jump to navigation

Doble Cruce de Los Andes 2011 – Jorge Guzman Tapia May 29, 2011

Posted by roberto in Clásicas cicloturistas.
trackback

Unir Santiago en Chile, con Mendoza en Argentina, es un viaje mítico que todo ciclista desea realizar.

El ascenso a Portillo, el cruce de la Cordillera de Los Andes, el camino interminable con sus cuestas, el viento y el clima impredecible se unen para encender esa llama de locura que todos llevamos dentro.

Solo intentarlo vale la pena.

Lograrlo, vencer el desafío, superar los obstáculos, se convierte en un tesoro que llevamos toda la vida y que nadie nos puede arrebatar.

Varias agrupaciones ciclistas, tanto chilenas como argentinas, organizan este cruce durante cada año.

Estos son locos normales.

Existen algunos pocos que son locos de remate.

De estos últimos, el destino junto a siete de ellos y se preguntaron: “¿Por qué no hacemos el viaje ida y vuelta?”

Pues lo hicieron, fueron, volvieron… y vivieron para contarlo.

Jorge Guzman pedaleó los más de 600 kilómetros de la travesía, y relata con habilidad, desde su bicicleta, la experiencia de esta aventura.

Les dejo el relato de Jorge, para que lo disfruten, y quiero ser eco de sus palabras finales: “…ojalá que este pequeño relato pueda motivarte a realizar este paseo que sin ninguna duda dejará huella en tu vida deportiva.”

Doble Cruce de Los Andes

Marzo de 2011

Al fin en casa, sin nada que lamentar.

El paseo: espectacular, fuera de serie, su intensidad, el ritmo de cada etapa y el empeño que cada uno de nosotros le puso para enterar el trayecto, fue envidiable, como si cada uno hubiese comprometido algo más que una simple intención de pasear en bicicleta.

Tímidamente invitamos a otras personas a acompañarnos, la verdad es que no era fácil que aceptaran, eran varios los días para Mendoza (5), como Cicloclub empleamos 4, la familia se desatiende, y la incertidumbre con un grupo pequeño, y un acompañamiento precario no lo hacía muy atractivo.

Aún así contamos con 7 ciclistas más Fernando Varas, quién conducía el auto de apoyo y capturaba las fotografías y filmaciones con que adornaríamos nuestro viaje.

Día 1

Sábado 12

Santiago – Los Penitentes

150 km

Día 2

Domingo 13

Los Penitentes – Mendoza

165 km

Día 3

Lunes 14

Mendoza – Uspallata

100 km

Día 4

Martes 15

Uspallata – Río Colorado

(Hotel Colorado cerca de Los Andes)

136 km

Día 5

Miércoles 16

Río Colorado – Santiago

85 km

Nos reunimos en mi casa, le dimos cuerpo y sellamos lo que denominamos pomposamente el “Doble Cruce de Los Andes”.

Es justo mencionar, los varios llamados telefónicos y correos que recibimos de apoyo al paseo, menciono uno que gráfica el cariño de todos: Aníbal Debandi, Presidente del Cicloclub, quien nos conminó a cumplir este proyecto, dándonos todo su apoyo, cosa que nos hizo sentir muy contentos y gratificados.

Teníamos la intención de hacerlo en 4 días, sin embargo la inclemencia del tiempo: el viento, el frío, la sucesión de interminables cuestas y finalmente la prudencia, dijeron otra cosa. Fueron 5 días.

Me pregunto, ¿Por qué escribo esto con tanto detalle?, y la verdad es que si no es así, las palabras se las lleva el viento y lo ocurrido sin constancia es sinónimo de olvido, de modo que este relato, las fotografías de Fernando Varas y los testimonios que cada ciclista pueda aportar constituyen una memoria para terceros que deseen realizar este paseo tan hermoso.

Día 1 Santiago – Los Penitentes (Argentina)

No es más difícil que esto

Mientras nuestro gran cicloclub se aprestaba a ir hasta Algarrobo, nosotros nos reuníamos a las 06:45 en el edificio Lan Chile, allí nos esperaba , Cycling Adventure para trasladarnos hasta la consabida Copec de Chicureo, en el km 7 de la ruta San Martín.

A las 08:00 partimos, el propósito era realizar el proyecto, no era la competencia lo que nos animaba, lo importante era cumplir la meta, es así como lo iniciamos muy tranquilos y decididos a detenernos no mas de dos veces por un espacio de 20 minutos cada vez. Una vez en Los Andes, cruzamos por Calle Larga, hasta llegar a la intersección con la carretera hacia Portillo, allí fue el primer descanso y un merecido sandwich nos permitió recuperar fuerzas.

Continuamos, firme y derecho hasta Guardia Vieja, pasando por la exigente cuesta de Los Azules, allí nos detuvimos. Esta vez la exquisitos sandwichs simulaban el almuerzo, el camino hasta allí está muy bueno, salvo la cuesta Crossby la que aún está en reparaciones. Ya eran aproximadamente las 13:30.

Iniciamos una de las cuestas más emblemáticas de nuestro país: Portillo, son 25 kms desde Guardia Vieja, pasando por Juncal y Juncalillo, unos primeros, otros después, fuimos llegando hasta la aduana Chilena, hacia las 16:30 horas. El sólo hecho de llegar hasta tal punto nos auguraba que estábamos ad-portas de cumplir la meta del primer día, desde la aduana hasta el Túnel Cristo Redentor, el camino está excelentemente pavimentado, aun cuando todavía hay reparaciones, también está listo el gran cobertizo, eran las 17:00 y estábamos en la boca del túnel desde el lado chileno.

El frío en la aduana era atroz, tiritábamos dentro del auto mientras esperábamos el arribo de todos, por teléfono nos comunicábamos con nuestros amigos en Algarrobo, quienes compartían una o más botellitas de vino, gozando de un exquisito sol. No saben como los envidiábamos.

Nos pasaron en camión y desde allí hasta la aduana argentina, un mero trámite que había que cumplir con cuidado por la gran pendiente de la ruta, los trámites fueron expeditos, dentro de lo posible. 10 km más abajo nos esperaba Los Penitentes: cama, ducha caliente, cena y bebidas. Tal localidad está muy bien dotada para recibir a quienes llegan hasta allí. Eran las 18:00 y habíamos enterado nuestros primeros 150 km de arduo pedalear.

Día 2 Los Penitentes Mendoza

Salimos por la mañana a las 09:00, en pos de Uspallata, con calma, pero con un viento arremolinado o cruzado que nos desgastó más de lo pensado, antes de mediodía estábamos disfrutando de un reparador sandwich, antes de enfilar a Mendoza, estábamos confiados y relajados, sabíamos que no habría dificultades, por lo que nos tomamos casi una hora y media en Uspallata.

Camino a Mendoza, el trámite fue distinto al que habitualmente tenemos con el Cicloclub, como salimos tarde, el viento hasta Potrerillos fue demencialmente en contra. Con mucho temperamento logramos llegar hasta Potrerillos, lugar de la segunda detención de aquel día.

Potrerillos, una maravilla de cuesta, grata, expedita y con un paisaje maravilloso, toda vez que dado nuestro ritmo no competitivo pudimos apreciar en todo su esplendor. Al llegar a la refinería, echábamos de menos a don Eduardo Saéz, amigo de toda la vida, que ha ido hasta ese lugar a esperar al Cicloclub, para conducirlo hasta el lugar de destino por calles de tránsito seguro.

Ingresamos a Mendoza, hasta llegar a Chacras de Coria, lugar en donde estaba nuestro Hotel. Que gran decisión, excelente hotel: buenísimas habitaciones, con piscina y jacuzzi, apto para una convivencia todavía mas cercana, con lugar para cenar y muy céntrico.

Cenamos en el restaurant “El Piacere”, espectacular, fino, exquisito, abundante y muy bien atendido, se lo recomiendo amigo…, este segundo día concluimos 165 kms de pedaleo y con 315 acumulados.

Día 3 Mendoza Uspallata

En este tercer día se nos presentaba una gran incógnita: ¿Llegar sólo hasta Uspallata o continuar hasta Los Penitentes ?, como siempre y de manera muy democrática decidimos resolverlo sólo al llegar a Uspallata, allí sin duda hablarían nuestros músculos, la hora del día, el sentido del viento y nuestras convicciones personales, acerca de cómo nos sentíamos físicamente.

Con sabiduría, nos dimos una tarde de descanso, previo a lo que se nos avecinaba. Tras un duro trayecto de Mendoza a Uspallata, algo que parece fácil pero que no necesariamente lo es, llegamos hasta Uspallata. Alojamos en el hotel Valle Andino, almorzamos donde “Don Elías”, el bife chorizo y flan con dulce de leche, fue el plato y postre predilecto, la tarde fue de descanso y de piscina, para concluir con una exquisita cena en el mismo hotel.

Día 4 Uspallata Río Colorado (Hotel Río Colorado cercano a Los Andes)

Los colores de nuestra Patria no se rinden frente a la adversidad

Aquí el susto era grande, el segundo día habíamos experimentado un viento fuertísimo, tanto es así que los gendarmes nos señalaban,…” No pregunten a que hora no hay viento, sino que pregúntense cuando no lo hay…” Por tal razón salimos a las 08:30 desde Uspallata, dispuestos a una jornada de sufrimiento. Fuimos de menos a más y el viento no aparecía y mientras avanzábamos por esos 65 km entre Uspallata y Los Penitentes, definitivamente y cosa curiosa no hubo el viento desatado que esperábamos, salvo los últimos tres kilómetros, como anunciando lo que se nos vendría algo más tarde.

En Los Penitentes fuimos recibidos con cariño, toda vez que habíamos pasado hace muy poco por allí, nos tomamos un café muy reparador, porque la temperatura era definitivamente fría, muy fría. Los turistas que en ese entonces estaban por allí, nos saludaban, nos fotografiaban, en fin, éramos bichos raros subiendo una cordillera que a todas luces era un desafío increíble.

Desde Los Penitentes hasta el túnel, sólo hay 25 km de intensas e interminables cuestas, las mismas que con el ciclo, bajamos a velocidades muy fuertes, recordemos por lo pronto que debemos subir, aquella cuesta que se desvía a la aduana Horcones, se continúa subiendo por diferentes rutas hasta llegar a lo que se conoce como Cuesta de la Soberanía, llamada así, en honor a aquellos soldados argentinos que cayeron luchando por las islas Malvinas en el año 1982.

Desde muy abajo, cada uno de nosotros los ciclistas, podía apreciar la ruta que subía y subía y a la par sufrir el endiablado viento, arremolinado, y con una muy alta velocidad, tanto es así que en muchas ocasiones nos movía violentamente el manubrio, ocasionando algún riesgo dado que los camiones pasaban por allí muy cercanos a nosotros. El agua heladísima nos deterioraba las labios, éstos parecían casi congelados y tiesos por el frío. Las condiciones eran de inclemencia absoluta, pero nuestro temple incólume, “lento se llega lejos”, “No temas ir despacio, solo teme no avanzar”, eran nuestros mantras que repetíamos una y otra vez con el fin de darnos fuerza y cumplir nuestra meta.

Al llegar al túnel por el lado argentino y en espera de que arribaran todos, nos fuimos cobijando en un local en donde nos tomamos un chocolate caliente que en algo nos recuperó, el susto se apoderó cuando advertimos que comenzaba a aparecer el viento blanco, mientras el frío calaba los huesos.

Qué bueno para nosotros: llegó el camión, nos trasladó hasta el lado chileno, y ya en el interior del túnel, el letrero Bienvenido a Chile, nos devuelve el alma al cuerpo, nos retrotrae imágenes familiares, hijos, abrigo, amigos, etc. P’tas que rico es estar en Chile, Argentina es un gran país, pero el nuestro es definitivamente en donde nos sentimos a nuestras anchas, como chancho en el barro….

Imagínense con el frío que hacía, había que retomar las bicicletas y avanzar hasta la aduana, pero en fin, había que hacerlo y mas valía hacerlo pronto.

Allí fuimos guiados por una subinspectora de la PDI, quién nos facilitó los trámites de manera muy gentil, el frío fue mermando en tanto bajábamos. En Guardia Vieja, fue la detención obligada, lugar en que decidiríamos qué hacer: ¿Viajar hasta Santiago o alojarnos en el sector?, decidimos quedarnos en el Hotel Río Colorado, cercano al río de mismo nombre, lugar en que en más de alguna vez como Cicloclub, hemos almorzado, quisimos quedarnos allí y no correr riesgos al avanzar a Santiago, toda vez que de tomar esa decisión llegaríamos muy tarde, de noche y con mucho peligro.

Hasta allí ya nos sentíamos triunfadores, sabíamos que sólo faltaban algo así como 80 km, pero que tras todo lo hecho, era nada más que un trámite.

Esa noche fue la última cena que habríamos de compartir, relajada, con recuentos del viaje, muchos comentarios propios del mismo. A modo de propaganda, la cena exquisita, muy bien atendida, me recuerdo de un plato de almejas sazonadas con limón y pebre. Tuvimos al parecer mucha suerte, porque en todos los lugares donde almorzamos y/o cenamos, todas fueron muy ricas, bien atendidas, sabrosas, nunca nos sentimos mal, de modo que no podemos obviarlo, puesto que fue un agrado haber degustado todos esos platos y postres. Exquisitos.

Día 5 Río Colorado Santiago

Al igual como ocurre en el Tour de France o en cualquier otra vuelta relevante, fue un día de término, de ganadores, de éxito y nos prometimos hacerlo con agrado. Ya el frío se había alejado y amaneció soleado con ciertos grados de calor, ¡¡uuyy qué rico!!. Decidimos hacer esta vez seguir por la autopista, habíamos subido tantas cuestas que esta opción, sin ánimo de aparecer pedante, nos parecía algo bastante simple, sobretodo tras el día anterior, y así fué, luego vino la cuesta Chacabuco, la que con paciencia y salivita… la salvamos sin problemas.

Tras pasar el túnel de Chacabuco, Michaeli se sintió en casa y tomó el mando del paseo, prácticamente hasta la bomba de Chicureo, rápido y seguro, muy bien.

En la bomba, los abrazos, las felicitaciones y el pecho henchido por el deber cumplido llamaban la atención de las personas que nos veían, algo extrañadas por tanta emoción y alegría. Habíamos llegado de regreso, sólo con un pinchazo y con una mochila inmensa de emociones tras las aventuras vividas luego de recorrer 650 kilómetros aproximados en bicicleta, en lo que denominados, el Doble Cruce de Los Andes.

Conclusión:

Quizás si la palabra no es conclusión, sino motivación. Este viaje es único y creemos que debe ser hecho por todos quienes sentimos cariño por nuestro ciclismo, por quienes son amantes de la naturaleza y exigentes con un ciclismo que nos apasiona.

Las sensaciones de logro son semejantes a la primera vez que llegamos a Portillo o a Mendoza o a la que experimentamos cuando logramos un Farellones.

Te invitamos a realizarla, ojalá sirva este referente, aún cuando todas las experiencias son únicas, ojalá que este pequeño relato pueda motivarte a realizar este paseo que sin ninguna duda dejará huella en tu vida deportiva.

Con cariño a mis compañeros de ruta, los que fueron soporte fundamental para lograr este pequeño logro deportivo:

Andrés Michaeli

Eduardo Alonso

Jorge Guzmán

José Luis Zuleta

Juan de Dios Reyes

Juan Pablo Cousiño

Pablo Lacoste

Fernando Varas

Comments»

1. Rene Vergara Ripoll - June 3, 2011

Rico relato , lo estoy saboreando y recordando mi viaje a Mendoza en bici de montaña con mochila y sin vehiculo de apoyo, junto a Jorge Lorca y Alberto Arriagada en Marzo del 2010, estos viajes hay que hacerlos para ver la dureza del evento y del Alma , mis felicitaciones a todo el equipo de los amigos del Cicloclub Santiago .


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: