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Sin Pelos en las Piernas – Henri Pélissier June 12, 2012

Posted by roberto in Sin Pelos en las piernas.
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Henri Pélissier (1889-1935) fue un ciclista francés, ganador del Tour de France de 1923, tenía tres hermanos más, ciclistas como él.

Los cuatro hermanos Pélissier nacieron y crecieron en París, y a temprana edad se encantaron con la bicicleta. El mayor de ellos no sobrevivió a la Primera Guerra Mundial, pero Henri, Francis y Charles brillaron en las competencias.

Fue uno de los más exitosos competidores del período situado entre las dos guerras mundiales, a pesar de que el sufrimiento que se imponía a los participantes por ese entonces, era inhumano. En esa oportunidad, en 1923, fueron 139 ciclistas los que participaron en la que hoy es la reina de la competencia ciclista, y solo terminaron 48. Pélissier promedió una velocidad de 24,42 km/hr.

Además de ser un gran campeón sobre la bicicleta (acumuló 29 victorias durante su carrera), se le conoce por mantener una larga disputa con el fundador del Tour de France, Henri Desgrange, propietario del periódico L’Auto. Debido a sus protestas por las duras condiciones a las que se sometía a los ciclistas..

Eran públicas sus protestas por el tratamiento que recibían los competidores, especialmente en el Tour de France, y las convertía en una verdadera batalla por los derechos laborales de los ciclistas profesionales de su época, y sus controversias con los organizadores de las competencias abonaban el cotilleo extra deportivo. Sus métodos de entrenamiento también desdeñaban el naciente entrenamiento por intervalos, y una nutrición más adecuada. En particular se oponía a dejar de beber alcohol durante la competencia.

En 1921, antes de ganar la Paris-Roubaix por segunda vez, exigió junto a su hermano Francis, un aumento de salario a los propietarios de su equipo. El salario consistía en una bicicleta, una tricota y unos pocos francos para sobrevivir día a día. Como respuesta a su demanda recibieron una negativa rotunda, tras lo cual Henri y su hermano (que terminó segundo en esa competencia), dejaron el equipo La Sportive y se inscribieron en la competencia como corredores independientes, sin el financiamiento de un equipo. Desgrange declaró que Pélissier no volvería a aparecer en las paginas de su periódico: “Henri Pélissier está saturado de talento, pero no sabe cómo sufrir”. Sin embargo, después del triunfo de 1923, Desgrange, tragándose sus palabras, elogió su victoria en el Tour en primera plana.

Al año siguiente, Pélissier se retiró del Tour en protesta por una sanción. Durante una de las etapas, se deshizo de una de las dos tricotas que estaba usando (las salidas muy temprano exigían más abrigo) justo en frente de uno de los entrenadores de un equipo rival. Esto era contra las reglas de Desgrange, que exigía que los competidores debían finalizar cada etapa con el mismo equipo con que la habían iniciado. Al comenzar la etapa del día siguiente, los comisarios de la competencia, en conocimiento del incidente del día anterior, se acercaron a Pélissier para revisar cuántas tricotas estaba usando, Pélissier reclamó airado que estaba siendo tratado “como un escolar” y abandonaría el Tour para nunca más volver.

Pélissier era controvertido y temperamental, tenía roces frecuentes con sus compañeros de equipo y con otros ciclistas del pelotón. Se retiró en 1928 y su estilo de vida le condujo a la tragedia, en 1933 su esposa Léonie se suicida, harta de su convivencia con él. Solo dos años después, mantuvo una discusión con su nueva pareja, Camille Tharault, en esta pelea Péllisier la acuchilla y Camille toma la misma pistola con que se suicidó Léonie, dispara un tiro sobre Péllisier, acabando con su vida.

El famoso reportero Albert Londres recoge sus protestas: “nos tratan como bestias en un circo”, y recoge con estas palabras su entrevista:

El Tour de France es un Calvario. El camino al Golgota tenía solo catorce estaciones, mientras que el nuestro tiene quince… Y aún no ha visto nada, espere a llegar a Los Pirineos. Esto es trabajo duro. Aquello que no haríamos con las mulas, lo hacemos con nosotros mismos.

Le voy a explicar cómo aguantamos el Tour de Francia -le dijo Henri al periodista. Rebuscó en el bolsillo trasero de su tricota, sacó un estuche y lo colocó sobre la mesa. Del estuche extrajo un par de frascos.

Esto es cocaína para los ojos. Y esto es cloroformo, para el dolor de rodillas. Ahora le voy a enseñar las píldoras -y sacó tres botes más-. Ahí lo tiene: funcionamos con dinamita. Y usted no nos ha visto cuando llegamos a la ducha. Dese el placer de asistir a una sesión. Una vez que nos hemos quitado el barro, estamos blancos como sudarios. La diarrea nos deja vacíos. Nos desmayamos en el agua. Cuando nos acostamos, empezamos a temblar con el baile de San Vito y no podemos dormir. Mire, fíjese en nuestros cordones: son de cuero curtido; pues bien, no siempre resisten las etapas, se rompen. Piense en lo que ocurre con nuestra piel. Cuando nos bajamos de la bicicleta, se puede pasar a través de nuestros calcetines y de nuestros culotes, nada se ajusta al cuerpo. Los dedos de los pies se me encogen día a día, y ya no siento seis de ellos. Y espere a que lleguen los Pirineos: es un trabajo bestial y lo encajamos sin rechistar. Hacemos el esfuerzo que no permitiríamos a una mula. No somos unos vagos, pero, por el amor de Dios, que no nos fastidien. Si salgo con un periódico en el pecho para evitar el frío, tengo que llegar a meta con él. Si paro a beber, tengo que sacar el agua de los pozos yo mismo o me penalizarán. Aceptamos el tormento, pero no queremos vejaciones. Un día nos colocarán plomo en los bolsillos, alegando que Dios hizo al hombre demasiado ligero”.

Albert Londres publicó esta entrevista al día siguiente en el periódico Les Petit Parisien. La tituló “Forçats de la Route”. Donde utiliza la expresión “forzados” en el sentido de convictos. Esta frase Convictos de la Carretera, inspiraría el título de uno de sus muchos libros: Forzados de la Carretera, una historia de ciclistas en el TdF.

Actualmente Henri Pélissier es una figura medio olvidada, víctima del polvo que acumula el paso del tiempo. Sin embargo; su nombre merece estar en los primeros lugares de los grandes en nuestro deporte.

Comments»

1. Dodo - June 21, 2012

estos ciclistas de antes eran muy sufridos realmente, y los de ahora creo que tambien lo son, pero es otro el tormento que llevan en sus espaldas


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