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Ruteo Til Til – 20121230 December 30, 2012

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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2012-12-30 10.41.04

Parte del grupo en la plaza de Til Til

Amigas y amigos, último ruteo del año 2012, un año en el que sumando solo los días domingo hemos hecho varios miles de kilómetros.

En los últimos meses se han dado dos cambios positivos en la rutina del grupo: la hora de salida se ha adelantado a las 08:30 y los ruteos se han alargado para sobrepasar el adorado número de los cien kilómetros.

Y es así como hoy estrenábamos una ruta que es una combinación de otras realizadas con anterioridad.

Brevemente: Punto de partida en la estación de servicio de la Autopista San Martín (km 7), Camino Lo Pinto hasta Ruta 5, Ruta 5 hasta Camino Til Til, Plaza de Til Til, regreso hasta Camino Chicauma, por este camino hasta Lampa, luego por el camino a Batuco, Batuco Ruta 5, Autopista Nororiente y finalmente por la Autopista San Martín hasta regresar al punto de partida.

Para esta ruta registro poco más de 110 km, que todos logramos realizar, y como he escrito previamente, si yo lo hago, cualquiera lo puede hacer.

Nos tocó un día absolutamente veraniego, la temperatura sube bruscamente después de las 10:00, pero a esa hora ya estamos camino a Til Til, en la zona del cruce a cruce a Chicauma. Sin embargo; no quiero adelantarme y voy a partir desde el principio.

Pedaleando hacia el punto de encuentro (PdE) alcanzo a Esteban, que había disminuido su ritmo habitual, justamente para darme tiempo a alcanzarlo, y luego, un par de kilómetros antes del PdE alcanzamos a Manuel y Bernardo.

Llegamos pocos minutos antes de las 08:30 y ya estaban preparados Catalina, Alejandro, Eduardo, Cristían, Iván, Luis, Gabriel D. y Gabriel A., poco después de nosotros llega Pablo, el más joven de nuestros valores.

Tras un recordatorio de la ruta acordada largamos por la autopista San Martín pocos minutos después de las 08:30.

Debido a la prohibición de circulación de ciclistas en esta ruta, rodamos solo unos cuantos kilómetros por ella y tras pasar el cruce con la autopista nororiente bajamos a la calle de servicio o caletera.

El ritmo es muy tranquilo, muy agradable, apenas 26 km/hr de promedio, y llegamos agrupaditos al cruce con el camino Lo Pinto.

En este camino subimos el ritmo, en la delantera están Catalina y Esteban, tras ellos Alejandro y yo, luego nos ceden la delantera y en 10 minutos ya hemos alcanzado la ruta 5.

Enfilamos al norte, ni un ápice del entusiasmo se ha perdido, seguimos agrupados, rodando sobre 30 km/hr y llegamos a la primera y única subida del ruteo: Cuesta El Manzano, el grupo se disgrega y los escaladores sacan a relucir sus dotes, mantengo el 50 y modifico los piñones para mantener el ritmo, las pulsaciones suben lentamente, buen signo, algunos metros por delante tengo a Catalina y Eduardo, a ritmo uniforme. Un ritmo perfecto para darles caza.

Me paro en los pedales, engancho el mítico 15, subo el ritmo y me obligo a mantenerlo. Después de todo es la única subida, los alcanzo y los sobrepaso, hiriendo de gravedad el orgullo de mi compañero Eduardo, quien me lo enrostraría frecuentemente durante el resto del ruteo. Prometió que sería la última vez que lo vencía en El Manzano.

Sin embargo no es mi mejor registro en este ascenso: promedio 18,7 km/hr y 166 PPM, anteriormente he superado los 19 km/hr, pero con un mayor gasto cardiovascular.

Llega el descenso y el agrupamiento, buen momento para comer la primera mitad de mi tradicional panini, o sandwich, como lo conocemos en Chile, me acompañan las bromas habituales de mis compañeros más concientizados por la industria de los alimentos energéticos envasados, pero me mantendré en mis trece: líquidos y solidos preparados por mis propias manos con ingredientes naturales.

Luis haciendo salud con isotónico

Luis haciendo salud con isotónico

Varios minutos le tomó a los últimos llegar al reagrupamiento, pero una vez reunidos y contados, seguimos hacia el camino a Til Til.

El ritmo sube; 33,3 km/hr, y nos acompaña un suave viento de cola. Poco más de 13 minutos y entramos por el camino a Til Til. Bastante agradable estaba también este camino, menos tráfico del habitual y rodábamos a un promedio de 31,5 km/hr.

Cruzábamos Polpaico alrededor de las 10:00, hora en que la temperatura comienza a subir rápidamente, seguimos agrupados y cuando pasábamos por el Cruce Chicauma sufrimos el primer pinchazo, Bernardo resultó ser el afectado y como de costumbre, Gabriel D., comienza a trabajar en el reemplazo de la cámara. Busco un lugar con sombra y me dispongo a comer la segunda mitad de mi panini, me lo devoro en el tiempo casi justo que se demora la reparación, y seguimos rodando.

El ritmo disminuye, aunque no lo noto, en esta etapa registro 26,9 km/hr, y tras casi 24 minutos ya estamos en la plaza de Til Til, un descanso largo, varias fotos grupales en la plaza y volvemos a la ruta.

Pese al viento en contra, el ritmo sube un poco; 28,7 km/hr, pero casi llegando al cruce Chicauma sufrimos un segundo pinchazo, afectando esta vez a Eduardo, nos detenemos para la reparación y mientras nuevamente Gabriel D. hacía el trabajo, Bernardo tiene por segunda vez su rueda desinflada. Y este sería solo el tercer pinchazo.

Catalina y Luis se adelantan por el camino a Chicauma mientras el resto nos quedamos con los afectados.

Al Camino Chicauma le tengo un respeto especial, para mí es una etapa clave en estas clásicas, ya que el grupo suele aumentar la intensidad y me cuesta mucho mantener el ritmo, me preparaba sicológicamente pensando que es solo esta etapa y luego ya es cosa de aguantar y terminar.

No tuve problemas, rodamos agrupados y mantuvimos un promedio de 30,3 km/hr, buen ritmo para una topografía plana, pero que alterna frecuentemente subidas y bajadas. La longitud de esta etapa es 15 km.

Casi finalizando el camino, a menos de un par de kilómetros de Lampa, Eduardo pincha nuevamente, esta vez su rueda trasera, después de los minutos que toma el reemplazo de la cámara seguimos rumbo.

En total fueron cinco pinchazos concentrados en dos personas, si hay una forma rara de terminar el año, es esta.

Un ruteo rápido por Lampa y entramos al camino a Batuco. Breve pero intenso, nuevamente se suceden las rampas, pero el grupo quiere desquitarse de las paradas y rodamos a 37,9 km/hr.

Esta etapa es corta, poco más de 4 km, pero siempre se sube el ritmo, y acá el que se descuelga normalmente se queda solo. Creánme, porque lo digo por experiencia propia.

Llegamos a Batuco en este pueblo hay un gran trecho, calculo que más de mil metros, con el camino destrozado, me imagino que es la etapa previa a la repavimentación.

Cristián va resentido por la intensidad, permanece atrás, algo alejado del grupo, y en esta zona se queda.

Llegamos a la Ruta 5, otra zona de cuidado, los punteros aumentan el ritmo y me concentro en mantenerme de alguna forma con el grupo, 34,5 km/hr es lo que registro como promedio en estos 7 km.

Entramos a la nororiente con el grupo mermado, Catalina y Luis se habían adelantado en Chicauma, atrás quedaban Cristián y Alejandro y Esteban con Bernardo seguían por la Ruta 5.

El regreso por la nororiente es breve, apenas 3 km, pero tal vez por ese mismo motivo comienzan los palos, y cuesta mantenerse porque el tramo es un falso plano.

Pero así es el ciclismo en general. Como dice Tim Krabbé en su libro El Ciclista: “El ciclismo consiste en comer primero el plato de tu compañero antes de empezar el tuyo.”

Manuel e Iván, amistosos, pero no sobre los pedales

Manuel e Iván, amistosos, pero no sobre los pedales

Finalmente entramos a la Autopista San Martín y nos relajamos, queda apenas un par de kilómetros para el punto final y los hacemos “descansando”.

Como escribía al inicio, una buena nueva ruta de 110 km de extensión y totalmente realizable, etapas bien definidas de las cuales ninguna supera los 15 km, un buen aliciente para la mente.

Amigas y amigos, me despido deseándoles unas fiestas en paz y junto a los seres queridos, si por algún motivo estamos alejados de alguno de ellos, pensemos en lo bueno que nos regaló y brindemos por eso.

Esperemos que el 2013 nos traiga muchos kilómetros, que sigamos aprendiendo y que el envejecimiento inevitable se postergue un año más y sigamos rodando con intensidad.

Reparando uno de los pinchazos

Reparando uno de los pinchazos

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