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Ernest Hemingway y el Ciclismo April 30, 2012

Posted by roberto in Libros.
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El Vélodrome d’Hiver con su luz que atravesaba capas y capas de humo, con la pista de madera y sus empinados virajes.

El ciclismo resultó una cosa nueva y muy divertida, y como no sabía nada de aquello la novedad me fascinaba. Pero no tomamos en seguida la afición. Llegó más tarde, y al fin ocupó un puesto importante en nuestra vida, algún tiempo después, cuando todo lo del primer período en París se nos vino al suelo.

Pero, por un tiempo, nos bastó con quedarnos en nuestro barrio y no tener que atravesar París para ir a los hipódromos, y apostar sólo por nuestra vida y nuestro trabajo y por los pintores amigos, y no basar la vida en un juego de azar disfrazado con otros nombres. He empezado muchas veces a escribir un cuento sobre carreras de bicicletas, pero nunca me ha salido ninguno que fuera tan bueno como son las carreras, las de velódromo cubierto o al aire libre tanto como las de carretera. Pero algún día lograré meter en unas páginas el Vélodrome d’Hiver con su luz que atravesaba capas y capas de humo, con la pista de madera y sus empinados virajes, y el zumbido de los tubulares sobre la madera cuando pasaban los ciclistas, y el esfuerzo y las tácticas y los corredores desviándose arriba o abajo en la pista, convertidos en una parte de sus máquinas. Lograré meter la impresión fantástica del medio fondo, el ruido de las motos de los entrenadores con sus rodillos, y los entrenadores con sus pesados cascos y sus teatrales trajes de cuero, que se inclinaban hacia atrás para proteger a los ciclistas de la resistencia del aire, y los ciclistas con sus cascos ligeros que se pegaban a los manillares, sus piernas que hacían girar a gran velocidad los pedales, y las pequeñas ruedas delanteras se pegaban al rodillo de la moto tras la cual se abrigaba el ciclista, y los duelos en que se alcanzaba el colmo de la excitación, con el petardeo de las motos y con los ciclistas corriendo codo a codo y rueda a rueda, arriba por el peralte y lanzándose abajo y dando vueltas a una velocidad como para matarse, y de pronto un hombre que no podía sostener la velocidad y se descomponía, y se le veía chocar brutalmente contra la sólida muralla de aire de la que hasta entonces había estado separado.

Había tantas clases de carreras. Los sprints por eliminatorias hasta llegar a la carrera final, en los que los dos corredores retenían durante largos segundos su velocidad, cada cual esperando que el otro guiara el sprint y así obtener un abrigo inicial, y luego las vueltas a medio paso hasta la zambullida final en la fascinadora pureza de la velocidad. Había los programas de carreras a la americana, con sus series de sprints que llenaban la tarde. Había las hazañas de velocidad absoluta, cuando un hombre corría solitario durante una hora contra el reloj, y había las terriblemente peligrosas y hermosas carreras de cien kilómetros en los grandes peraltes de madera de la pista de quinientos metros del Stade Buffalo, el velódromo al aire libre en Montrouge donde se hacían las carreras tras moto. Estaba Linart, el gran campeón belga a quien llamaban el Sioux por su perfil.que agachaba la cabeza para sorber aguardiente caliente por un tubo de caucho unido a un termo que llevaba debajo del jersey, y así cobraba fuerzas para el terrible arranque de velocidad de sus fines de carrera. Había los campeonatos de Francia tras moto, en la pista de cemento de seiscientos sesenta metros del Parc des Princes, en Auteuil, cerca del hipódromo, que era la pista más peligrosa de todas, y allí vimos un día caer al gran corredor Ganay, y oímos cómo se le aplastaba el cráneo dentro del casco, tal como uno aplasta un huevo duro contra una piedra, en una merienda en el campo, para quitar la cáscara. Tengo que escribir sobre el extraño mundo de las carreras de seis días y las maravillas de las carreras por carretera en la alta montaña. El francés es la única lengua en que se ha escrito bien sobre esto y los términos son todos franceses, y por eso es difícil escribir en otra lengua.

Ernest Hemigway

Paris era una fiesta (extracto)

Ruteo Chada – 20120429 April 29, 2012

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Buena asistencia hubo hoy día para un ruteo que no estuvo exento de problemas; 17 pedaleros nos reunimos en el Cementerio Sacramental de San Bernardo para rutear por el camino Padre Hurtado hacia Cuesta Chada y devolvernos por Autopista del Maipo.

Mucha charla en el punto de encuentro nos retrasa la salida y estamos enfrentando la ruta a eso de las 09:15, con una mañana bastante fría, pero con el buen ánimo acostumbrado iniciamos el pedaleo.

Hay que decir que el camino Padre Hurtado se presta bastante poco para el ruteo: una sola calzada, lomos de toro y tráfico urbano se mezclan para desordenar el grupo, cuesta mantener la linea de dos en fondo y los cambios de ritmo se hacen más notorios. Casi 30 km de extensión tiene esta etapa, en los kilómetros finales, nuestro compañero Bernardo sufre una avería irreparable: se desprende la suela de su zapato, tal cual lo leen: en un movimiento de pie la suela y su fijación quedan ancladas en el pedal y el pie de Bernardo solo con la parte superior del zapato. Tragicómico. Fue la primera baja del ruteo ya que debió devolverse imposibilitado de seguir con el grupo.

Seguimos pedaleando y en el desvío hacia la Autopista del Maipo se quedan Manuel y Patricio, no estaba claro el punto de desviación y yo también pensaba que era ese el lugar, pero decidí seguir tras el grupo pensando que subiríamos la Cuesta Chada.

Caro error para nuestros amigos que se quedaron, pues no subimos la cuesta y tomamos un camino secundario para el retorno. Quedábamos catorce.

Este tramo tiene varias rampas y los lideres apretan el ritmo, lo resiento, me cuesta mantenerme en la cola. Al final no hay salida a la autopista y debimos hacer algo de cross country para entrar a ella. Entramos cerca del kilómetro 44, más al sur del cruce Champa.

Retornábamos por la autopista, un tramo largo de falso plano, habitualmente con viento en contra, que afortunadamente no se hizo presente en esta oportunidad.

Pedaleábamos a buen ritmo, yo esforzándome por mantenerme en el grupo, antes de llegar al cruce a Buin, Luis comienza a rezagarse, una lástima, nuestro amigo Luis hace ya más de un año que no rutea con nosotros y descolgarse en este tramo es fatal. Su compañero Jaime abandona el grupo para devolverse con él.

Los doce pedaleros restantes seguimos en ruta, apretando los dientes logro llegar junto al grupo hasta el peaje del kilómetro 19, punto final de la autopista y desde donde el retorno al PdE ya es pan comido.

El grueso del grupo se adelanta y atrás quedamos Santander, José y yo, llegamos cada un en solitario al PdE y yo sigo de largo para el retorno a casa.

Para el grupo: 75,8 kilómetros a un promedio de 29,9 km/hr, bastante bueno.

Un servidor: 133,5 kilómetros a 26,0 km/hr promedio.

Las etapas:

 

Etapa

Distancia

Velocidad Promedio

[km]

[km/hr]

PdE – Puente Los Morros

4,3

26,2

Camino Padre Hurtado – Chada

28,9

32,2

Chada – Autopista

10,7

30,9

Autopista del Maipo – Peaje

25,1

29,9

Peaje – PdE

6,3

30,1

 

Ruteo San Martín – Ruta 5 – 20120422 April 23, 2012

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Un domingo de ruteo especialmente bueno, catorce pedaleros nos reunimos en la ruta San Martín para enfrentar una de las clásicas especialmente largas: San Martin – Quilapilun – Polpaico – Chicauma – Lampa. Un recorrido en plano, pero de 100 km aproximadamente y que muchos aprovechan para sacar rendimiento al grupo.

Llego solo al PdE, mi amigo Esteban se ausentó pues un “compromiso” de sábado no lo dejaba en condiciones de rodar esta mañana, además me sentía con un rendimiento más pobre de lo habitual, en el PdE: Rodrigo y su sobrino Sebastián, Jorge Pérez que nos sorprende con su visita, Gabriel Diez, Bernardo, Iván, solo con estos “pro” un sudor frío me recorre la espalda.

Sigo saludando, ahí está José recuperándose de una tendinitis junto a su amigo Julio, Catalina y Chantal (que no rodó con nosotros), Eduardo preparańdose, Gabriel Acuña dándose sus vueltas de calentamiento, un amigo que no conocía: Patricio, finalmente Manuel también preparándose con su parsimonia habitual.

Junto a Rodrigo comenzamos a apurar la salida y ya estamos rodando antes de las 09:05, un poco desordenados al principio, pero solo sería al principio pues nos mantuvimos agrupados durante todo el ruteo, pude superar el cansancio y mantenerme con el grupo que rodó a buen ritmo y siempre agrupado. Un regalito.

Seguimos agrupados hasta el inicio de la subida Esmeralda, relevándonos, charlando, animándonos.

Se arranca un buen grupo en el ascenso: Catalina, Rodrigo, Gabriel Diez, Ivan, Sebastián, Bernardo, llego detrás de ellos al reagrupamiento, esperamos breves minutos al resto… ahí llegan Julio y José, sin detenerse pasan Gabriel Acuña y Patricio, con mucho ánimo en el pedaleo.

Nos agrupamos nuevamente en la recta, 35,5 km/hr de promedio en esta ruta, me quedo corto con mi piñón 14 (el más pequeño), me cuesta mantenerme en el grupo aumentando la cadencia: 83 RPM en esta zona.

Entramos por el cruce Quilapilun hacia la Ruta 5, nos adelantamos con Jorge Pérez aprovechando el falso plano, hasta que José nos llama a la calma advirtiendo que guardemos energías para el regreso.

Una vez pasado el cruce con el camino a Santa Teresa (de los desiertos le llaman en la jerga) hacemos un breve alto, y luego de eso seguimos con el ánimo siempre en alto.

Llegamos al cruce con la R5 y lamento de verás despedirme de un ruteo que prometía mucho, un compromiso me obligaba a regresar a casa temprano.

Jorge Pérez me acompaña en el regreso a Santiago, ayudándome a rodar con ritmo, en al subida El Manzano, me presenta un “animita” que recuerda el triste final de un ciclista que murió atropellado por un chófer ebrio.

En el regreso a casa promedio 27 km/hr, tal vez podría haber sido mejor si hubiese conversado menos, pero… ¿saben qué?, no vale la pena.

Doble Mallarauco y Barriga – Esteban Troncoso April 20, 2012

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Aprovechando un día libre, tomé el auto con la bici dentro y partí a reconocer un circuito que realiza el CCS (CicloClub Santiago) habitualmente. Dicho circuito es en la práctica un anillo que permite unir Peñaflor con Maria-Pinto pasando por 2 emblemáticas cuestas de la zona central.
El acceso a Peñaflor es variado. Esta vez me fui por la Autopista del Sol para acortar tiempos. Claro está que la entrada es por Malloco y todo el tiempo ganado en la autopista aquí se esfuma. Malloco y Peñaflor tienen la gracia de poseer todos los adelantos de la capital, pero aun pueden vivir a su ritmo….literalmente. La gente se toma con calma el transito por las calles, cosa que se puede volver insoportable para un capitalino, siempre estresado y preocupado por correr. Aquí no. Aquí los plátanos orientales aun no llegan. En su lugar frondosos y gruesos árboles bordean las avenidas como sosteniendo el cielo siempre celeste. Aquí la gente aun te sonríe cuando pasas.
Pero volvamos a lo nuestro. A eso de las 11:15 ubico un supermercado y me estaciono allí. Nada más cómodo y seguro. El supermercado esta al lado de una comisaría.
A las 11:30 ya estoy rodando y en menos de 5 kilómetros ya estoy besando los pies de la cuesta.
Este trazado, con este sentido, tiene la gracia de reservar la parte más dura para el comienzo. Las piernas frescas permiten afrontar de mejor manera una cuesta como Mallarauco en su cara oriente. La extensión de este lado de la cuesta es de 3 kilómetros. Es una cuesta en su estado puro. Una rampa da paso a otra más difícil (del 15% al 16% según documentó Roberto Cornejo alguna vez) con muy pocos repechos para descansar. De hecho, tras la primera mitad de la cuesta sencillamente debes subir parado.
Mientras subo la maldita cuesta pienso en “Purito” Rodriguez y su explosivo triunfo ayer en la edición 2012 de la Flecha Valona. Esta clásica tiene como meta el muro de Huy (9,3% pendiente promedio con peaks del 26%). Sencillamente el corredor del Katusha aplastó a Gilbert y compañía en los últimos 400 metros. Pienso y maldigo al catalán por hacer tan sencillo subir esa pared…

El Muro Huy

Cuando estoy por llegar a la cima, desde una camioneta me gritan algo ininteligible. Sólo comprendo el final de la frase: “….puro hueso”. Da para muchas interpretaciones. En fin.
En la bajada recupero el aliento y comienzo por fin a disfrutar del impagable paisaje de ese valle. Las laderas desnudas de vegetación al comienzo dan paso a voluminosos sembradíos y hermosas casas de campo, haciendas y silos que han resistido el paso del tiempo y los temblores.
El tramo desde Mallarauco hasta Bollenar se puede volver eterno. Son 22 kilómetros que en solitario y con viento en contra desgastan paso a paso. En el trayecto diviso a censistas recorriendo las casas…¿cuantos sumaremos este año?
La ruta finaliza al toparse con el camino a Melipilla. Ya llevo 35 kilómetros de recorrido. Allí tomo la derecha y pedaleo firme rumbo a María Pinto. El camino es falso plano pero el viento a favor permite rodar a buen ritmo. Sin creérmelo, en 15 minutos ya estoy en el centro de María Pinto. No hay tiempo para descansar, el calor comienza a hacer mella en mi rendimiento. Me alimento e hidrato mientras ruedo.
Al llegar al camino a Valparaíso ya he sumado 60 kilómetros y son pasadas las 13:30. Me armo de ánimo y arremeto hacia el camino que me conduce a la Cuesta Barriga. Por suerte me queda otra botella de líquido, el calor insiste sobre todo en este tramo.
A eso de las 13:50 comienzo el ascenso. Me abro la tricota y trato de sostener el ritmo en torno a los 18 km/hr. El sudor no para pero dosifico el ritmo. La frecuencia cardiaca controlada en 89%. No hay para que matarse…no esta Pablito pegando palos.
A las 14:20 ya estoy en la cima, y tras cerrarme el maillot tomo la foto que acompaña a esta crónica. Contabilizo 73 km recorridos y aun queda el regreso a Peñaflor. Bajo raudo por Barriga y paso por la vulcanización y el puente Esmeralda. Más allá esta el cruce con el Camino El Guanaco. Por allí doblo y enfilo hacia Peñaflor. Ya van 85 km recorridos.
Este camino está recién repavimentado. Es tal la cantidad de vegetación que siendo casi las 15:00 hrs, una amistosa sombra me acompaña y logra refrescarme. Con eso ya estoy listo. Recupero el ritmo a 34 km/hr. Ya falta poco.
En un dos por tres estoy de regreso en el estacionamiento del supermercado. Llego cansado y un poco deshidratado dada la hora. Pero la experiencia es buena y mucho mejor pensando en una hora más adecuada para este ruteo.
Los datos duros son:
Trazado :  92,45 km
Tiempo: 3 horas y 27 minutos.
Gasto: 2151 kcal
Frecuencia cardiaca media: 149 (80%)

El Viaje de Hawkwood – Paul Kearney April 18, 2012

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En esta ocasión les propongo la lectura de una novela de fantasía histórica, en el estilo de Canción de Hielo y Fuego y también de la trilogía La Primera Ley de Joe Abercrombie.

Si bien, como es típico, comienza con nombres de personajes y lugares algo difíciles de retener, rápidamente su ritmo y desarrollo te atrapa. El autor desarrolla su fantasía sobre los cimientos de nuestra propia historia: civilización occidental muy avanzada con su inquisición y sus arcabuces, enfrentada a la otra civilización del Este y sus hordas, fácilmente identificable con los moros defensores del Islam.

Pese a que los personajes viven en un mundo de fantasía, con sus componentes mágicos y sobrenaturales, resultan ser seres humanamente reales, mejor dicho: brutalmente reales.

Año del Santo de 551. Normannia es un continente dividido. En oriente, las noticias no pueden ser peores: la ciudad de Aekir, centro espiritual de las Monarquías de Dios, ha caído ante los embates del sultán de Ostrabar y sus feroces merduk. El legendario comandante John Mogen ha perecido en la defensa, y el sumo pontífice de la fe ramusiana ha desaparecido y se presume que también ha muerto. Ahora sólo queda reagrupar a las fuerzas defensivas desbandadas, y elegir el lugar donde presentar la última resistencia.

Mientras, en el otro extremo del continente, la represión religiosa de la orden inceptina siembra el terror en el próspero reino marítimo de Hebrion. Sus víctimas: aquéllos que practican las artes mágicas del dweomer o, simplemente, son extranjeros sospechosos de desafecto hacia la verdadera fe. En medio de este caos surge la figura de Richard Hawkwood, un experto marino curtido en mil travesías y elegido por el rey de Hebrion para capitanear una misión inaudita: navegar hacia el extremo oeste del mundo, en busca del fabuloso continente occidental, con un cargamento de magos exiliados a bordo. El viaje promete ser inolvidable. (more…)

Humor April 16, 2012

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—Mamá, si algún día dependiera de una máquina para vivir, apágala.
—Si eso es lo que quieres…
¡Pero qué haces mamá! ¡El router no!

Via microsiervos

Ruteo Piedra Roja – 20120415 April 15, 2012

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Hoy domingo la ruta incluyó un ascenso: Piedra Roja, un ascenso de poco más de seis kilómetros, y muy duro.

Después de un ruteo en plano, para alargar el pedaleo dominical, iniciamos la subida Piedra Roja, lamentablemente en la última mitad de la subida nuestra compañera Catalina corta la cadena y varios compañeros quedaron rezagados ayudándola, parece ser que el desperfecto era mayor, ya que yo los alcancé en la subida, y en la bajada aún seguían tratando de reparar la transmisión.

De vuelta en el plano debatíamos con Humberto cuán dura era esta subida y la compárabamos con La Dormida, para eliminar las percepciones, tan personales y perjudiciales en algunas ocasiones, me decidí a hacer un par de gráficos comparando el ascenso vertical por kilómetro recorrido en el camino.

El gráfico que encabeza esta crónica muestra lo anterior para toda la longitud de esta subida: 7 km o algo menos dependiendo de dónde se tome el punto de partida.

Este gráfico por sí solo no pasa de ser un adorno, o dibujo, como le llamábamos despectivamente en la universidad. Lo digo porque no si no tiene una comparación su utilidad es prácticamente nula.

El que presento a continuación sí que agrega valor; en él comparo el ascenso a Piedra Roja con el ascenso a La Dormida, como tienen longitudes diferentes dividí La Dormida en dos partes: los primeros 7 km y los últimos 7 km, por lo que en las curvas la zona media de La Dormida se sobrepone, es decir, se repite en ambas curvas.

Comparativo Piedra Roja y La Dormida

En este gráfico la linea azul muestra la ganancia de altura conforme se asciende Piedra Roja, la linea roja muestra la misma medición para los primeros 7 km de La Dormida, es claro que Piedra Roja es bastante más duro que la primera parte de La Dormida.

La linea amarilla muestra los últimos 7 km de La Dormida, en este caso la dureza de los ascensos es casi la misma, pero se mantiene Piedra Roja como más dura.

¿Confirman las mediciones empíricas tu percepción personal?.

A continuación les dejo algunas fotos de quienes coronaron la cumbre. (more…)

Ruta de las Caletas – VI Región de Chile April 12, 2012

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Caleta Pellines

En este fin de Semana Santa nos propusimos visitar la llamada Ruta de las Caletas.

Acá en Chile la denominación las Rutas de … ha proliferado de un tiempo a esta parte; en cuanto valle se produce vino hacen un circuito al que llaman Ruta del Vino.

En este caso la Ruta de las Caletas nace como una iniciativa posterior al terremoto y tsunami del 27 de Febrero de 2010 que destruyó gran parte de las localidades costeras de la VII y VIII regiones.

El grupo minero Antofagasta Minerals elaboró un proyecto denominado Estamos Contigo, y se puso como objetivo apoyar la recuperación de la pesca artesanal del región del Maule (VII Región) y agregar valor al turismo de la zona.

Son 160 kilómetros de costa de gran belleza natural que da cobijo a 13 caletas de pescadores artesanales.

El objetivo es reconstruir la infraestructura pesquera básica de nueve caletas y considera el diseño e implementación de una ruta turística y gastronómica, con trabajos de remodelación en seis de las caletas más emblemáticas. Allí se han construido seis restoranes al borde del mar, que han sido entregados a las organizaciones de pescadores, lo que aumenta el potencial turístico de la zona.

Iniciamos nuestro viaje el jueves 5 de Abril y la ruta planificada era recorrer las caletas desde Sur a Norte.

Pasadas las 18:30 tomábamos la autopista General Velásquez para entroncar con la ruta 5 sur, por ser fin de semana largo nos topamos con una alta densidad vehicular, el primer taco (embotellamiento) de consideración lo encontramos antes del cruce Champa, en el km 40 app., y nos acompañaría durante 15 kilómetros más, hasta el Peaje Angostura… solo nos quedaba armarnos de paciencia y pagar el costo de unos días disfrutando algo distinto a bordo de nuestra camper. (more…)

Oda a la Bicicleta – Pablo Neruda April 10, 2012

Posted by roberto in General.
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Iba por el camino crepitante: el sol se desgranaba como maíz ardiendo y era la tierra calurosa un infinito círculo con cielo arriba azul, deshabitado.

Pasaron junto a mí las bicicletas, los únicos insectos de aquel minuto seco del verano, sigilosas, veloces, transparentes: me parecieron sólo movimientos del aire.

Obreros y muchachas a las fábricas iban entregando los ojos al verano, las cabezas al cielo, sentados en los élitros de las vertiginosas bicicletas que silbaban cruzando puentes, rosales, zarza y mediodía

Pensé en la tarde cuando los muchachos se laven, canten, coman, levanten una copa de vino en honor del amor y de la vida, y a la puerta esperando la bicicleta inmóvil porque sólo de movimiento fue su alma y allí caída no es insecto transparente que recorre el verano, sino esqueleto frío que sólo recupera un cuerpo errante con la urgencia y la luz, es decir, con la resurrección de cada día.

Pablo Neruda

Tercer libro de las odas

Ruteo Valdivia de Paine – 20120408 April 8, 2012

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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La crónica de hoy… redactada por Esteban Troncoso.

Que la disfruten.

Hoy fue un día de aquellos.

El día se presentaba nublado, con amenaza de lluvia que por suerte no llego. Un viento fresco y una temperatura agradable. Digamos que las condiciones ideales para el ruteo. A eso de las 6:00 una marcha del Ejército de Salvación pasa por mi calle recordándome lo de la Resurrección. Por un breve instante recuerdo las semanas santas de mi infancia, muy distintas a las de ahora. Las sociedades evolucionan, y como todo en la vida, alcanzan el clímax y luego decaen. Ya saben eso los Romanos, Napoleón, etc. ¿porque no va a pasar lo mismo con occidente?

Bueno, pero esto se trata de ciclismo. Mientras desayuno, lamento perderme la edición 2012 de la Paris-Roubaix (que finalmente ganara por cuarta vez Boonen). Pienso en el pave al recordar los adoquines del centro de Santiago, en fin.

Salgo a rodar a las 7:50, con una gripe que arrastro hace ya 5 días. Me cuesta agarrar ritmo pero me concentro en el camino y en el suave rodar que otorgan calles como Brasil, Almirante Latorre y Club Hípico.

Poco tráfico en la Ruta-5 Sur. Por la caletera circulo en dirección a Rancagua. Tomo la salida de Catemito (¿porque gustan tanto en Chile los diminutivos?) y enfilo hacia Av. Padre Hurtado (Ex Los Morros).

Llego a las 8:55 y encuentro a Gabriel Diez y a Tabilo en su auto. Concurrencia razonable para un domingo de fin de semana largo. Luego de llamadas infructuosas de Gabriel Diez, logro convencerlo que nadie más llegara. Optamos por mantener la ruta planificada a pesar de la baja concurrencia. Salimos y a la altura de la desviación donde conectamos con la Ruta de Acceso Sur se nos une Daniel Correa, que aparece de la nada. Tomamos la punta con Gabriel y la sostenemos por 16 kilómetros ininterrumpidamente. A la altura de Paine, tal cual llego, se va Correa, emprendiendo el regreso. Nosotros seguimos por la Carretera.

Un par de kilómetros mas adelante y viene el primer inconveniente. Un pinchazo en mi rueda trasera y la primera parada. A pesar de lo parejo del pavimento, la berma concentra mucha basura y pequeñas piedras, una de ellas la culpable del pinchazo. Ya son las 10:15 pero seguimos con el trazado, no hay ánimo de amilanarse. Pasamos Champa y seguimos hacia el interior. Lo nublado y oscuro del día le da un especial ambiente a este hermoso camino, rodeado de casas de adobe y frondosos árboles. Tomamos la desviación hacia Valdivia de Paine y nos sorprendemos al ver que el tramo está totalmente repavimentado. Es realmente una exquisitez andar por aquí. Un par de kilómetros más adelante nos alcanza el pelotón de los Debutantes. Van rodando no muy rápido, por lo que fácilmente nos enganchamos, pero solo por uno pocos metros. Dan un giro precipitado regresando por donde venían. Nosotros seguimos recorriendo el camino repavimentado hacia Valdivia de Paine.

Una parada “técnica” antes de llegar al puente y ya vamos regresando. Son 10 km lo que nos separan de Paine, kilómetros que se pasan volando dado el viento de cola y a que en punta va Gabriel Diez que nos lleva rodando a 34 y 35 km/h.

Al llegar a Paine, divisamos en un local, a un par de ciclistas descansando. Son Jorge Pérez y Guillaume Belanger. Un breve saludo a la pasada, no queda tiempo para detenerse.

Enfilamos hacia la Carretera de Acceso Sur pensando en lo pesado de esos 16 km de regreso. Nada más equivocado. Nos ponemos de acuerdo en hacer relevos cada 1 o 2 km, y rápidamente logramos promediar 31 km/h. Vamos nuevamente viento en popa…. hasta que de nuevo pincho !!!. Y nuevamente la rueda trasera. Esta vez debe haber sido un pedazo de vidrio.

Como el hombre es un animal de costumbres, esta vez nos demoramos la mitad del tiempo en cambiar el neumático y de nuevo estamos rodando. A eso de las 12:40 pasamos por el Cementerio Los Morros, donde dejamos a Tabilo. Con Gabriel seguimos en dirección al centro. Volvemos a la caletera donde divisamos y sobrepasamos a Pérez y Belanger. Con Gabriel nos subimos a la autopista central para pasar el tramo de San Bernardo, maniobra no recomendable pero la única alternativa de regresar sin interrupciones en ese tramo. Más adelante, volvemos a bajar a la caletera más segura. Allí rodaremos algunos kilómetros hasta que Gabriel se despida tomando la desviación a su casa.

Yo sigo por la caletera en dirección al centro de Santiago. Me pregunto quien habrá ganado la Roubaix, mientras adelanto micros y autos que paran en cualquier parte (fucking drivers!!!). El tramo de Vespucio hasta Alameda por la caletera se hace a buen ritmo, generalmente sobre los 34 km/h. Una pendiente negativa hacia el centro de Santiago.

A eso de las 13:30 ya estoy llegando a la alameda y pocos minutos más tarde llego a mi casa. Con un poco de sed pero totalmente entero. El día se mantuvo con su temperatura agradable y la deshidratación esta vez solo fue un amague. Ahora, a comer huevitos de chocolate, revisar los resultados de la Roubaix y un reponedor almuerzo….

Mis datos:

Distancia: 143 km

Tiempo: 5 horas, 10 minutos

Frecuencia Media: 75% (141 ppm)

Gasto: 2922 Kcal.

El Camino de los Mitos – Evohe Digital April 4, 2012

Posted by roberto in Libros.
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Para este fin de semana largo les propongo una lectura más que interesante: El Camino de los Mitos I.

Se trata de la recopilación de los diez relatos ganadores del I Concurso Internacional de La Revelación de relatos mitológicos y poemas, organizado por el sitio web La Revelación, sus autores, todos entusiastas escritores aficionados ven ahora recompensado su esfuerzo con la publicación de sus obras.

El libro evoca la época en la que el mito era historia y creencia para el pueblo griego, en la que el tiempo no era una escala de medición sino un dios, el sol cruzaba el cielo montado en un carro y las estaciones del año no dependían de traslaciones planetarias sino de las idas y venidas de Perséfone al Hades. Y la evocación no se limita al contenido sino también a la forma. Porque de la misma manera que hay mitos trágicos, divertidos, trascendentes, aventureros, tristes, etc., también así son los relatos que aparecen en el libro. Pudiera pensarse que una amalgama de autores diferentes con diferentes estilos haría perder cohesión al conjunto, y sin embargo sucede al contrario ya que es consustancial a lo mítico poder ser expresado e interpretado de diferentes maneras; a través de esas maneras, a través de esos autores, los mitos transcurren y se muestran. El título del volumen es un acierto en este sentido.

El mito no es, como quizá pueda pensarse, una invención fantástica, no es un divertimento con el que los griegos ocuparan su mente ni una opción entre otras posibles sobre la que cimentar un montaje cultual. La mitología no era la ciencia-ficción de los griegos (como alguien una vez me comentó), básicamente porque para los griegos los mitos no eran ficción. Lo que en ellos se cuenta sucedió realmente en un pasado más o menos remoto, y sobre los caracteres y comportamientos de los dioses, semidioses y héroes que los protagonizan el hombre griego había de reflexionar y sacar sus propias conclusiones. Los mitos le servían para saber hasta dónde podía conocer, cómo debía actuar, a qué podía aspirar, qué premio o castigo le cabía esperar. Por ello, las recitaciones de los poemas homéricos y las representaciones de tragedias no eran (al menos no esencialmente) momentos de ocio para sus oyentes y espectadores, sino de iluminación y discernimiento, algo así como ir a una escuela del alma. De hecho, y salvo un par de excepciones conocidas (y además comprensibles), las tragedias siempre relataban acontecimientos anclados en el pasado mítico, nunca en el presente cotidiano de los griegos. Pues bien: los relatos de El camino de los mitos incluyen ese elemento de reflexión y abstracción. No se quedan en una mera narración superficial más o menos fantástica sino que mueven al lector a pensamientos que trascienden lo descrito. Porque si se hubieran quedado en la superficie habrían descuidado ese sentido original y esencial de los mitos, el sentido reflexivo, y no habrían pasado de ser más (ni menos) que unos relatos de aventuras con mayor o menor dosis de imaginación.

En todos los relatos se percibe un estilo cuidado y elaborado. El recorrido mítico que trazan hace que el lector vaya avanzando por un camino en el que encontrará a la monstruosa Gorgona, a la criada de Penélope, a unos dioses precosmogónicos, a Aquiles, Dédalo e Icaro, Perseo, la anciana muerte, un marino del barco de Ulises, y a Hermes por partida doble. El camino transcurre entre la melancolía, la incertidumbre, la hilaridad, la majestuosidad, la pesadumbre… Todo eso encontraremos en la lectura de estas historias, una lectura por lo demás agradable y ágil. Agilidad que no sólo se percibe en el contenido de cada relato (ninguno se hace pesado, ninguno se atraganta, todos ellos fluyen con naturalidad) sino que es inherente a la propia estructura del libro: narraciones breves, estilos heterogéneos, argumentos diferentes. Todo ello ayuda a que el conjunto pueda ser devorado fácilmente.

Y no puedo dejar de comentar otra idea que es rescatada por el libro: el espíritu agonístico griego. El simple hecho de elaborar un libro fruto de un concurso lleva implícita la idea del agon, la competición, la contienda, el desafío. No debemos tomar esto en sentido negativo; creo yo que en toda competición lo importante es que todos los que participan intentan ofrecer lo mejor de sí mismos, con lo cual el resultado nunca puede ser malo. El que un atleta se lleve un premio y otro no lo logre forma parte de las reglas del juego agonístico pero ello no afecta a la belleza de la carrera. Y creo que en este sentido también es acierto editorial el hecho de no haber pretendido destacar de manera especial el relato ganador sobre el resto de premiados (aunque evidentemente se hace justa mención del orden de los premios).

Las ilustraciones que acompañan cada uno de los relatos no hacen sino contribuir a la excelencia del libro, y la elegante encuadernación tampoco desmerece en absoluto sino todo lo contrario, está a la altura del contenido.

Finalmente, sólo cabe dar la enhorabuena a LaRevelación por la gran idea de organizar un concurso de estas características (cuya segunda edición ya está en marcha) y por el resultado final obtenido: un libro redondo.

Disponible en formato electrónico, al regalado módico precio de Euros 2,4, o sea menos de dos mil pesos chilenos, o su equivalente: menos de US$ 4.

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La reseña anterior ha sido adaptada del original, creada por Cavilius en el sitio Hislibris. Les recomiendo leer el original pinchando aquí.

Que lo disfruten…

Ruteo La Dormida – 20120401 April 1, 2012

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Eduardo, Pablo, Ivan, Roberto, Gabriel, Manuel y Bernardo (ausente Esteban, que tomó la foto).

Este domingo enfrentamos uno de los ruteos clásicos pero terrorífico: Cuesta La Dormida.

El PdE tradicional ha sido la zona de Larapinta, junto a Lampa. Llegamos 9 pedaleros a enfrentar un desafío ícono en la Región Metropolitana, el día claro y soleado, los inicios de la mañana agradablemente frescos dan paso a un castigo de calor subiendo la cuesta.

Algo remolones, iniciamos el ruteo a las 09:15, Gabriel y Manuel encabezan el grupo formado de a dos en fondo, le siguen Esteban e Iván, y yo cierro este primer grupo, alguno metros más atrás Pablo, Eduardo, Bernardo y Pedro.

En breves 3,6 km llegamos al Camino Chicauma, árido y sinuoso, dándose algunos intentos de subir un ritmo relajado: 15 km en 35 minutos promediando 25,7 km/hr.

Una vez llegamos al cruce el grueso del grupo se detiene uno momentos, con Pedro y Manuel decidimos seguir adelante dado que tenemos un ritmo menor.

Poco más de 10 km nos separan del pueblo de Til Til: 22 minutos a 26,5 km/hr, sin viento en contra y poco tráfico vehicular.

El plato de fondo: el ascenso a Cuesta La Dormida, 11 km de subida eterna.

Se adelantan Pablo, Esteban, Iván, Bernardo, Eduardo y Gabriel, y en ese orden llegan a la cima, 500 metros atrás de Gabriel y Eduardo pedaleo con Manuel a mi rueda, Pedro ruteaba en solitario algunos kilómetros más atrás.

Los primeros 2 km de la cuesta te desgastan un poco, bajo al 34 y me mantengo alternando el pedaleo entre parado y sentado, entre los kilómetros 2 y 4 la pendiente afloja un poco, pero solo un poco y llegas al puente Las Lajas, a pesar que el descanso en el plano del puente es brevísimo, se agradece, la pendiente se eleva un poco más antes de llegar al puente Santa Laura, en el kilómetro 6. Aquí empieza lo duro.

En mi opinión, si llegas al kilómetro 7, solo debes mentalizarte para “aguantar”, resistir, la pendiente es dura entre el kilómetro 7 y el 9, luego cede un poco, la mejor estrategia para atacar este par de miles de metros es alternar el pedaleo; parado y sentado, mantener una cadencia constante jugando con los piñones y… contando los kilómetros que están dibujados en el suelo.

Paso el kilómetro 9 y diviso a 300 metros a Gabriel pedaleando junto a Eduardo, pienso que si mantengo mi ritmo, los alcanzo antes de la cumbre, no fue así pero acorté distancia hasta quedar a unos 50 metros, en esos mismos 50 metros Manuel se para en los pedales y me adelanta con fuerza, quedando una vez más como el último en coronar La Dormida.

El ascenso tiene prácticamente 11 kilómetros, mi velocidad promedio fue 10,8 km/hr, con lo que tardé poco más de una hora en unirme a mis compañeros agrupados en la cima. Por increíble que parezca, esa hora de ascenso pasó rápido.

El total del ruteo de hoy fueron 81,8 km de recorrido a una velocidad promedio de 26,1 km/hr, contabilizando 03:28 horas de pedaleo efectivo.

Eduardo y Gabriel llegando a la meta