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Cavilolén 2010 April 22, 2010

Posted by roberto in Clásicas cicloturistas.
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La Clásica Los Vilos es un ruteo que se realiza en dos días. En el artículo anterior se relató el primero de ellos finalizando en Pichidangui.

El menú del segundo día es una competencia en el camino que une Los Vilos con Illapel, la meta es en la cumbre de la Cuesta Cavilolén.

Iniciamos el día en las cabañas de Pichidangui, tomamos desayuno y nos preparamos para partir pedaleando hacia la zona de partida.

Este primer ruteo tiene 33 km y la mayor parte de ellos transcurren por la ruta 5 con el mar a nuestra izquierda, lo hacemos a buen ritmo, nada de palos y agrupados. El camino está en excelentes condiciones y enfrentamos dos subidas breves antes de llegar a la entrada de Los Vilos y casi enseguida al cruce con el camino a Illapel.

Una vez agrupados en los momentos previos a la partida de la competencia aprovechamos de dejar chaquetas y manguillas en la camioneta de apoyo de modo de pedalear con la indumentaria adecuada para una zona de calor.

Se da la partida y parto tratando de mantenerme en el grupo, los primeros 7 km ruedo a un promedio de 35 km/hr y en el grupo. Enfrentamos una pequeña cuesta, pero la primera que comienza a definir los lugares, es en esta breve cuesta que el grupo se separa y quedo atrás junto a otros dos compañeros. En la foto aparece Mario en primer lugar, seguido por quien escribe y en tercer lugar Robert, que no alcanza a salir en la foto.

Esta cuesta tiene una longitud de mil metros y al final aún no separan 10 km del inicio de la fatídica Cuesta Cavilolén.

Estos primeros 17 km son todos en un falso plano que asciende suave pero persistentemente, sin embargo tenemos viento de cola y en los tramos finales nos da esa falsa impresión de ir de bajada, aún cuando en la realidad seguimos ascendiendo.

Pasamos una última curva y divisamos el puente tras el cual se inicia la cuesta.

La vertiente oeste de Cavilolén tiene 5,7 km de longitud. La pendiente promedio de los primeros 1.800 metros es de casi 11% y la velocidad promedio que registro es 11,45 km/hr. Desde este punto, y hasta el kilómetro 4 de la cuesta registro un promedio de pendiente de 8,5%.

Si bien esta pendiente sigue siendo de respeto ya a esta altura se siente que la cuesta “cede” y me siento con fuerzas renovadas para alcanzar la cumbre que está a solo 1.700 metros.

Justo antes de la cumbre hay un pequeño tramo en plano que permite cambiar a plato grande y llegar a la meta parado en los pedales y con estampa de campeón.

Una vez agrupados en la cumbre comemos algo de fruta y unos sandwiches que se sienten deliciosos y emprendemos el regreso.

Algunos de nosotros decidimos retornar en uno de los dos vehículos de apoyo. Si bien es cierto que el camino de vuelta es en permanente bajada, el viento esta vez es en contra y en varios tramos nos frena y nos desgasta, pues ya hemos hecho un gran esfuerzo en la competencia.

Alrededor de las 14:30 nos encontramos almorzando en Pichidangui: disfrutamos una vez más de la habilidad culinaria de Pepe y luego vienen los comentarios generales y la premiación, antes de la partida en grupo en un bus especialmente arrendado para el regreso.

Los españoles dirían que fue un fin de semana de pelos, los más jóvenes y desenfadados lo calificarían de “la raja” y en el diccionario de la Real Academia la palabra adecuada sería: espectacular.

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