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Truman Capote October 11, 2010

Posted by roberto in Humor.
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Estaba Truman Capote cenando una noche en un restaurante de Nueva York cuando se le acercó un gran grupo de mujeres que lo habían reconocido, pidiéndole un autógrafo. El marido de una de ellas, molesto ante tanta admiración, afirmó que era absurdo dedicarle tanta atención femenina a un hombre homosexual, y se acercó él mismo a la mesa del autor, se desabrochó los pantalones, se sacó el miembro y le sugirió al escritor que se lo firmara. Capote lo examinó con educación y le respondió: “No sé si podría firmárselo, a lo mejor podría simplemente ponerle mis iniciales”.

Via Lecturalia

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