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Ruteo: Nos – Champa October 17, 2010

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Decir que el ruteo de hoy fue excelente es poco. Estuvo sencillamente extraordinario.

La ruta planeada se inicia en el pueblo de Nos, en la salida sur de Santiago, con meta en Laguna de Aculeo, 45 o 50 km hacia el sur dependiendo del punto de retorno.

Es una ruta plana, con una suave pendiente de bajada hacia el sur, que cobra su precio en el regreso: 24 agotadores kilómetros, en falso plano de subida, y con un viento que varía entre cruzado y de frente.

Pero no deja de ser una buena ruta, es extraño que no sea más frecuente en nuestras salidas, y como tal me había preparado para ella.

El primer paso de la motivación era entusiasmar a Esteban para que nos fuésemos pedaleando al punto de encuentro (25 km). Pero la respuesta fue corta y contundente: “Mañana no voy pues debo asistir al Día de la Familia Marista”.

Los hijos de Esteban estudian en el Colegio Marista de Santiago y yo soy ex alumno del mismo colegio. Eso debería bastar para entender por qué Esteban asiste a la celebración y yo elijo rutear.

No es primera vez que debo pedalear solo hasta el punto de encuentro y sencillamente seguí la rutina de siempre: el día anterior separo la ropa y tomé como un buen augurio el que fuera capaz de encontrarla, sin necesidad de preguntar a mi esposa y sufrir la humillación consecuente.

La cafetera con café, nuez moscada y pimienta, receta de un amigo chino, ingeniero como yo, y que les recomiendo probar. Una solución de maltodextrina que se va al refrigerador para “mejorar la solubilidad” (esto lo extraje de la etiqueta del producto… y funciona)

Al día siguiente me levanto a las 06:45 app. y comienzo el ritual del desayuno: jugo de naranjas, huevos a la copa, avena con pasas, almendras y linaza, para terminar con un tazón (tazón = 500 cc) de café negro (con ese picor que te rasga la garganta producto de la pimienta… mmmhhh… qué rico).

Me aseo, me pongo la ropa, esta vez llevo cámara fotográfica y a las 08:05 estoy ya en la calle.

Mi padre está sacando su camioneta con la que se dirige a su negocio en la Iglesia de Lourdes, la misma rutina que le he visto durante toda mi vida. Le saludo demasiado normalmente, me quedo con el remordimiento de que un abrazo no habría estado demás para haberle sacado una sonrisa a su rostro de trabajador de toda la vida.

Comienzo a pedalear hacia General Velásquez, y enfilo al sur, un día hermoso, despejado, con buena temperatura, me siento muy animado, con esa mezcla entre alegría y melancolía que disfrutas cuando pedaleas en buena forma y te sientes afortunado de poder hacerlo.

Cruzo Nueva Imperial y paso, como de costumbre, frente a la casa de la madre de Gonzalo, uno de mis viejos amigos de toda la vida, amistad que iniciamos en el colegio hace… ¿cuánto?… 40 años, en 1970.

Cruzo la esquina de G. Velásquez con Alameda y recuerdo los cambios que ha sufrido esta esquina, lugar tradicional en que se instalan los circos en Septiembre. Recuerdo los años previos a 1973 en que instalaron un monumento en honor al Dr. Nicolás Palacios, autor del libro Raza Chilena. A esa edad no entendía el monumento, en el que habían retratado a un hombre, tras él, no a su lado, una mujer con un bebé en brazos. Los dos adultos descalzos.

Con posterioridad a 1973 algún esbirro del gobierno de Pinochet debió pensar que el monumento tenía un aire subversivo, y decidió darlo vuelta, de modo que quedó de espaldas a quienes venían desde el poniente: nuestras visitas extranjeras, pues en ese entonces Alameda era la única vía por la que ingresaban quienes venían desde el aeropuerto internacional.

Este esbirro hizo escuela, pues tiempo después retiraron el monumento e instalaron otro, una tremenda obra artística de algún gran escultor francés: el rombo que es el símbolo de los automóviles Renault.

Luis Alberto Ganderats, periodista, en ese entonces director del semanario Revista del Domingo, inició una abierta campaña para que las autoridades entendieran que el monumento, en lugar de donación con valor artístico, era una vulgar propaganda.

Muchos fueron los que argumentaron que el arte trasciende las fronteras de lo humano, pero finalmente primó la razón y retiraron el adefesio.

Sirva como disculpa para quienes adhieren al gobierno de la dictadura, el hecho de que en nuestro Santiago, los gobiernos de la concertación han permitido atentados de mayor envergadura contra el paisaje urbano.

Una última observación al respecto, el monumento al Dr. Palacios me lo encontré hace pocos años en la Plaza de Armas de Santa Cruz.

Vuelta al pedal, cruzo Alameda, y me detengo a observar a cuatro quiltros que se mantienen a la espera de los autos (y de los ciclistas) que pasan por ahí.

Putos quiltros. Hace meses que se han tomado esa esquina, si hubiera ido con Esteban, pienso, habría tomado la delantera y dejado que lo persiguieran a él. Es una estrategia que funcionó hace algún tiempo atrás.

Pero ahora estoy solo y decido dar un rodeo.

Cruzo frente al santuario del Padre Hurtado, hoy canonizado San Alberto Hurtado, tal vez la figura más visionaria y preclara que ha nacido en nuestra tierra. Cómo se nota lo inspirado que me sentía hoy.

Sigo pedaleando y para hacer más corto el trayecto me había fijado mini-etapas, después del Santuario, la Feria y Matadero Lo Valledor, luego lo que era la entrada al destruido Aeropuerto Cerrillos, luego una urbanización a orillas de la autopista, seguiod de Américo Vespucio, Avda. Lo Espejo y Ruta 5, etapa 1.

Una vez en Ruta 5 quedo a tiro de piedra de la entrada a la ciudad de San Bernardo, y cruzo esa zona a eso de las 08:45. “qué bien”, me digo, y decido variar la ruta para acortar camino, obviamente me equivoco y después de innumerables vueltas por las poblaciones de la zona llego con atraso a la salida, con la buena fortuna de cruzarme con el grupo en el camino y poder unirme a ellos.

Ahora empieza el relato del ruteo.

Catorce pedaleros conformamos el grupo en esta oportunidad, en principio hago pareja con Gabriel Diez y luego con Iván Mardones (en la foto), quien me comenta que se encuentra leyendo el libro Contrarreloj, de Eugenio Fuentes y reseñado en este blog, lo amenazo con que a la menor deslealtad rutera le diré quién fué el asesino, bromas más bromas menos cruzamos el peaje y aprovecho de acercarme al tesorero Humberto López para ponerme al día en las cuotas, seguimos charlando hasta que se da cuenta que los pulsómetros se estaban interfiriendo, y eso que se supone que las señales son codificadas, en fin… trucos del marketing tecnológico.

Me separo de Humberto y quedamos en dupla con Adiel Narvaéz, viejo ciclista que no nos había regalado su presencia desde hace muchos meses.

Este tramo lo hacemos siempre unidos, de dos en fondo y llegamos rápidamente a la entrada a Champa: 25,4 km en 49 minutos a una velocidad promedio de 31,9 km/hr, en un pedaleo tan suave que promedié solo 124 ppm, lo que demuestra que me estoy convirtiendo en una máquina (cuando voy en bajada y con viento a favor).

Abandonamos la autopista y hacemos una larga parada, injustificada desde mi punto de vista, pero que aprovecho para tomar fotografías. Como la que encabeza esta crónica: Gabriel Acuña, en un close up que solo empaña mi dedo en la esquina superior derecha. Gabriel luce en una muy buena pose, mostrando el auspicio de grandes marcas del ciclismo. Qué envidia.

En la foto Juan Sepúlveda, uno de los directores del grupo, quien soportó con estoicismo el ruteo de hoy pese al sufrimienot que refleja en la foto.

Luego de estos largos minutos seguimos a un rimo suave, cruzando la ruta 5 y la localidad de Champa por el camino hacia la Laguna de Aculeo gozando de un entorno rural principalmente agrícola.

Casi 28 km en poco más de media hora y los punteros proponen retornar. Para mi sorpresa la mayoría acepta y nos devolvemos. Me adelanto algunos metros para tomar más fotografías del grupo y hacemos una breve parada en Champa para reponer provisiones. En el primer tramo registro 14,9 km a un promedio de 27,9 km/hr (122 ppm de promedio, un paseito). En el regreso a la autopista, baja la velocidad promedio: 25,9 km/hr, pero sube mi frecuencia promedio: 130 ppm, comienza a notarse el ejercicio.

Llegamos a la autopista y hacemos una tercera parada, para aliviar el esfínter.

 

Atacamos el regreso y mi amigo Manuel Podesta (en la foto) con su consejo oportuno:

  • Aplica torque y no te descuelgues.
  • ¿A qué te refieres con torque?, ¿50×17, 50×16?
  • No, 50×14 -me responde Manuel

Claro, como las rodillas no son las suyas, para él es fácil decirlo. Calzo el 16 y me pego al grupo, excelente consejo de Manuel, más adelante ya había engranado el 15 y terminé (para sorpresa mía) con el 14.

Los datos confirman lo anterior: 30,2 km/hr de velocidad promedio y 152 ppm.

Un grupito de cuatro malvados se adelanta y aprieta el ritmo, el resto nos quedamos atrás y Nicolás López, hijo y orgullo de Humberto, le saca lustre a sus 19 años y se mantiene en la delantera durante todo el trayecto.

En casi 48 minutos llegamos a la salida de la autopista, y retornamos al punto de encuentro, en esta etapa ya estábamos nuevamente todos juntos y el ritmo que se impuso fue más intenso, para mi gusto algo imprudente para una transitada vía urbana de una sola calzada.

El grupo hizo poco más de 90 km y quien escribe 145,7 km, llegando a casa minutos después de las 13 horas.

Un enorme agradecimiento a quienes leyeron esta crónica en toda su integridad, les pido disculpar esta vena melancólica que nació espontáneamente.

Comments»

1. Christian Welsch - October 18, 2010

Hola: te felicito por las inspiración al escribir y rutear. Me adhiero 100% a esto:

“con esa mezcla entre alegría y melancolía que disfrutas cuando pedaleas en buena forma y te sientes afortunado de poder hacerlo”

Gracias,

Lechuga (Ciclista de la V Región)

roberto - October 18, 2010

Hola Christian,

Gracias por tus palabras. Sinceramente gracias, son altamente motivadoras, porque cuando uno escribe siempre piensa en llegar a la mayora sin aburrirlos, y cuando se escriben reflexiones personales… sencillamente no son del gusto de todos, pero cuando llegan a alguien que es capaz de devolver un comentario. Entonces uno piensa que realmente vali la pena. Vi tu nombre en la lista de los inscritos a Tres Cuestas, del CCV, lamentablemente yo no pude ir, pero normalmente asisto a este evento y a Los Vilos, el ao pasado fui por primera vez a Portillo. Seguramente nos hemos cruzado varias veces en alguno de estos eventos. Un gran saludo,

rca

2. ivan mardones - October 19, 2010

bien roberto la cronica va tomando un caracter interregional y las vivencias personales le dan un sabor especial al relato. sigue en esa linea . una modesta opinion de uno de tus lectores

roberto - October 19, 2010

Hola Iván,

Agradezco tus palabras. Iván es uno de los cuatro que se arrancaron en la delantera el domingo, en el regreso por la autopista. Recuerdo otra ocasión, hará un año y medio atrás o poco más, en que Iván y Gabriel Acuña me acompañaron en un regreso del Túnel Chacabuco en que llevaba un enorme dolor de culo, que yo creo que fue producto de las 120 psi que le puse a los neumáticos. Fueron buenos y sacrificados compañeros. Saludos,

rca

3. ivan - October 19, 2010

pagina 101 melajuego como asesino el papa de la tandem

roberto - October 20, 2010

No seor, demasiado evidente. (no habrn ms pistas ni respuestas al respecto) (adems que yo tambin soy pap con tandem)

4. ivan mardones - October 20, 2010

te quiero ver en el tourmalet


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