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Clásica Portillo 2010: Trofeo Raúl Donoso – Segunda Parte December 8, 2010

Posted by roberto in Clásicas cicloturistas.
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Antes de las 13:00 estábamos llegando a la zona en la que hacemos la “parada larga”. Esta es una parada que permite reponer fuerzas y alimentarnos antes de la etapa final.

El avituallamiento consiste en sandwichs de queso, fiambre o dulce de membrillo, también hay frutas a disposición y mucho líquido: agua mineral con y sin gas y gaseosas. Algunos han llevado su propia colación, más apropiada para la recuperación.

Circunstancias propias de la organización impiden disponer de una alimentación más ortodoxa, de ahí la importancia de mantener una dieta adecuada a diario y por sobretodo durante la semana previa al desarrollo del evento.

En mi caso ya tenía hambre, pero no al nivel de la fatiga, después de todo, habían transcurrido más de 6 horas desde mi última ingesta de alimento sólido, de modo que comí tres sandwichs y un café de grano.

A las 13:26 reemprendíamos la marcha, retomando la CH-60, que en sus primeros kilómetros es una autopista en excelente estado y nos permite rutear cómodos y con seguridad, sigo en el grupo de la punta departiendo cómodamente con Rubén.

Luego se acaba la autopista y pasamos a un tramo de una sola calzada, que alterna sectores urbanos y rurales. Este tramo tiene una berma en pésimo estado y un tráfico intenso, lo que nos obliga a rutear en fila de uno, me pego a la rueda de Jaime, campeón quillotano y también triunfador en esta clásica, y avanzamos a buen ritmo.

Tras casi 40 km (37,7 km para ser exactos), llegamos a Curimón, zona del segundo reagrupamiento. El tiempo registrado fue 01:26, velocidad promedio 26,2 km/hr y promedio 149 ppm de ritmo cardíaco. Me mantuve casi siempre en el entorno del umbral anaeróbico (zona 4), sobrepasańdolo en varias ocasiones, pero casi nunca superándolo en demasía. Destaco esto último, porque creo que me ayudó a mantener un ritmo consistente sin alcanzar el nivel de fatiga .

Tras el descanso, bastante largo como verán, a las 15:40 nos subimos nuevamente a las bicicletas, y seguimos rumbo a Portillo cruzando la ciudad de Los Andes.

Y así, tras poco más de 15 km, dejábamos Los Andes y entrabamos al camino internacional. Tras una rampa de 200 metros, que deja sin aire a varios, nos reagrupamos para dar inicio a la primera etapa competitiva de esta clásica, con meta en el mirador Salto del Soldado.

Cuidadosamente agrupados en la berma del camino, escuchamos las instrucciones de la competencia y las indicaciones para llegar al hotel, impartidas por Roberto Lobos, profesor de educación física y entrenador ciclista.

La explosividad en la partida de esta última etapa merece mención aparte, todos parten a un ritmo endemoniado que me hace recordar las partidas de Cavilolén; pedaleo lo más fuerte que puedo solo para observar cómo el grueso del grupo se aleja constantemente.

En esta oportunidad hago dupla nuevamente con Rubén, y avanzamos tras un grupo que veíamos a la distancia.

En este tramo de la ruta ya empezamos a subir la cordillera, con el río Aconcagua a nuestra derecha, enfrentamos frecuentes rampas y falsos planos, el camino desgasta y el ritmo es competitivo, seguimos rodando con Rubén y nos dan alcance Keko Fuentes y Paula Zuleta a su rueda, ni cortos ni perezosos nos pegamos a la rueda de Paula y seguimos tras el doctor los tres. En el camino se nos une Iván Fuentes, pero en una de las rampas me descuelgo y sigo a mi ritmo, en el entorno del hotel que nos daría alojamiento abandono la competencia y me preparo para el registro, la ducha y la comida.

Las instalaciones de este año son definitivamente mejores que las del año pasado; contamos con duchas en cantidad suficiente y solo lamento no haber disfrutado de la apetitosa comida preparada por Pepe Villagrán, pero la cocina del hotel estuvo a la altura, como primera comida (a eso de las 18:00), nos sirvieron una buena porción de tallarines con salsa bolognesa y alfredo y en la cena un buen trozo de carne asada con arroz, además de una cantidad suficiente de ensaladas en ambas ocasiones.

Como leen, tuvimos una primera comida a las 18:00 y una segunda a las 22:00. Lo que se constituyó en una excelente idea, ya que en lugar de comer dos platos seguidos, dejamos pasar algunas horas y atacamos el segundo plato fuerte.

En este primer día recorrí 158,7 km, y estoy muy contento de haber superado mi propia marca, habiendo ruteado en excelente forma y terminando cansado, pero no agotado.

También termino con un dejo de ansiedad y temor por la etapa del día siguiente: el ascenso a Portillo, una etapa que no he hecho desde hacer por lo menos 10 años y que en cada oportunidad me costó un gran esfuerzo lograrlo.

Pero estoy preparado, por lo menos mentalmente, ya se encargará el día siguiente de hacerme saber si además estoy físicamente preparado.

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