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El impacto del ciclismo en los huesos July 3, 2009

Posted by roberto in Salud.
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densidad osea

El artículo a continuación fue publicado el primero de este mes en el New York Times (Gretchen Reynolds) y es un tema que casualmente he leído un par de veces en el último mes; me pareció útil compartirlo, en una traducción personal del mismo:

En el 2006, Aaron Smathers, entonces de 29 años, era un estudiante graduado del Departamento de Ciencias del Ejercicio y la Salud en la Universidad de Oklahoma, recolectando datos para un estudio de huesos frágiles en ciclistas. Uno de los sujetos era el mismo, dado que había sido un ciclista competitivo por años. Un scan reciente reveló que sus huesos eran menos densos de lo usual para un hombre de su edad. No mucho después de conocerse estos resultados, sufrió un choque durante una carrera, fracturándose la clavícula. Seis semanas después, en su primera carrera después del accidente, se vio corriendo en medio de un pelotón y chocó nuevamente, y de nuevo fracturando la clavícula. Peor aún, se dislocó la cadera, según el mismo dijo: “Más tarde pensé, bueno… esto comprueba mi estudio”

¿Es perjudicial el ciclismo para los huesos? En los últimos 18 meses han aparecido varios estudios que sugieren esta posibilidad. Un problema que tiene especial atención ahora, ya que este fin de semana se inicia la versión 2009 del Tour de France. Obviamente los huesos rotos ocupan un lugar importante en la estadística de accidentes frecuentes entre los ciclistas de alto nivel. Este mismo año de los más famosos fue la rotura de clavícula de Lance Armstrong, y otro estadounidense top: Christian Vande Velde, se fracturó en seis lugares, tres de ellos en la espina dorsal, durante un accidente en Mayo en el Giro D’Italia.

Una caida en el pavimento, a una velocidad superior a los 60 km/hr, caida en el pavimento, a una velocidad superior a los 60 km/hr, con toda seguridad romperá los huesos de cualquier persona. Pero, la investigación de Smather que existen factores adicionales que pueden contribuir. “Si se tiene una baja masa mineral en los huesos, se puede enfrentar roturas de huesos más severas a raíz de los accidentes”. El recíproco es también válido, i.e.; a mayor masa mineral en los huesos, mayor es su resistencia a la fractura, destaca Smather.

En su estudio, comparó la densidad ósea de 32 ciclistas competitivos masculinos, de alrededor de 30 años, con un grupo de control similar, hombres en el mismo segmento erario, físicamente activos, pero no competitivos. Escáners a los huesos mostraron que casi todos los ciclistas tenían notoriamente menos densidad ósea en la columna vertebral, que el grupo de comparación. Algunos de los competidores, jóvenes de poco más de 20 años, mostraban incluso osteopenia en su columna, lo cual es una condición física previa a la osteoporosis. “Descubrir jóvenes de 20 años con osteopenia fue sorprendente y muy perturbador”, confiesa Smather.

Otro estudio reciente, publicado en 2008, mostraba resultados similares. En este estudio se hizo un seguimiento a ciclistas competitivos durante el curso de una temporada en Colorado. Los corredores tenían entre 27 y 44 años, al inicio de la temporada mostraban una densidad ósea ligeramente inferior al promedio. Al concluir la temporada, habían perdido una porción significativa de masa ósea, mostrando una franca disminución de ésta en las caderas, aunque no así en la columna vertebral. Exámenes realizados durante los tres meses siguientes mostraron una leve recuperación de la masa ósea en las caderas.

Otros estudios sugieren que el ciclismo tiene un impacto particular y propio en nuestro esqueleto. Otros deportes de resistencia no parecen dañar los huesos de la misma forma y, por el contrario, se muestran beneficiosos. Por ejemplo, en un estudio publicado en Marzo, comparó la densidad ósea de levantadores de pesas, maratonistas y ciclistas se encontró que los ciclistas mostraban menos densidad ósea que los maratonistas y levantadores de pesas. En otro estudio, triatletas aumentaban la masa ósea en forma moderada durante la temporada.

El ciclismo, al revés del levantamiento de pesas, tiene muy poco impacto sobre el esqueleto. Los huesos reaccionan al los impactos externos haciéndose más fuertes. Smather y otros investigadores no están seguros de por qué los ciclistas muestran una menor densidad ósea. A partir de sus estudios han descubierto que la masa corporal es un factor clave. En el estudio de Smather, los ciclistas más livianos tenían la menor densidad ósea. Además, muchos ciclistas activos, en un día, queman más calorías de las que consumen, un desequilibrio energético que está siendo estudiado para determinar su impacto en la pérdida de densidad. Y a transpiración puede jugar un papel. Un ciclista puede perder cientos de miligramos de calcio en una hora a través de la transpiración. Aunque ambos grupos; los de Smather y los del estudio de Colorado ingerían más cantidad que la cantidad diaria recomendada para su edad, puede aún existir un deficit de este mineral, que es esencial en la estructura ósea. Algunos investigadores proponen que el calcio debe ser consumido durante el ejercicio para ser más efectivo. En 2004, un estudio de un laboratorio sobre ciclistas proporcionó a un grupo agua pura y al otro agua enriquecida con calcio durante 50 minutos en bicicletas estacionarias. Encontraron que el grupo que bebió agua pura tenía una concentración más elevada de químicos relacionados con la pérdida ósea que aquellos que estaban en el grupo que consumió agua con calcio. Los investigadores creen que consumir líquidos enriquecidos con calcio durante ruteos largos, en condiciones de calor, puede ayudar a frenar en algo la pérdida de densidad ósea.

Aunque los ciclistas recreativos no necesitan preocuparse demasiado de la consecuencia de su afición en sus huesos. “Los estudios realizados se concentran en competidores”, indica Smather. “Ese es un grupo demográfico muy especializado. Estos chicos entrenan durante horas a altas intensidades. Transpiran mucho. No practican maratón, y tampoco practican levantamiento de pesas”, para no distraer su especialidad. “Es extraño”. Smather lo sabe. “Para ciclistas competitivos, recomendaría algunos momentos levantando pesas”. Si se compite o se entrena a intensidad alta en bicicleta, considérese un escáner a los huesos sugiere. “Lo mejor es conocer los niveles”. En su caso, su carrera competitiva terminó con una cirugía de caderas y cuatro injertos metálicos después del segundo accidente. Dice: “extraño competir”. Por el lado positivo, su último escáner a los huesos, que terminó hace tan solo unas semanas, muestra que su densidad ósea, que aun está baja, se está incrementando.

Comments»

1. Cristyna Galeana - June 17, 2011

It´s interesting


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