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El Aguila de Toledo – Pedro Atienza May 22, 2014

Posted by roberto in Cuentos.
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De: vueltalasultana

 

Hay pedaleos épicos y los hay líricos. El suyo era épico. La bicicleta parecía un artefacto mareado entre sus piernas, balanceada como un péndulo en un esforzado ritmo matemático por sus poderosos muslos, en pie sobre ella, sin resuello casi, respirando como un fuelle bronquítico, pulmonar, que nunca se paraba.

Corría 1959, y se corría el Tour de Francia. En los precipicios más grandes de los Pirineos ya había dado lo suyo a Anquetil, a Poulidor y a Van Impe, sus enconados enemigos. Los dejaba tirados en las primeras rampas pirenaicas, cuando su “bici” y él parecían un barco ebrio subiendo encabritados a través de aquel oleaje rocoso. Demarraba, daba tirones de titán, y los demás sólo podían vislumbrar su espalda, mientras él, sudoroso y tensado, absorto, recordaba las calles empinadas y medievales de su ciudad, engrupando a su primera compañera, más pesada que él, con las llantas enroscadas a su torso, menudo y vaciado en su esfuerzo por subir, siempre subiendo.

Ya en la cima, coronado el puerto, esperaba al pelotón comiéndose un helado, apoyado en su yegua metálica, pues le daba pavor  bajar solo a su suerte aquellos riscos vertiginosos.  Así hizo una y otra vez, una forma como otra cualquiera de perder una carrera. Era un ave rapaz que no se tiraba en picado sobre su presa. Era el Aguila de Toledo. Era Federico  Martin Bahamontes, en su segundo apellido llevaba incorporados los espacios siderales por donde le gustaba acampar.

Y ahora tocaba ascender el Puy de Dome, el mítico y majestuoso puerto, la puerta hacia la victoria, si sacaba a Anquetil el tiempo suficiente para poder luego naufragar en el llano. Aquella crono escalada se convirtió en el delirio de toda España, que por entonces estaba gobernada por un dictadorzuelo de voz atiplada llamado Francisco Franco. Todos los oídos y todos los ojos del país, estaban allá arriba, en la mágica montaña que nos separaba de Europa, del mundo entero. Las piernas de Federico eran la voz de España, enmudecida hasta entonces por la guerra civil y el desamparo.

En una lucha contra el crono, se consuma la soledad del corredor de fondo. Bahamontes, más sólo que la una, miró hacia arriba y no vio nada, pero en sus sienes le palpitaba un pueblo que le decía “sube Federico sube” y el águila cogió vuelo. El mentón apretado, la mirada vidriosa y el pedaleo airado, guerrillero. Federico se echó al monte para devorarlo, para comérselo a trechos en cada recodo, en cada curva, en cada rampa. En ésta ocasión la victoria estaba en lo alto y nadie se la robaría. Luego podría comerse su postre favorito: un helado. Y más tarde, en un país llamado España, mirando más allá de las nubes todos sus paisanos dirían: “mirad, allá vuela  el Águila de Toledo.  Jamás tendrá ya que aterrizar de su alto vuelo “.

PEDRO ATIENZA

Escritor, poeta y periodista español. Autor de varios libros  de ensayo y poesía. Se ha ejercitado en el periodismo a lo largo de treinta años en diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales: RNE, TVE, COPE, EL PAÍS,entre otros.  Muchos de sus poemas en clave flamenca son cantados por una buena parte de los más acreditados cantaores de la actualidad y ha dictado conferencias sobre flamenco y poesía en numerosas universidades europeas y americanas. Web: www.materialdederribo.blogspot.com

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