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Clásica Portillo 2010: Trofeo Raúl Donoso – Parte Final December 10, 2010

Posted by roberto in Clásicas cicloturistas.
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Domingo 5. Llegó el día de la gran prueba, el ascenso a Portillo, a vencer 1.700 metros de desnivel.

Comenzamos a despertarnos a eso de las 07:00 en el dormitorio comunitario, algunos recalcitrantes quejándose de mis ronquidos, que no son sino una técnica de desgaste anticipado para mis rivales.

Me aseo superficialmente y subo al casino para el desayuno, éste consiste en un par de tazas de café instantáneo con leche, acompañadas de igual número de sandwichs con queso y jamón. Muy diferente al desayuno que suelo tomar para lo normal de mis salidas, pero confío en que la alimentación de los días previos me mantendría con las reservas suficientes sin experimentar fatiga.

El tema del líquido era otra cosa y me preocupaba un poco más, sin el preparado de maltodextrina, me fui con una botella de jugo en polvo y otra de agua mineral sin gas. Si me faltaba líquido tendría que apoyarme con los bebestibles de la camioneta de apoyo.

Antes de la salida los ruteros comenzaban a preparar la artillería: cambiando las ruedas de perfil alto que lucían el día anterior por otras de perfil bajo, más apropiadas para la subida. Otros cambiaron o modificaron el piñón, entraron a escena los 25 y hasta los 27. Había que prepararse adecuadamente para esta batalla.

El plan era un ruteo neutralizado hasta la zona de largada, ubicada en Riecillo, a 11 km del hotel.

Comenzamos a salir en pequeños grupos separados y rodamos con tranquilidad, me tranquilizó observar que el tráfico de subida era poco y comienzo a subir la hermosa zona llamada Salto del Soldado. Luego de esta subida, poco exigente y agradable de hacer suavemente, viene una bajada que finaliza en Riecillo.

Nos agrupamos junto a la camioneta de apoyo, en la berma del camino y Rubén comienza a impartir las instrucciones; recomienda una partida suave, ya habría tiempo de desahogarse en las subidas que no tardarían en llegar.

“Partida suave -me repito en la mente- me gustaría verlo”. Sin embargo fue cierto, largamos tranquilos y agrupados, pero en pocos metros nos disgregamos.

En Portillo las subidas caras comienzan en Guardia Vieja, con una rampa de 2.200 metros y 9,6% de pendiente promedio, se trata de un desvío del camino principal, que está en reparaciones, y en muy mal estado, pero como la velocidad es baja, te permite esquivar con tiempo hoyos y grietas.

Adelante voy con el 34, y en el piñón mantengo el 25, alternando el pedaleo de pie y sentado. Cuando me paro en los pedales bajo al 23 o al 21 y pedaleo así entre 200 y 500 metros.

A medio camino veo que adelante está la camioneta, y un ciclista detenido junto a ella, cuando estoy más cerca distingo a Marotto que abandona tempranamente la competencia, sigo pedaleando y sobrepaso a Washington, que después vuelve a subirse y me sobrepasa a su vez, pero más adelante, antes de finalizar la rampa, también se sube a la camioneta.

Por fin se avista el final y con ello regreso al camino principal que me da un respiro, o lo que yo siento que es como un respiro, un falso plano de casi 5 km antes del primer cobertizo, aumento cadencia y velocidad bajando al 19 y 18, sigo alternando el pedaleo de pie y sentado y me mantengo en el rango inferior de la zona del umbral anaeróbico, promediando 141 ppm.

A la vista el primer cobertizo. Los cobertizos son túneles construidos en la ladera del cerro, por lo que tienen una pared con espacios abiertos que le brinda iluminación natural. Pero estos cobertizos no me dan confianza, la pendiente se mantiene o aumenta, carecen de berma, el camino está en regular o mal estado y los vehículos mayores te sobrepasan a escasos centímetros. Decido pasar el primero por el camino de tierra al costado, aunque arriesgue un pinchazo me siento más seguro.

Llevo 13 de 32 km en total, debo seguir pedaleando, no quiero abandonar, y esta es la parte dura del tramo, una subida laaarga y pesada, pedaleo en solitario y durante largos tramos disfruto de un silencio excepcional, en el cuentakilómetros cuento cada cien metros, avanzan cien metros y me queda menos para ganar un kilómetro más.

A la vista el segundo cobertizo y nuevamente la duda, ¿lo paso por dentro?, pero en este cobertizo hay un camión detenido, totalmente detenido, estoy obligado a pasar nuevamente por el camino de tierra, con cuidado, tranquilo, no estoy fatigado, solo cansado. Avanzo y vuelvo al camino. Sale del cobertizo Keko Fuentes, pero se adelanta a buen ritmo.

Ya estoy pronto a llegar a un negocio llamado Refugio Alpino, un tremendo nombre para lo que es solo un chiringuito, pero emplazado en un entorno privilegiado.

Arriba, muy arriba, observo camiones en la ruta, aún falta mucho por subir. Sigo avanzando a mi ritmo, cuidando de no pasarme a la zona anaeróbica y tras largos 43 minutos llego al inicio de las curvas.

En el camino he pasado y vuelto a pasar por la camioneta de apoyo, con Rubén dándome ánimos e impulsándome a seguir, una vez en las curvas me faltan aún 10 km para la meta, y la zona de curvas por lo menos da algunos descansos más frecuentes que la etapa predecesora. Además veo algunos pedaleros más adelante y me sirven como incentivo. Ya no estoy tan solo.

El primero que adelanto es Gonzalo Urquijo, ahora voy tras otro, algunos kilómetros más y adelanto a Iván Fuentes, saludos, bromas, y sigo… más curvas y adelanto a Gerardo, dos cobertizos más. Me quedan poco más de 5 km, ahora sé que voy a llegar, cada vez que miro hacia abajo tengo nuevos impulsos, ya he subido tanto que no voy a abandonar, voy a vencer a la montaña y esta vez con dignidad.

Ultimos dos kilómetros y adelante veo a Keko, lento, lo alcanzo rápidamente pero nos topamos con el tránsito detenido por un banderero: zona de circulación por una sola pista, en que el tránsito avanza alternando los sentidos.

Tenemos dos alternativas, nos detenemos a esperar el avance o seguimos caminando por la orilla. El doctor me anima a seguir caminando.

Casi al final de la fila dan el paso al tráfico y nuevamente monto la bicicleta y llego a la zona de meta donde registro el tiempo de ascenso: casi 02:38, en 32 km. Velocidad promedio 13,4 km/hr y promediando justo por debajo de mi umbral anaeróbico.

Me acuerdo de mi familia y todos mis seres queridos, a ellos recuerdo y dedico este momento tan especial que siento como un triunfo.

Me reciben con sonrisas y abrazos mis compañeros del cicloclub, ellos que me ven dos o tres veces al año, me felicitan por el progreso que han observado en estos últimos cinco años desde que me incorporé a las clásicas del Cicloclub Viña del Mar.

Cerramos con la foto de rigor, teniendo como fondo Laguna del Inca, y regresamos al hotel y más tarde a casa.

Ahora esperaremos por la clásica Los Vilos, en Abril de 2011.

En la foto principal: Paula Zuleta, la única dama presente, en plena zona de curvas, y en las fotos del final todos los participantes más un servidor y su orgulloso semblante.

 

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