños grupos separados y rodamos con tranquilidad, me tranquilizó observar que el tráfico de subida era poco y comienzo a subir la hermosa zona llamada Salto del Soldado. Luego de esta subida, poco exigente y agradable de hacer suavemente, viene una bajada que finaliza en Riecillo. (more…)

Clásica Portillo 2010: Trofeo Raúl Donoso – Segunda Parte December 8, 2010

Posted by roberto in Clásicas cicloturistas.
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Antes de las 13:00 estábamos llegando a la zona en la que hacemos la “parada larga”. Esta es una parada que permite reponer fuerzas y alimentarnos antes de la etapa final.

El avituallamiento consiste en sandwichs de queso, fiambre o dulce de membrillo, también hay frutas a disposición y mucho líquido: agua mineral con y sin gas y gaseosas. Algunos han llevado su propia colación, más apropiada para la recuperación.

Circunstancias propias de la organización impiden disponer de una alimentación más ortodoxa, de ahí la importancia de mantener una dieta adecuada a diario y por sobretodo durante la semana previa al desarrollo del evento.

En mi caso ya tenía hambre, pero no al nivel de la fatiga, después de todo, habían transcurrido más de 6 horas desde mi última ingesta de alimento sólido, de modo que comí tres sandwichs y un café de grano.

A las 13:26 reemprendíamos la marcha, retomando la CH-60, que en sus primeros kilómetros es una autopista en excelente estado y nos permite rutear cómodos y con seguridad, sigo en el grupo de la punta departiendo cómodamente con Rubén.

Luego se acaba la autopista y pasamos a un tramo de una sola calzada, que alterna sectores urbanos y rurales. Este tramo tiene una berma en pésimo estado y un tráfico intenso, lo que nos obliga a rutear en fila de uno, me pego a la rueda de Jaime, campeón quillotano y también triunfador en esta clásica, y avanzamos a buen ritmo.

Tras casi 40 km (37,7 km para ser exactos), llegamos a Curimón, zona del segundo reagrupamiento. El tiempo registrado fue 01:26, velocidad promedio 26,2 km/hr y promedio 149 ppm de ritmo cardíaco. Me mantuve casi siempre en el entorno del umbral anaeróbico (zona 4), sobrepasańdolo en varias ocasiones, pero casi nunca superándolo en demasía. Destaco esto último, porque creo que me ayudó a mantener un ritmo consistente sin alcanzar el nivel de fatiga .

Tras el descanso, bastante largo como verán, a las 15:40 nos subimos nuevamente a las bicicletas, y seguimos rumbo a Portillo cruzando la ciudad de Los Andes.

Y así, tras poco más de 15 km, dejábamos Los Andes y entrabamos al camino internacional. Tras una rampa de 200 metros, que deja sin aire a varios, nos reagrupamos para dar inicio a la primera etapa competitiva de esta clásica, con meta en el mirador Salto del Soldado.

Cuidadosamente agrupados en la berma del camino, escuchamos las instrucciones de la competencia y las indicaciones para llegar al hotel, impartidas por Roberto Lobos, profesor de educación física y entrenador ciclista.

La explosividad en la partida de esta última etapa merece mención aparte, todos parten a un ritmo endemoniado que me hace recordar las partidas de Cavilolén; pedaleo lo más fuerte que puedo solo para observar cómo el grueso del grupo se aleja constantemente.

En esta oportunidad hago dupla nuevamente con Rubén, y avanzamos tras un grupo que veíamos a la distancia.

En este tramo de la ruta ya empezamos a subir la cordillera, con el río Aconcagua a nuestra derecha, enfrentamos frecuentes rampas y falsos planos, el camino desgasta y el ritmo es competitivo, seguimos rodando con Rubén y nos dan alcance Keko Fuentes y Paula Zuleta a su rueda, ni cortos ni perezosos nos pegamos a la rueda de Paula y seguimos tras el doctor los tres. En el camino se nos une Iván Fuentes, pero en una de las rampas me descuelgo y sigo a mi ritmo, en el entorno del hotel que nos daría alojamiento abandono la competencia y me preparo para el registro, la ducha y la comida.

Las instalaciones de este año son definitivamente mejores que las del año pasado; contamos con duchas en cantidad suficiente y solo lamento no haber disfrutado de la apetitosa comida preparada por Pepe Villagrán, pero la cocina del hotel estuvo a la altura, como primera comida (a eso de las 18:00), nos sirvieron una buena porción de tallarines con salsa bolognesa y alfredo y en la cena un buen trozo de carne asada con arroz, además de una cantidad suficiente de ensaladas en ambas ocasiones.

Como leen, tuvimos una primera comida a las 18:00 y una segunda a las 22:00. Lo que se constituyó en una excelente idea, ya que en lugar de comer dos platos seguidos, dejamos pasar algunas horas y atacamos el segundo plato fuerte.

En este primer día recorrí 158,7 km, y estoy muy contento de haber superado mi propia marca, habiendo ruteado en excelente forma y terminando cansado, pero no agotado.

También termino con un dejo de ansiedad y temor por la etapa del día siguiente: el ascenso a Portillo, una etapa que no he hecho desde hacer por lo menos 10 años y que en cada oportunidad me costó un gran esfuerzo lograrlo.

Pero estoy preparado, por lo menos mentalmente, ya se encargará el día siguiente de hacerme saber si además estoy físicamente preparado.

Clásica Portillo 2010 – Trofeo Rául Donoso – Primera Parte December 6, 2010

Posted by roberto in Clásicas cicloturistas.
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Año tras año el Cicloclub Viña del Mar organiza tres grandes clásicas: Los Vilos, Tres Cuestas y Portillo.

El año ciclista lo clausuramos con la gran clásica Portillo, un ruteo que parte en Viña del Mar, la llamada Ciudad Jardín de nuestro país, y finaliza en el Hotel Portillo, complejo turístico cuya fama internacional se la debe al esquí, por sus canchas y competencias de nivel internacional.

Esta ocasión fue la segunda vez que me integraba a este evento y con entusiasmo redoblado, ya que el año pasado no pude terminar debido a un problema mecánico (el relato lo encuentran aquí).

La cita era a las 09:00 del sábado 3, recién pasado, en el sector de Las Salinas.

El viernes anterior me encontraba con un sano nerviosismo producto de la espera y las ansias de desempeñar un buen papel, ordené mi bolso con el equipo necesario para los dos días de ciclismo y me preparé para despertarme muy temprano e iniciar el viaje.

Poco después de las 05:00 estaba ya despertando y me levanto a las 05:20, inicio el ritual del desayuno, con las provisiones de costumbre, y la tranquilidad de estar con el tiempo a mi favor, luego me aseo, me visto con mi equipo, me despido de mi familia y a las 06:59 estaba ya pedaleando hacia el terminal de buses. Llego a este terminal con el tiempo adecuado para abordar el bus de las 07:15 y se inicia el viaje que transcurriría sin novedades.

Minutos antes de las 09:00 estaba en el punto de encuentro saludando a los viejos amigos que por razones de distancia veo con tan poca frecuencia: Rubén, Marotto, Rodrigo, Alexis, el gran Pepe Villagrán, Carlitos Donoso, Pablo y todo el resto de la tropa.

Conozco a Christian Welsch, seguidor del blog, y al mítico Marcelo “Chagres” Peralta (en la foto, a la izquierda junto a mi) un verdadero campeón senior con quien solo había compartido a través del correo electrónico.

Luego de las instrucciones de rigor a las 09:26 damos solemne inicio a la Clásica Portillo 2010: Trofeo Raúl Donoso, gran ciclista y mejor amigo que dejó este mundo hace pocos años dejando un hermoso recuerdo que permanece con nosotros.

Un hermoso día despejado, con agradable temperatura y el mar azul a nuestra izquierda nos acompañan estos primeros 15 km: promedio 25 km/hr, un ritmo nada de relajado que me acompañaría en esta doble jornada.

Llegamos a la rotonda Concón y tomamos el camino a Quillota, por la ruta CH-60, una ruta de reciente construcción y por lo tanto en muy buen estado, la desventaja es que es de una sola calzada y con un nivel de tráfico intenso.

Rodamos 17 km por esta ruta, promediando poco más de 27 km/hr, y luego tomamos caminos interiores para evitar el tráfico que se intensifica en esta zona.

Los caminos interiores están en mal estado, pero no impiden un buen ruteo a través de un hermoso paisaje rural, debimos lamentar dos caídas sin mayores consecuencias y producto más bien de la distracción del ciclista que de un evento externo.

Casi 29 km es la distancia que recorremos por estos caminos antes de retomar nuevamente la CH-60, en esta zona con doble calzada, excelente berma, y “apretamos” un poco más el ritmo recorriendo los 8 km que nos separan de la Ruta 5.

En la ruta 5 se produce una explosión de potencia en los participantes y la intensidad aumenta notoriamente, puede ser por tratarse del tramo final de la primera etapa, el caso es que promedio 34,7 km/hr en estos últimos 18,5 km.

Me sorprendo a mi mismo, entramos agrupados a la carretera y me mantengo en el segundo tercio del grupo, buscando la delantera, mantengo el 50×16 a 85 rpm y ruteo junto a Marotto justo tras los punteros, pero éstos se alejan consistentemente, Marotto se retrasa y me quedo con Ruben que, sabiamente, me sugiere mantenernos en ese ritmo, estoy pedaleando adelante con mi amigo Ruben a mi rueda cuando, así como quien no quiere la cosa, veo que lo he dejado atrás y estoy pedaleando solo con los punteros a unos 1.000 metros, observo que disminuyen el ritmo y pienso que los puedo alcanzar… las piernas aún no se quejan y bajo al 15… 50×15. Mágico.

Alcanzo a los punteros, me protejo tras ellos, ahí están; entre otros Rodrigo Gajardo y David Tomasello. El año pasado a esa altura ya no daba más y me había descolgado poco antes de cruzar el túnel y este año, sin embargo, estoy en la delantera…

Finalmente llegamos a la zona del primer avituallamiento, después de 19 km a 34,7 km/hr. He ruteado en el entorno de mi umbral anaeróbico a un promedio de 159 ppm y 85 rpm de cadencia promedio.

Realmente un buen desempeño en esta primera etapa, termino muy… pero que muy contento.

Durante los próximos días de esta semana, continuaré con el relato de las siguientes tres etapas: Las Vegas – Curimón, Curimón – Salto del Soldado y finalmente el ascenso a Portillo.

Una imagen vale más que mil palabras December 6, 2010

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Portillo 2010 – Prefacio December 5, 2010

Posted by roberto in Clásicas cicloturistas.
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Hace pocas horas llegué a casa después de haber participado en la clásica Portillo 2010, organizada por el Cicloclub Viña del Mar. Esta versión, como año tras año ocurre, superó con creces las anteriores y en los próximos días publicaré los relatos de las etapas.

Al ver la foto de este post mi esposa me preguntó si nos habíamos encontrado con Brad Pitt en el Hotel Portillo… Pero no, se trata de algo mejor, Christian Welsch, reciente adquisición del CCV y que ocupó un merecido lugar el el podio, con Laguna del Inca como fondo.

Alineación del Manillar o Manubrio December 1, 2010

Posted by roberto in General.
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Esta técnica la leí en el blog de Dave Moulton, el original en inglés lo encuentran aquí y aprovechen de dar un paseo por su entretenido sitio.

A veces puede ser difícil lograr que el manubrio quede perfectamente alineado con la rueda delantera; especialmente si el tubo de la tee es cónico. Este es el método que siempre utilizo para hacerlo.

Tomo una regla metálica de 30 cm y coloco el lado recto contra un costado del manubrio, esto te permite alinear la regla contra la rueda delantera y se convierte en la mejor referencia.