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Ruteo: Ruta 5 – Rungue 20121125 November 26, 2012

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Aquí estamos nuevamente en un domingo caluroso, preparados para una ruta un poco más larga de lo habitual; 90 km con temperaturas en la superficie que superaron los 30 °C. En peores plazas hemos toreao…

Catorce ruteros nos reunimos en la estación de servicio de la Ruta 57 y a las 09:10 app. emprendíamos nuestro periplo.

Desde el Punto de Encuentro (PdE) rodaríamos hasta el Cruce Lo Pinto para luego tomar Ruta 5 Norte hasta el cruce a Rungue y desde ahí el regreso por la misma ruta.

Un ruteo que de no hacerlo en grupo resulta tedioso por lo poco variado, y la prohibición de circular ciclistas por la R-57 nos impide hacer una modificación que la haga más atractiva.

Sin embargo fue un buen ruteo, un grupo compacto desde el inicio hasta el final.

Nos fuimos tranquilos desde el PdE hasta la subida El Manzano, 23,3 km/hr registro como promedio. En esta cuesta nos da alcance el clásico grupo de ruteros conocido como “5 Norte” y provoca una sana envidia ver como pasan los punteros en la subida superando los 25 km/hr.

Breve reagrupamiento en el plano luego de la bajada y rápidamente cubrimos los 11, 5 km que nos separan del inicio de Cuesta La Trampilla, un “pequeño obstáculo” de 2 km al 4,7% de pendiente promedio, pero el termómetro marca 34 °C en esta zona.

Luego de la cima seguimos otros 3 km hasta el punto de retorno, donde nos detenemos para tomar un breve descanso y alimentarnos.

Al regreso, viento en contra, pero seguíamos compactos a buen ritmo, una rápida bajada de La Trampilla y en el plano un pinchazo de Gabriel D., primera detención, aprovecho de comer la segunda mitad de mi sandwich y seguimos, a pesar del viento, la velocidad promedio aumenta, rodábamos a 30 km/hr de promedio, subimos la vertiente norte de El Manzano y nos reagrupamos en el plano. Faltan tres compañeros, se demoran demasiado como para pensar en un retraso y tras varios intentos de comunicación nos enteramos de un segundo pinchazo, en esta ocasión el afectado fue Eduardo G.

Volvemos al pedal, llegamos al Peaje Lampa sedientos, y aprovechamos de cargar botellas con agua para acometer los últimos kilómetros del ruteo.

Seguimos a buen ritmo hasta el cruce con la Autopista Nororiente, donde volvemos a la R-57 y atacamos con fuerza esos pocos kilómetros.

Volvemos a reagruparnos en la R-57 y seguimos juntos en el retorno al PdE.

Para el grupo: 90 km de recorrido con un promedio de velocidad de 27,7 km/hr que fue de menos a más.

El mapa y la altimetría lo pueden ver en Strava.

 

Ascenso a Farellones – 2012 November 11, 2012

Posted by roberto in Clásicas cicloturistas.
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El punto de partida del Desafío Trek

El ascenso a Farellones es la meta por excelencia de los puertos de la Región Metropolitana. Todo ciclista en sus inicios se pregunta cuándo será capaz de realizar el desafío, y el objetivo permanece en la mente… como un sueño.

Hasta que te lanzas a la conquista de Farellones.

Y cuando lo logras, te sientes como un súper hombre, más aún cuando lo conversas con personas que no son ciclistas y te quedan mirando como un extraterrestre, sin poder creerlo.

No es para menos, el ascenso se inicia a los 800 msn app. y termina en los 2.500 msn app. Por lo que el desnivel es aproximadamente 1.700 metros.

Desde este punto de vista es mayor que la mítica Angliru: 1.400 metros (ver nota). Como sabemos, este dato por sí solo no es valido para la comparación, pero impresiona tanto cuando lo escribes en la crónica, que no puedo evitarlo.

Grosso modo podemos dividir la subida en dos tramos, el primero partiendo desde el kilómetro 0 de la ruta (G-21) tiene alrededor de 15 km, bordea lo que será el río Mapocho y es el acercamiento a las curvas que te llevan al centro de esquí.

El segundo tramo son las curvas mismas, curvas en herradura le llaman en España y virages, en francés, son alrededor de 40 curvas totalizando 16 km de longitud, en cifras enteras, se entiende.

Hace largos 17 años me propuse cumplir el sueño, tuve dos intentos fallidos y como la tercera es la vencida, lo logré. Llegué realmente agotado, pero lo había logrado. Luego me impondría mantener este ascenso en el calendario anual y no dejar de hacerlo mientras pudiera mover los pedales.

Dentro de las competencias deportivas que se realizan en Chile y que consideran el ascenso a Farellones como prueba, existe una llamada Desafío Trek, que se realiza dos veces por año.

La participación de personas en esta prueba es impresionante, este año superaron los tres mil inscritos, y la organización parece ser la adecuada, aunque no participo de la competencia, siempre me uno a la caravana, en realidad somos varios cientos adicionales a los inscritos los que nos sumamos para participar de este evento que se ha convertido en una verdadera fiesta ciclista.

Tomando como punto de partida el km 0 de la ruta, se inicia un ascenso constante en los primeros dos mil metros, luego la pendiente afloja un poco hasta que llegas, aproximadamente en el km 5, al Puente Ñilhue. Tras una bajada breve y rápida enfrentas la primera rampa: 1.000 metros al 4,5% de pendiente promedio, similar a la subida El Manzano, si no fuera porque llevas encima 5 km previos de subida permanente.

Superas esta primera prueba y ruedas un par de kilómetros más para llegar a una segunda rampa, más exigente, los últimos 500 metros tienen un respetable 7,7% de pendiente promedio.

Finalizando esta subida la organización dispuso un primer punto de avituallamiento, impecable, promotoras y promotores te ofrecen al pasar vasos con agua mineral Cachantún (la más famosa de nuestro país) y vasos con Gatorade, además hay mesones con fruta lista para consumir.

Luego de esta subida se suceden rampas breves, 6,5 km a un 2,2 % de pendiente promedio y llegas al inicio de las curvas.

La curva 1 te recibe con una pendiente que te obliga a pararte en los pedales, mejor la enfrentas con un desarrollo apropiado, porque si no ahí te quedas, antes de realizar 50 metros de la segunda parte del ascenso.

Vences este primer obstáculo, mi volante ya es el 34, si quiero llegar entero a la meta mejor no lo cambio durante los próximo 16 kilómetros.

Durante estos primeros 4 km las curvas se suceden rápidamente, la dificultad solo está en la zona de la curvatura en que cambia el sentido de viaje, el resto es una rampa, por lo que conviene enfrentar estos tramos parado en los pedales.

Se llega a la curva 14, y se deben pedalear eternos 3 km hasta la curva 15, esta zona no tiene curvas cerradas y va bordeando los cerros en un entorno de naturaleza hermoso. La pendiente promedio que registra mi pulsómetro es 6,1%, pero no hay que dejarse engañar, existen rampas breves de alta pendiente que aumentan el promedio, es una zona desgastante, por el calor y la falta de puntos de referencia que te permitan subdividir la etapa, mi promedio de velocidad fue apenas 10,1 km/hr y demoré algunos segundos por sobre los 17 minutos.

Finalmente llego la curva 15, Villa Paulina, denominado Santuario de la Naturaleza por la autoridad ambiental, es un parque que vale la pena conocer.

Desde la curva 15 se inicia una subida hasta la curva 16. Son 900 metros al 8% de pendiente promedio, y en este caso son muy reales. Allá vamos, tranquilos con el ritmo, demasiado tranquilos: 7,6 km/hr y 151 PPM de pulsaciones promedio, sus buenos 7 minutos y estamos al final de esta subida, meta de una de los tres tipos de competencia, y sus puestos de avituallamiento.

Aprovecho de tomar un descanso mientras como mi “sandwich de ruta”, siempre prefiero la comida real por sobre los preparados.

Me subo nuevamente a la bicicleta y enfrento 900 metros de bajada, la única bajada que existe.

Cruzo el puente Manzanito y se inicia la última subida que puede hacer fracasar tu objetivo. Si creías que la subida de la curva 16 era brava, espera a enfrentar estos 2.000 metros, 5 curvas y pendientes que no bajan el 8%.

Pero ya estamos acostumbrados al sufrimiento, en este caso el promedio de velocidad baja a 6,8 km/hr y demoro 17 minutos en terminar esta subida.

Una vista desde la Curva 30

Si has llegado hasta esta zona, el resto es solo aguantar, no se repiten subidas empinadas, pero continúan las curvas y las pendientes. Solo aguantar, concentrado en tu pedaleo, controla la respiración, y muy de vez en cuando disfruta el paisaje, mira hacia abajo y felícitate a ti mismo por haber llegado hasta ahí y seguir moviendo los pedales.

Pero no bajes el ritmo, aún quedan 6 km para la meta.

¿Mejoré el promedio de velocidad?, muy poco: 7,2 km/hr. Largos, cansadores 51 minutos, pero cruzo la meta, centenas de ciclistas están ahí, se saludan, se felicitan y todos los competidores recogen una medalla en testimonio de su logro.

Meta en el centro de esquí Farellones

Me como el resto de mi sandwich, ya no tengo líquido, pero no importa, ahora en el regreso inicio la bajada y regreso a casa. Una bajada que se debe hacer con precaución extra, cuidando la velocidad pues aún quedan otros centenares de ciclistas ascendiendo.

Los números finales: desde la partida de la competencia hasta la meta: 02:48:56, lo que me habría dejado en el lugar 16 de mi categoría (50 a 59 años).

Pueden ver el mapa, la altimetría y más detalles en Strava.

 

Preparándose para partir

 

Listo para largar

 

Nota: Valor tomado de altimetrias

Clásica Tres Cuestas 2012 November 4, 2012

Posted by roberto in Clásicas cicloturistas.
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Ascenso a Zapata

Hoy se realizó la Clásica Tres Cuestas, versión 2012, organizada por el Ciclo Club Viña del Mar.

El mapa del recorrido y su altimetría lo pueden ver en strava. 94 kilómetros de extensión total.

En breves palabras el recorrido tiene como punto inicial el cruce de la Ruta-68 con la Autopista a Algarrobo, seguimos hacia Cuesta Zapata y la ascendemos pro su vertiente poniente, luego bajamos la cuesta, cruzamos Curacaví y seguimos hacia Lolenco, que es la entrada desde la R68 a María Pinto, fuerte y derecho hasta el final de ese camino, Chorombo, enfilamos hacia Cuesta Ibacache, Cuesta Maitenes y regreso al PdE.

Entrando a Cuesta Zapata

Fuimos poco más de 30 ciclistas quienes asistimos a esta versión, alrededor de las 09:30, y después de la foto de rigor iniciamo el pedaleo, suavemente y conversando con los viejos compañeros de ruta a los que solo veo en estas clásicas. Tan suave fue este inicio que mi promedio de velocidad fue 20,1 km/hr para estos primeros 8,3 km.

Se inicia el ascenso, el grupo se estira y se separa y seguimos tres compañeros, mi tocayo Roberto y Christian. Sigo conversando, aunque las palabras me cuestan más conforme me acerco a la cima.

Cuesta Zapata por su vertiente poniente tiene una extensión de alrededor de 6 km y su pendiente promedio es 5%

Una temperatura de alrededor de 30 °C, que nos acompañaría durante todo el ruteo, juega en contra para tomar el ritmo de ascenso adecuado. Promedio 14 km/hr y en 22 minutos estoy llegando a la cima.

Rápido retorno para un primer agrupamiento a la bajada de la cuesta, un breve trecho por la Ruta 68 y entramos a Curacaví, un pueblo pintoresco cerca de la capital, cruzamos ordenada y tranquilamente y seguimos hacia Lolenco, donde está el cruce hacia María Pinto y Chorombo, punto de parada larga para el avituallamiento.

Cruzando Curacaví

 

Camino a Chorombo

Este tramo tiene casi 25 km de extensión, es una ruta sin subidas que alterna falsos planos en ambos sentidos, en esta etapa el grupo vuelve a dividirse ya que es una tramo que se presta para acelerar el ritmo, en un principio hacemos pareja con Ruben y rodamos con dos compañeros a rueda, luego subo un poco mi ritmo y comienzo un pedaleo en solitario. Alrededor del km 15 diviso a Javier, unos dos mil metros adelante, me propongo alcanzarlo y vaya que me cuesta, recién el km 19 logro pillarlo.

Punteros en el camino a Chorombo

Nos sobrepasa un grupo de unos cinco compañeros, pero su velocidad está fuera de nuestro alcance, seguimos juntos y casi enseguida nos alcanza otro grupo similar, liderado por Jaime, rutero de Quillota, que imponía un ritmo exigente pero realizable, me pego a la rueda de esta fila y pronto llegamos a la zona de avituallamiento. Ya son las 12:15 app.

Alimentación, hidratación y sobretodo recuperación. Nuevamente juntos emprendemos el retorno, vía Cuesta Ibacache, 8 km de falso plano y viento en contra, el grupo ha renovado sus bríos y avanza rápidamente, llego al inicio de la Cuesta, comienzo su ascenso haciendo de tripas corazón y hago cumbre en 12,5 minutos, a una velocidad promedio de 12,1 km/hr. Me siento con mucho desgaste.

Cuesta Ibacache es breve, poco más de 3 km al 5,1% de pendiente promedio, pero llegas a ella después de casi 10 km de falso plano.

No hay reagrupación en la cima y continúo el descenso en solitario, luego de rápidos 2.200 metros inicio el ascenso de Cuesta Maitenes, sigue el calor y la ansiada recuperación no llegó. No importa, me digo, después de esta cuesta el camino es casi todo de bajada.

Sufriendo en el ascenso

Olvidé registrar los datos de esta subida, así es que solo les puedo dar mi impresión: alrededor de dos mil metros al 5%.

Luego de Maitenes la situación mejora, logro recuperarme y aprovecho la pendiente negativa apra imprimir velocidad al ruteo, los 13,3 km que me separan de la autopista los realizo a 24,7 km/hr, que parece poco, pero considera tres rampas de algunas centenas de metros.

Finalmente ya estamos en el PdE, alegría, abrazos, bromas, mucha felicidad y al despedida.

El próximo evento que organiza el Ciclo Club Viña del Mar, es un ascenso a Portillo, centro de esquí de renombre internacional. La fecha probable es uno de los primeros fines de semana de Diciembre… Así es que ya queda muy poco.

Ruteo Puente El Toyo – 20121028 October 28, 2012

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Hoy domingo es día de elecciones municipales en Chile. Se eligen los alcaldes de las comunas de nuestro país.

Existen algunas medidas especiales, como la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas, el cierre de las calles aledañas a los locales de votación y otras que no recuerdo, aparte de eso, es un día festivo más.

Me preparo para uno de los ruteos clásicos de nuestro calendario: Puente El Toyo, una de las mejores rutas por nuestra zona, si es que no la mejor, el aire puro del sector precordillerano, caminos tranquilos y un recorrido que alterna subidas y bajadas propiciando un entrenamiento por intervalos de forma natural.

Nos juntamos ocho ruteros en el punto de encuentro y a eso de las 09:14 comenzábamos a pedalear, tranquilamente los primeros kilómetros hasta llegar al Club de Campo Las Vizcachas, atrás dejábamos a Patricio y Eduardo que reclamaban agotamiento tras haber subido Farellones ayer sábado, otra ruta con un entorno espectacular, aunque bastante más dificil ya que subes a un centro de esquí y el desnivel es 2.800 metros.

Por su parte, Rodrigo y Carlos se adelantan pensando en alargar un poco más el recorrido y hacen meta en San Alfonso.

Una vez pasado el murallón seguimos Humberto, Alejandro, Catalina y quien escribe.

Catalina, aunque afectada por una sinusitis, mantiene la delantera, algunos metros detrás de ella sigo con Humberto y Alejandro un poco más atrás.

En esta etapa nos separamos de acuerdo al ritmo de cada uno, pero mantenemos el contacto visual.

Llegamos a la meta, 21 km que hacemos en poco más de 50 minutos.

Descansamos, comemos y emprendemos el regreso, casi justo al iniciar el regreso nos encontramos con Patricio y Eduardo, y se devuelven con nosotros.

Aún no habíamos pedaleado 5 km y nos dan alcance Carlos y Rodrigo, volvemos a ser ocho.

Carlos y Rodrigo pedalean adelantados y Catalina con Humberto tiran al resto de nosotros. Bastante viento en contra, pero las ganas y el empuje nos dan energía; los mismos 21 km de regreso los hacemos en poco más de 44 minutos.

Bajamos el murallón y de regreso en la ruta principal ruteamos separados, me quedo atrás junto con Alejandro y Patricio, llegamos al Punto de Encuentro y continúo mi camino a casa.

El total para el grupo son 66 kilómetros, pocos pero exigentes, y en lo personal 117 km, 04:25 de pedaleo efectivo.

Ruteo La Trampilla – 20120930 September 30, 2012

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Hoy domingo, pese a que el día amaneció frío y nublado, nos reunimos trece pedaleros para dar fiel cumplimiento a nuestro ritual de fin de semana.

La clásica Cuesta La Trampilla daba fin al calendario de Septiembre.

Bastante remolones, preocupados por el frío, iniciamos el ruteo a eso de las 09:15, desde el km 7 de la carretera General San Martin hasta Lo Pinto, donde enfilamos a la Ruta 5, luego fuerte y derecho hasta la primera cuesta: El Manzano, y luego por el plano hasta cuesta La Trampilla, 3.700 metros de subida, muy similar a El Manzano, pero casi el doble de longitud.

A la bajada, reagrupación en el plano, y de vuelta al punto de encuentro, desafiando un fuerte viento sur, que logramos vencer gracias a los relevos frecuentes y a mantener un grupo compacto.

Poco más de 81 km fue el recorrido para el grupo, que se hicieron en casi 3 horas.

A tener ojo con Luis que está recuperando la forma de una manera impresionante, si mi amigo baja de peso comenzará a ocupar las primeras posiciones sin problemas. Nuevamente se nos unió Carlos, un joven valor colombiano, dispuesto a sacarnos trote.

La imagen de cabecera corresponde a un perfil de la ruta realizada y a continuación les dejo el mapa de la misma. Ambos fueron realizados a través de la aplicación Strava, registrando los datos en tiempo real con la aplicación instalada en un celular Android.

Ruteo Champa – Esteban Troncoso – 20120923 September 23, 2012

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Hoy se suponía que tendríamos un sol radiante….Se suponía.

Luego de desayunar y ver algunos minutos del mundial de Ruta (grande Gilbert), salgo raudo hacia el Sur a eso de las 7:55. Sólo tricota y malla, pensando que hoy estaría como ayer. Craso error. A los pocos metros me percato de un frio colosal. No importa me digo, ya mejorará. Otro error, al llegar a Brasil con Alameda el vapor de mi respiración se mezclaba con las imágenes de transeúntes con parcas, bufandas que me miraban con extrañeza.

Sigo dando pedaleadas con el objeto de calentar más rápido. Al pasar por fuera del Club-Hípico más encima una neblina se apodera de la calle. La cosa no podía ser peor….eso pensaba yo.

Ya en la caletera el sol sale y mejora la cosa. Me reconforta el cuerpo y el espíritu. Todo bien, hasta llega a Vespucio. Nuevamente aquí la cosa se torna muy fría. A parte de estar muy nublado el sector sur de Santiago, vuelve a aparecer la neblina.

Mantengo el ritmo concentrado y llego poco antes de las 9:00 al punto de reunión. Me sorprende gratamente la numerosa concurrencia, 13 pedaleros, mucho más abrigados que el suscrito, por lo que tengo que aguantar sus burlas. Mientras nos preparamos para largar, pasa por el camino Raúl Donoso con su grupo, rumbo al camino a San Gabriel.  nos saludamos y nos deseamos suerte mutuamente. Ellos realizaran 120 kilómetros.

Comenzamos el ruteo de a dos, y las bromas y tallas las va apagando el frio. Al ingresar a la Autopista de Acceso Sur, la cosa se pone aun más complicada. Aquí la visibilidad baja de un paraguazo y además la neblina se acompaña de una garuga que termina por congelarme. El bello de los brazos parado y cubierto de gotas de agua es la mejor muestra de la “sensación térmica.

Al cabo de 1 hora de pedaleo en grupo (y una breve parada por un pinchazo del amigo Matus) la temperatura vuelve al cuerpo. Uno de los ruteros se regresa y ya somos 12 los que continuamos en ruta. Tomamos Champa y luego el camino hacia Aculeo, tramo en el que, envalentonados, armamos un “treno” que nos permite subir la velocidad sobre los 35 km/h.

En las cercanías a Pintue, ya con 45 kilómetros del grupo, emprendemos el regreso. Este regreso también es hecho a muy buen ritmo. De nuevo en la Autopista Sur, y se produce la primera selección con 5 corredores que armamos un nuevo “treno”, con el que llegamos a eso de las 11:50 al peaje.

Aquí me despido y continuo mi periplo. Por fin algo de sol, que me acompañará por la caletera de regreso a Santiago Centro, donde finalizo mi ruteo a eso de las 13:05 hrs. y con 140 kilómetros recorridos. Buen kilómetraje y lo que es mejor, un muy buen ritmo de pedaleo del grupo !!!

Ruteo La Dormida-Caleu – 20120923 September 23, 2012

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Son las ocho y quince de la mañana de domingo, el barrio Vega Central muestra una gran actividad, mucha gente y muchos carros de mano trasladan frutas y verduras de un lado para otro, las bodegas están abiertas y veo apilados los “bins”, grandes cajones con frutas de nuestro campo: naranjas, mandarinas, manzanas, kiwis.

Pedaleaba tranquilamente admirado entremedio de esa gran actividad, mi destino era el terminal de buses, donde nos encontraríamos con Jorge para llegar a Polpaico y desde ahí iniciar el ruteo para subir Cuesta La Dormida y bajar desde los alrededores de la cumbre hacia el pequeño pueblo de Caleu.

Era una ruta nueva que había sido explorada por Jorge semanas atrás y que la recomendaba por ser una ruta con un bello entorno natural. No se equivocaba, es una de las rutas más hermosas que he recorrido en los alrededores de nuestro Santiago.

Jorge esperando la salida del bus

Subimos las bicis sin problemas a un moderno bus de transporte y nos acomodamos para iniciar la primera etapa del viaje, el día se mostraba radiante, con un cielo despejado y un sol que prometía una agradable temperatura.

El bus en que nos trasladamos

Nos bajamos en Polpaico, a unos 12 o 13 km de Til Til e iniciamos el pedaleo de calentamiento antes de enfrentar la Cuesta La Dormida.

Poco tráfico, un ritmo tranquilo, mucha conversa y entramos a Til Til, antes de enfrentar la cuesta me saco la chaquetilla y comenzamos el ascenso de una de las subidas más duras de los alrededores, aunque parezca increíble, pedaleamos juntos, manteniendo la conversa y los kilómetros se hacen breves, y las pendientes sobre el 10% ya no son tan duras. Esto es verdadero cicloturismo me digo.

Tan liviana se hace la subida que llegamos a la cumbre aún chachareando, la vista hacia la costa es muy diferente, estamos sobre una capa de nubes que cubre todo el valle, solo destaca por su altura el cerro La Campana.

La vista desde la cumbre hacia el valle costero

 

Y Jorge con el tremendo paisaje a sus espaldas

Nos devolvemos dos kilómetros para tomar el desvío hacia Caleu, 20 kilómetros, en su mayor parte de bajada, por un camino de buen asfalto y rodeados por bosque nativo, robles, litres, ñirres… los pájaros abundan en esta época, parejas de codornices cruzan el camino frente a nosotros y las tencas llenan el aire con sus diferentes cantos.

El inicio del camino a Caleu

Los primeros dos kilómetros de este camino son de subida, nada serio, solo un poco más de transpiración, luego se inicia una bajada engañadora, pues se suceden las rampas con frecuencia, una de ellas me pilla con plato grande, desconcentrado, mejor dicho distraído, pues estaba concentrado en aspirar el aroma de la resina de los pinos del sector.

Llegamos a Caleu, acá se inicia una bajada eterna que bordea la quebrada, el paisaje, la vista, incomparables. Un lugar estupendo para pasear, y muy poco concurrido.

Parte del paisaje

Una vez termina la bajada, debemos “pagar el costo” de un ruteo extraordinario: 7 kilómetros de camino de cerro, sin pavimento, pero compacto y de bajada suave.

El camino de cerro

 

Llegamos nuevamente a Til Til con la intención de comer algunas empanadas, yo iba envalentonado por la idea de que encontraría “pequenes”, mala información pues en ese lugar no tenían y algunos negocios ni siquiera los conocían.

Siendo las 13:00 decidimos retornar igualmente por bus, no estaba el ańimo para un ruteo “en regla”, mejor seguir disfrutando de la conversación y los recuerdos de un paisaje como rara vez me ha tocado recorrer.

Los Libertadores por El Colorado – Esteban Troncoso September 19, 2012

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Eran las 07:00 cuando me levanté. Un frío demoledor recorre mi departamento. Afuera la cosa no se ve mejor.

Desayuno y reviso la prensa para ver las alternativas del campeonato mundial que se desarrolla por estos días en Limburg, Alemania. Hoy es la Crono Individual y es uno de los pocos momentos en que un ciclista chileno se puede medir de tu a tu con pedaleros de la talla de Contador o Tony Martin. Carlos Oyarzún no decepciona, y remata en el lugar 32°. ¿Se habrán enterado en el Comité Olímpico o en la Federación de Ciclismo?

Son las 08:00 y el frío continua bordeando los 2 °C. Hago la hora leyendo y contestando posts en Bikemontt.cl. Por fin unos rayos de sol calientan los mojados techos de mi barrio Yungay. Añosas techumbres que sin embargo esconden muchas historias que algún día descubriré.

Retraso y retraso mi salida en bicicleta..no se hasta cuando. El ciclismo no debería ser sufrimiento, pero lo es. Y sin embargo todo es relativo.

Finalmente, a eso de las 08:45, salgo y me recibe el mismo frío demoledor. Similar al mes de Julio. Tomo la caletera de la Autopista Central y ni los perros salen a perseguir, prefieren quedarse guarnecidos en sus esquinas.

Recién al llegar a  Vespucio comienzo a sentir el gradiente de temperatura que volvió más agradable el pedalear. Los cerros se iluminan con la llegada del sol y todo parece vestirse de Septiembre.

Ingreso a la Autopista Central y con un 39×12 en cadencia alta, pongo fuerte y directo hacia el Norte. Al pasar frente al supermercado, veo a un par de ruteros del grupo 5-Norte a eso de las 9:11. “20 minutos es mucho rato esperando y enfriándose”, así es que sigo dando pedaleadas por la caletera de la Panamericana. Paro en la bifurcación de Huertos Familiares y seguí pedaleando con rumbo Nor-Oriente por camino del Desierto. Hace muchos años que no rodaba por aquí sólo. Recordé mis ruteos solitarios por 4 o 5 años o los que hice posteriormente con Roberto. Ahora con un ritmo un poco superior, pero con una sensación de haber podido lograr más en los últimos años… en fin.

Tenía pensado llegar hasta Los Libertadores por esa ruta, pero de pronto recordé ese camino interior llamado “El Colorado”. Era un misterio para mí así que doblé por él. Tengo que decir que resultó ser un camino corto pero de un asfalto inigualable. Sólo 3 lomos de toro son la excepción a unos 6 kilómetros de placido rodar, que pasa por condominios y caserones aislados. En una esquina, un tipo joven y alto se empina una botella de cerveza Cristal al seco, mientras me grita “Salud”. Le devuelvo el salud, pensando en el desperdicio de humanidad que significa un tipo de su contextura y juventud, embriagado por el licor de una compañía multinacional.

El camino se empina como se empina el tramo de Quilapilun, esta vez orillando un cerro. Pero el cerro no esconde más que el acceso a Los Libertadores a la altura del kilómetro 36,5. Tomo Los Libertadores constatando a poco andar el escaso tráfico vehicular y el nulo tráfico ciclista (¿será por las multas?, me cuestiono). Sigo pedaleando por Los Libertadores de regreso a la capital, sin mayores inconvenientes y en una soledad que impresiona.

Al bajar la cuesta Esmeralda sobrepaso a un MTBiker. Más allá la comisaría de carabineros. Ni un alma se ve, así que apuro el tranco y trato de mantenerme sobre los 34 km/h. Logro el objetivo llegando al peaje en pocos minutos. Vuelvo a comer algo para atacar los últimos 16 kilómetros que me quedan. A lo lejos, un rutero de amarillo me sirve de referencia para apurar el ritmo y motivarme. Lo pillo al llegar a Vespucio. Sigo por Independencia y luego por la caletera, como de costumbre. Es medio día y el cielo, que por un instante se había despejado, ha vuelto a nublarse. De vuelta el frio, de vuelta el viento… de vuelta el cielo gris de invierno. Pero ahora no importa. Ya estamos próximos a casa.

El resultado del ruteo no deja de ser alentador: 96 kilómetros en poco más de 03:15 hrs. 2000 kilo-calorías, principalmente en zona-3. Ideal zona para quemar los “comistrajos” de este extenso fin de semana de Fiestas Patrias.

Salud!!!

La Subida Santa Martina – Esteban Troncoso September 15, 2012

Posted by roberto in Salidas en Santiago.
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Hace mucho tiempo que me venía dando vueltas en la cabeza la famosa subida de “Santa Martina”. Bien digo “subida” por que de cuesta no tiene nada. Corresponde a un camino privado que sirve de acceso a un condominio con asociaciones mexicanas.

En fin. Por alguna razón, se dieron las circunstancias y hoy, viernes previo a las fiestas patrias, me llevé la bicicleta en el auto y a mediodía, salí raudo con dirección a la autopista Los Libertadores. El tráfico de santiaguinos huyendo de la capital era notorio. Autos atiborrados de bolsos y bicicletas daban cuenta de uno de los festivos de fiestas patrias más extensos que tenga memoria.

Al llegar a la estación de servicios de Autopista Los Libertadores, el calor ya se hacía sentir. A eso de las 13:30 comienzo mi periplo mientras caravanas de vehículos circulan en dirección norte. Tomo la Autopista Nororiente y luego empalmo con el camino a Chicureo. En ese trayecto me adelante un rubio ciclista que me recuerda inmediatamente al ruso Andrei Sartasov. Dejo que siga a su ritmo, siempre a la vista.

Parte la primera subida. Pie Andino tiene una extensión aproximada de 5 km en su cara poniente. Es exigente pero corresponde a una ruta conocida en el ciclismo santiaguino. Son más de las 14:00 hrs. y el calor se hace sentir. Hoy la idea es dosificar, así que bajo el ritmo y paso a un 39×21 y luego a un 39×23. No hay apuro, las piernas hay que guardarlas para lo que se viene más adelante.

Al llegar a la cima hago una escala técnica y en el trámite me esguinzo estúpidamente un dedo de la mano. El dolor me acompañará el resto de la jornada.

Mientras bajo, contemplo el explosivo crecimiento de los condominios en los faldeos de estos cerros. Chicureo y La Dehesa pronto se darán la mano.

Por fin me enfrento a mi “cuco”. Doblo por el acceso al condominio Los Litres y ya estoy a los pies de la temida subida. Paso a 39×25 rápidamente. y comienzo a subir. Santa Martina es como un boxeador. Te golpea de entrada. Los primeros metros, en mi opinión son precisamente los más duros. Una rampa te da la bienvenida como un golpe recto a tu mandíbula… o a tus rodillas en este caso.

Mientras subo calmado y dosificando, busco con la mirada algún descanso en el camino. No aparece. Tengo sólo los datos de la distancia total; 3,9 kilómetros. Con ese único dato trato de regular las fuerzas.  Mi velocidad baja bruscamente. No logro encontrar mi ritmo, hasta que por fin me engancho en paupérrimos 7 km/h. Paupérrimos pero efectivos. Sigo así y al cabo de unos minutos de pendientes y más pendientes doy por fin con las curvas en torno a las torres. Allí logro recuperar, pero insisto en no acelerar el ritmo. Sigue siendo un misterio los 2 kilómetros que aun quedan así que no hay que arriesgar.  Dejo atrás el sector de las torres y ante mi se despliega un tramo semirecto que resulta engañador, mucho más pesado de lo que parece.

En mi cabeza trato de sacar comparativas. Acuerdo conmigo mismo que es como el último tramo de la cuesta poniente de Mallarauco, pero multiplicado en extensión por 2 o 3. Si subí eso, esto también lo subiré me digo.

Termino de subir el tramo recto y al llegar al descanso ya pienso que he terminado, pero no. Quizá eso sea una de las cosas más agotadoras de esta subida, da la impresión que se va a terminar pero continua y continua. De repente llego a una zona semiplana y creo que he terminado. Nuevamente levanto la vista y unos metros más adelante veo otra subida. “Mierda” me digo, hay que seguir.

Y sigo, no queda otra. Ahora trato de pararme en los pedales. La mayor parte de la subida la he hecho sentado porque me da más equilibrio a la hora de forzar el pedal. Ahora siento que la cuesta cede, como va cediendo el boxeador en cada asalto.

“Ahora si que llegué” me digo nuevamente al llegar a un nuevo descanso. Nuevamente me equivoco. Sigo pedaleando ya con cierta rabia de no llegar nunca. Hasta que repentinamente diviso los perfiles de la entrada al condominio. Y es así, de golpe el camino se acaba sin preámbulos. Ni repechos ni descansos. Las últimas pedaladas las tengo que dar pasando los márgenes del condominio. El guardia ni se inmuta. Debe estar aburrido de ver ciclistas desafiándose en esta subida.

Me detengo. No me siento cansado. Sólo bañado en sudor y con los brazos agotados por la tensión. Reviso mentalmente la subida y que cosa pude mejorar y la verdad no se me ocurre nada. Esto es agarrar tu ritmo y darle no más. No queda otra. Comienzo el descenso con mucha precaución. La bajada es muy pronunciada y merece respeto

Pero esto no se acaba. Queda otra subida más. Pie Andino en su cara oriente. La ventaja es que es mucho más llevadera. Entre otras cosas, porque tiene subidas y bajadas que permiten una rápida recuperación. Y digamos que después de subir Santa Martina, cualquier subida que te pongan por delante te parecerá hasta placentera. Subo entonces tranquilo pero a buen ritmo Pie Andino y rápidamente llego a la cima. No hay tiempo de parar.

Bajo por Chicureo y luego la Nororiente. Un viento fuerte me recibe luego en Los Libertadores. Muy fuerte, tanto que me hace pensar si esto no es más duro que Santa Martina. Por fin llego al auto. Han sido 61 kilómetros en poco menos de tres horas. Llego bastante bien, pero con un hambre de los mil demonios que tendré que calmar en el Mc Donalds… como para estar a tono con las Fiestas Patrias, ¿no?

Ruteo – Cuesta Barriga – María Pinto – 20120909 September 9, 2012

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Juan y Alejandro llegando al reagrupamiento

Los ciclistas adelantamos la primavera.

Hoy nos reunimos 14 ruteros para disfrutar de un ruteo tradicional, Barriga – María Pinto. El cual realizamos por tercera vez este año.

La ruta es ya conocida por todos los integrantes y el ritmo estuvo suave, despertando del invierno, el ánimo por las nubes y el grupo disfrutó de 75 kilómetros, incluyendo dos ascensos, a Cuesta Barriga.

Cuesta Barriga por su lado sur tiene una longitud de 5,5 km y pendiente promedio de 4,9 %

Nos reagrupamos en el plano del lado norte de la cuesta y seguimos dándole a los pedales.

Casi 01:50 horas nos toma el ruteo ida y vuelta desde este punto hasta la plaza de María Pinto.

Roberto y Nicolás en la parada de vuelta de María Pinto

Cuesta Barriga por su lado tiene una longitud de 8,5 km y pendiente promedio de 4,8 %

Los promedios de pendiente mencionados deben tomarse como una simple referencia, ya que cada subida tiene sus peculiaridades, y los promedios artiméticos pueden llevarnos a engaño.

Ahora vamos a darle una utilidad a los registros de cada ruteo.

Este años hemos he participado en tres ocasiones de esta clásica: Mayo 6, Junio 10 y Septiembre 9. Obviamente la distancia se mantiene en los consabidos 75 kilómetros.

  Tabla: Registro de Rendimiento Barriga-María Pinto

Fecha

Velocidad

Ritmo Cardíaco

Rendimiento

[km/hr]

[PPM]

V/RC

Mayo 6

26,1

129

0,20

Junio 10

26,7

128

0,21

Septiembre 9

23,3

133

0,18

La velocidad promedio indicada en la tabla es la registrada para el ruteo completo, en lo personal podría hacer lo mismo para los dos ascensos de Cuesta Barriga, pero lo que quiero destacar es el concepto de rendimiento, nótese que el mejor rendimiento se obtiene el Junio, con una mayor velocidad, pero, y esto es lo importante, con un menor promedio de ritmo cardíaco.

Si en Junio el RC hubiese sido de 133 PPM, el realizado hoy, el rendimiento habría sido 0,20; pese a conseguir mayor velocidad.

Habría mejorado el tiempo, es cierto, pero no mi condición física.

La idea es lograr mayor velocidad con menor RC, menos esfuerzo, más economía.

Los invito a profundizar en este tema en el artículo Speed, Power, Heart Rate and Fitness del siempre aleccionador Joe Friel.

Las últimas fotos:

Gabriel y Patricio en el reagrupamiento a la bajada de Cuesta Barriga
(en el regreso perdieron la sonrisa)

Ruteo El Afalfal – Esteban Troncoso – 20120902 September 2, 2012

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Después de varias semanas, nuevamente nos coordinamos con Roberto para salir a rodar. Inicialmente iríamos a la 5-Norte con el grupo que allí se junta, pero una coordinación de último momento con el grupo ciclista con el que rodamos habitualmente nos lleva a encaminar nuestros pedaleos hacia El Toyo.

Salimos algo atrasados producto del cambio de hora. Está un poco helado pero totalmente soportable. Son las 08:15 y por fin llega Roberto al punto de encuentro (Brasil con Agustinas). De ahí en adelante, un rodar fuerte para no retrasarnos más de la cuenta. Santiago recién despierta y las calles vacías son un agradable panorama para un par de ruteros.

A las 9:10 estamos llegando al punto de encuentro, donde están Gabriel y Patricio. Más tarde llega Humberto, y algunos minutos después Catalina y Rodrigo. Algunos llamados pero nadie contesta. Somos los que somos. Partimos a eso de las 09:30 rumbo hacia San José de Maipo. En el camino, Catalina comenta su intención de continuar al Alfalfal con Rodrigo. Inmediatamente me sumo. Nunca he hecho ese recorrido y la curiosidad me mata. (more…)

Ruteo Anillo Pitama – 20120819 September 2, 2012

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Hace tiempo que Jorge Pérez proponía hacer rutas nuevas por el entorno de Santiago, de hecho ya tenía varias planificadas en su cabeza y el domingo 19 de Agosto decidimos estrenar una de ellas. El hecho que en Santiago el ruteo por nuestra querida autopista San Martín se encuentra prohibido constituía un aliciente adicional.

Así es como bautizamos una ruta llamándola Anillo Pitama… bastante dura resultó ser esta nueva ruta, prueba de ello es que necesité cinco días para sentarme a redactar esta crónica.

A pesar de enfrentar una mañana fría, con nubosidad alta, amenazando chubascos, estábamos muy motivados con una vuelta larga y novedosa. Más aún, para Sebastián y Daniel, este circuito era completamente nuevo y su propio entusiasmo era contagioso.

El recorrido se inicia en el sector llamado Los Panguiles, que está en el km 34 de la R-68, donde se inicia el camino a María Pinto.

Un buen dato es que en este cruce estacionamos dentro de un recinto privado, parte de un surtido almacén, que presta el servicio de estacionamiento por la humilde suma de $ 500 (US$ 1).

Desde este punto ruteamos por la calle de servicio, evitando la autopista, y entramos a Curacaví.

Un pueblo tranquilo y agradable para cruzar tranquilamente sobre nuestras bicicletas, a la salida debemos tomar la Ruta 68 un par de kilómetros para entrar a la Cuesta Zapata.

La Cuesta Zapata es breve, tranquila, y muy hermosa, son solo 5,8 km con una pendiente promedio de 5,1%.

El Valle de Casablanca desde la cumbre de Cuesta Zapata

Nos reagrupamos en la cima y aprovechamos de tomar varias fotos “estilosas”. (more…)

Ruteo 5 Norte – Esteban Troncoso July 22, 2012

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Dicen que el mayor obstáculo son los temores propios. Hace 10 años o más retomaba el ciclismo, comprando una bicicleta de ruta (La primera bicicleta la había tenido años antes, durante la época universitaria, pero llegado el matrimonio y el inicio de la etapa laboral, quedó de lado y finalmente fue regalada).
Bueno, contaba que hace 10 años retome las dos ruedas, partiendo con lo típico. Subir el San Cristóbal y salir a  Panamericana Norte a rodar. Allí me crucé un domingo con un grupo de ruteros que se juntaban frente a la CCU. Yo, un “pato” de tomo y lomo con puntillas y cero oficio rutero, me colé en el grupo y comencé a rodar con ellos. Recuerdo mi cara de aflicción cuando a los pocos minutos aceleraron el ritmo. Lentamente el grupo comenzó a alejarse, y yo veía las inmensas diferencias que me separaban de ellos. Fue así que me resigné a seguir rodando sólo, hasta que di con otros “patos” igual que yo, con los cuales comenzamos a compartir domingos, pinchazos y sudor. Más tarde, el ingreso a un grupo más formal me permitió tomar el “ritmo” requerido.
Ahora, una década después, más viejo pero más curtido también en estas lides, decidí reincidir con este grupo de la Cinco Norte. Me levante más tarde que lo que acostumbro (mis salidas dominicales por lo general comienzan a las 08:00). Hoy, son ya las 08:45 y parto en bicicleta al punto de encuentro.
En el camino me topo con JP Garrido. Un habitué del grupo de la Cinco-Norte, al que tiempo atrás le vendí el marco CAAD-5 que ahora usa. Nos saludamos pero no me reconoce. No importa.  “Por lo menos ahora alguien le saca el jugo a ese cuadro Cannondale” pienso.
El grupo de la Cinco-Norte tiene por costumbre largar a las 9:30 sagradamente todos los domingos en la intersección de Panamericana Norte con Américo Vespucio. Mientras avanzo al punto de encuentro se van sumando más ruteros. Cada uno con sus “pintas muy particulares” y, lo principal, con sus bicicletas que recorren todo el espectro disponible en el mercado nacional, tanto en marcas como en precio.
Quizá ese sea uno de los mayores atributos de este grupo. Su acefalía no complica. Mal que mal tienen igual sus “referentes” o líderes. La inorgánica termina siendo un plus. No requieren mayor organización. Las reglas son sencillas como me las aclaró semanas antes un rutero de este grupo:

“..salen sin falta a las 9:30 hrs., no esperan a nadie. La ruta siempre es la misma, son tres variantes que se pueden elegir según su capacidad:

a) CCU – Tiltil, es para los más exigentes, llegan un poco antes de Tiltil y se paran en un negocio para tomar y comer algo, es como 1 km. antes del pueblo. De vuelta se vienen por el camino de las vacas, quilapilun, la 57 y embalan en la última pasarela que esta como a 200 metros de Américo Vespucio.Andan muy fuerte. (more…)

Ruteo R5 Chacabuco – 20120715 July 15, 2012

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Acá estamos con otro domingo de pedales y auto-exigencia, o flagelantes en pedales podría ser un buen símil.

El invierno tiene sus pequeñas victorias y llegamos solo diez al punto de encuentro (PdE), Gabriel tiene la idea de pesar las bicicletas de los participantes y da comienzo al debate… cómo puede ser que mi bici pese 8,6 kg y la tuya 8,4 kg si son iguales… ah, pero es que tu la tienes con el bolso de herramientas… además la mía pesa menos porque tiene neumáticos Mavic… En fin buenas ideas que suman minutos a la hora de salida.

El primer incidente doloroso lo sufre nuestro amigo Iván, que llegó en auto, se da cuenta que no había cargado sus zapatillas de ciclismo, esta vez nuestro amigo Alzheimer le jugó la mala pasada. Y quedamos solo nueve.

Finalmente logramos salir, solo para que este servidor pinche nuevamente un neumático justo a la salida del PdE, afortunadamente para mí, Gabriel D. reemplaza rápidamente la cámara y aprovecho el bombín de Eduardo para inflar a mis acostumbrados 100 psi.

Conclusión a las 09:17 iniciamos el ruteo, un recorrido que evita el tránsito por nuestra regalona carretera San Martín debido a que la prohibición de ciclistas en esa ruta se está fiscalizando con mayor rigor por parte de carabineros.

Rodamos suavemente los casi 9 km que nos separan del cruce Lo Pinto, llegamos y seguimos por ese camino hacia la Ruta 5 Norte, otra carretera por la que, si bien el riesgo es el mismo, aún se nos permite rutear.

Aplicamos buen ritmo, 29,7 km/hr promedio hasta el inicio de la subida El Manzano: Dos mil metros de subida con 4,6% de pendiente promedio. Me esfuerzo y me exijo, promedio 17,9 km/hr en la subida y no me preocupo de pasarme a anaeróbico porque es breve.

A la bajada un breve reagrupamiento antes de seguir por el camino Santa Teresa y mientras estamos ahí vemos como pasa raudo el grupo de ciclistas de la 5 Norte, bonito espectáculo, alrededor de 50 ciclistas recuperándose de un competitivo ascenso a El Manzano.

Nos subimos a los velocípedos y seguimos tras ellos, en el camino Santa Teresa bajan el ritmo y les damos alcance rápidamente, seguimos mezclados con ellos hasta el cruce Quilapilún, promedio 29,1 km/hr.

En este cruce nos separamos y seguimos hacia Chacabuco, nuestro punto final, distante 10 km desde ese cruce. Un par de kilómetros adicionales y se devuelven Jorge y Daniel… quedamos siete.

Este camino es un falso plano con 1,1% de pendiente promedio, igual que la Autopista del Maipo, con la diferencia que vamos con viento de cola, buen ritmo, siempre agrupados y mis pulsaciones en el entorno del umbral aeróbico.

En la meta, otra parada, que algunos aprovecharon para desabrigarse ya que el sol por fin comenzaba a entregarnos algo de calor, Gabriel A. se devolvió antes del último repecho y Manuel salió antes que el resto de nosotros, por lo que solo cinco iniciamos el regreso agrupados, dos o tres kilómetros de ruteo rápido, divisamos a Manuel unos 1.500 metros por delante, pero esta vez Mario sufre un pinchazo, parada de recambio y seguimos en fila de uno con Gabriel D. tirando fuerte en la punta, cómo sufro para poder mantenerme en la fila, en varias oportunidades Eduardo me empuja y logro seguir sin cortarme de la fila, llegamos juntos a la R5 Norte y enfrentamos el ascenso norte de El Manzano, más breve y menos empinado que su lado sur.

En la bajada normalmente nos separamos por las diferentes velocidades de descenso, pero en el plano nos reagrupamos sobre los pedales, seguimos en fila de uno con Gabriel D. en la punta tirando sin misericordia: 35,8 km/hr promediamos en este tramo de 16,6 km. Un ruteo con buena intensidad para mí: 153 PPM de promedio.

Entramos a la autopista nororiente, y aflojamos el ritmo con un ruteo conversado, unánime reconocimiento para Gabriel D. que dio muestras de tener una gran capacidad de resistencia.

Finalmente; para el grupo 87,2 km de recorrido. Un servidor 121,8 km con 04:20 horas de pedaleo efectivo.

Sin Pelos en las Piernas – El talento desperdiciado de Jan Ullrich – José María Palacio July 12, 2012

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Colaboración de José María Palacio Cornejo, de Valladolid.

No se si fue Manolo Saiz a principios de este siglo quien advirtió que había dos corredores que debían ser ídolos generacionales y hombres que pasarían a la historia del ciclismo como dos de los más grandes corredores de siempre, y que estaban tirando su talento por la borda. Hablaba de Jan Ullrich y Frank Vandenbroucke.

A mi lo de Ullrich me producía dolor de cabeza.

Yo era muy de Ullrich… como lo era de Pantani… pero el alemán parecía dispuesto a avergonzar a muchos de sus seguidores durante gran parte del año.

Para mi el alemán tuvo condiciones para haber ganado las 3 grandes rondas del calendario, al menos una vez (yo creo que varias), las cinco grandes rondas de una semana más de una vez, el mundial de fondo, y los cinco monumentos. Y su motor bien entrenado le podría haber permitido conseguir muchos de esos logros en la misma temporada.

Sin embargo pronto nos dimos cuenta que el gusto de Ullrich por la vida disipada destrozaba cualquier posibilidad de ver la verdadera magnitud del corredor.

La realidad es que Jan Ullrich jamás ha brillado lo más mínimo, en un monumento del ciclismo. Se ha arrastrado siempre en pruebas como País Vasco. No ha brillado nunca en Paris Niza o el Tour de Romandía. Nunca. En Tirreno Adriático alternó actuaciones mediocres, con otras absolutamente lamentables. De las Ardenas o del pavé ni hablamos. Y para más inri, cuando acababa el Tour corría cuatro o cinco carreras y no se le veía hasta el año siguiente, cuando denuevo en Febrero aparecía como un zampabollos bochornoso. (more…)

Humor July 10, 2012

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Estadística: Ciencia que, con el análisis de los datos, llega a conclusiones erróneas un 50% de las veces.

José Antonio Pérez

El Lector – Bernhard Schlink July 9, 2012

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Der Vorleser, es el título original en alemán de este libro, literalmente significa “el que lee en voz alta”.

Antes de iniciar la reseña les dejo el resumen de contraportada:

Michael Berg tiene quince años. Un día, regresando a casa del colegio, empieza a encontrarse mal y una mujer acude en su ayuda. La mujer se llama Hanna y tiene treinta y seis años. Unas semanas después, el muchacho, agradecido, le lleva a su casa un ramo de flores. Éste será el principio de una relación erótica en la que, antes de amarse, ella siempre le pide a Michael que le lea en voz alta fragmentos de Schiller, Goethe, Tolstói, Dickens… El ritual se repite durante varios meses, hasta que un día Hanna desaparece sin dejar rastro. Siete años después, Michael, estudiante de Derecho, acude al juicio contra cinco mujeres acusadas de criminales de guerra nazis y de ser las responsables de la muerte de varias personas en el campo de concentración del que eran guardianas. Una de las acusadas es Hanna. Y Michael se debate entre los gratos recuerdos y la sed de justicia, trata de comprender qué llevó a Hanna a cometer esas atrocidades, trata de descubrir quién es en realidad la mujer a la que amó… Bernhard Schlink ha escrito una deslumbrante novela sobre el amor, el horror y la piedad; sobre las heridas abiertas de la historia; sobre una generación de alemanes perseguida por un pasado que no vivieron directamente, pero cuyas sombras se ciernen sobre ellos.

Es un libro breve, algo más de 200 páginas y fue convertida en película en 2008, con el mismo título, y parece ser que tuvo algún éxito. Yo no he visto la película, pero no sé por qué me imagino que debe estar muy lejos del espíritu del libro.

He querido ubicar la reseña en primer lugar pues describe bastante bien la trama, en muchos sitios se le reseña como una novela que describe o profundiza respecto de los sentimientos de la generación alemana de post guerra y sus cuestionamientos frente al papel que jugó su país en el conflicto.

La verdad es que me a mí no me causó en absoluto esa impresión.

Narrada en primera persona, me causa la impresión de ser un relato sicológico, en la que asistimos al desarrollo de una persona que ha tenido una profunda experiencia amorosa con una persona de pasado cuestionable, el contexto, en que la protagonista fue guardiana de un campo de concentración, me parece secundario.

El libro está dividido en tres partes muy bien escogidas: Conocimiento de los protagonistas, Juicio de Hanna, Reencuentro.

El lenguaje es sencillo, huyendo de cavilaciones profundas y ejercicios literarios sesudos, plantea las dudas y las ansias que en uno ú otro momento todos nos hemos planteado cuando el amor encuentra su espacio en nuestro corazón. El protagonista relata media vida en retrospectiva, intercalando tiempos, pero lo hace de una manera adecuada, sin forzar las situaciones.

Leyéndolo repasé episodios de mi propia vida, con preguntas similares. Ese fue para mí el valor de este texto, las ideas-fuerza que transmite: amor adolescente, vergüenza, erotismo, el valor del pasado, la dignidad de la persona.

Quien piense que se trata de una obra sobre el holocausto o, peor aún, literatura erótica, mejor que se abstenga de su lectura pues nada de eso encontrará en esta obra.

Ruteo Valdivia de Paine – 20120708 July 8, 2012

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Este domingo recupero los ruteos en grupo que me había saltado por lluvia o por razones personales. Espero toda la semana este día, y en especial hoy, para salir a probar cómo respondería mi rendimiento en esta ocasión.

La ruta es exigente, enfilamos hacia el sur: Autopista del Maipo, Champa, Valdivia de Paine y regreso, nada despreciables son los 150 km de pedaleo para el autor de esta crónica y 93 km para la ruta oficial.

Acá en Chile estamos a inicios del invierno, durante la semana las temperaturas matutinas se han mantenido algunos grados por encima de cero y durante el día poco más de 10 °C. La semana ha sido fría. Levantarse temprano ya es un sacrificio, abandonar la cama calientita y pensar que te esperan varias horas de pedaleo antes del regreso comienzan a mermar la motivación. Afortunadamente tengo al grupo, no puedo fallar, y aparte del grupo está Esteban; jugo de bicicleta, que comienza a llamar el sábado para confirmar la salida. Lo más peculiar es justamente eso: confirma, no pregunta.

Me consuelo pensando que una vez arriba de la bici ya todo cambia y nacen las ganas de hacer un mejor ruteo que la vez anterior.

A las 07:54 salgo de casa, bien abrigado, muy poco tráfico en un día despejado, hermoso pero frío, pocos peatones en la calle, una abuelita paseando su perro, algunas parejas regresando a casa después de una fiesta, como siempre muchos me miran, seguramente preguntándose qué se sentirá estar en mi lugar. Les respondería que nada especial, y sería totalmente honesto, solo tu y tus pensamientos, como cuando lees un libro, pero cuando pedaleas, el paisaje te lo construyes tu mismo. Los personajes están ahí, en la calle, ¿Saldrá todos los días tan temprano la abuelita a pasear a su perro?, la chica de la pareja baja la cabeza cuando la miro, su amigo no camina recto y ella mantiene una lata de cerveza en la mano.

Nos encontramos con Esteban, a buena hora para llegar tranquilos al PdE, un saludo cordial y seguimos nuestra ruta habitual, un par de kilómetros y pincho la rueda trasera. Mierda, pienso, ya no seguiremos tan tranquilos después de la reparación. A reemplazar la cámara lo más rápido posible, sobre todo no olvidar revisar el neumático, “¿Te ayudo?” me pregunta Esteban, “no, gracias, necesito concentración”, un verdadero pato necesita concentración para reemplazar la cámara.

Desmonto la rueda, olvidando poner el cambio en el piñón chico, no hay vuelta, ya lo hice. Quito con facilidad el conjunto neumático-cámara. Mientras, Esteban me cuenta que un corredor del Tour tuvo un accidente que lo llevo al hospital y en el hospital subió su bicicleta a un rodillo y siguió pedalendo, inicia una reflexión admirada respecto del espíritu ciclista que animaba al corredor para practicar en el rodillo incluso convaleciente.

“No escuchaste nada de lo que te dije”, me crítica desde su cómoda posición de espectador, “Claro que te escuché, ahora déjame reemplazar la cámara” le respondo, mientras lucho por montar el neumático con las manos frías. Recuerdo a un corredor, también en el Tour, pero en el período de entre guerras, que tenía las manos tan frías que desmonto su tubular con los dientes.

Inflo la rueda con 50 bombeadas, 50 psi, suficiente para llegar al PdE y normalizar la presión.

Seguimos, me mantengo a rueda de mi compañero, que con gran hidalguía desarrolla una velocidad adecuada a mi rendimiento. Voy bien, “sube a 30” le grito, pésima idea, Esteba sube a 30 y comienzo a ahogarme, bajo un piñón y me obligo a continuar. Quiero sentir el sacrificio de los verdaderos ciclistas.

Finalmente, a las 09:10, terminábamos los casi 30 km que me separan del PdE y observamos a nuestros compañeros ya saliendo, tendré que rutear con 50 psi en la rueda trasera y rogar para no pinchar nuevamente.

El grupo lo componíamos 12 ruteros, y todos estaban con ganas, otros 30 km que hicimos a 33 km/hr promedio, pero esta parte de la ruta es fácil, una bajada suave con viento de cola nos permite lograr ese buen promedio.

Llegamos agrupados al cruce a Champa y hacemos una breve parada técnica, luego de la parada retomamos el ruteo, 12 km nos separan del punto de retorno y pedaleamos firme, 29,1 km/hr de promedio y varios quejándose de que el ruteo estaba suave. (more…)

La Guía Definitiva para Subir Mejor – Parte 3 de 3 – Peso – Le Grimpeur July 3, 2012

Posted by roberto in Entrenamiento.
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A continuación, les dejo la tercera parte y final, de esta serie de artículos traducidos, con permiso del autor, del blog Le Grimpeur. El original en inglés lo pueden leer aquí.

La subida a L’Alpe d’Huez, en el Tour de France, se incluyó por primera vez en 1952, y fué también la primera meta en la cima de una montaña. Su inclusión era también una novedad, y al parecer solo unos pocos fueron capaces de predecir, en aquel entonces, que esa subida llegaría a ser una de las más famosas de la competencia.

La primera victoria sería para Fausto Coppi, una leyenda en ciclismo, que contribuiría a fortalecer la legendaria historia de L’Alpe d’Huez. La subida se inicia al final de la décima etapa, 266 km desde Lausanne, en Suiza, sin subidas de importancia previamente. Un corredor francés, Jean Robic, se escapa en la base de L’Alpe, en Bourg d’Oisans, pero Coppi se ubica muy pronto a su rueda. Rápidamente el italiano comienza a marcar el ritmo, utilizando frecuentemente su plato grande (probablemente un 52). “Parecía que Coppi no realizaba un esfuerzo extraordinario” se lee en el Miroir-Sprint. Faltando seis kilómetros, Coppi se escapó. Robic finalizaría la etapa un minuto y veinte segundos después de él.

El cronometraje oficial de la subida se inició en 1990. Desde entonces, las distancias reales utilizadas para comparar los mejores tiempos se han acortado, haciendo más difíciles las comparaciones. En el blog Le Grimpeur, se ha investigado detalladamente la evolución de los tiempos de ascenso a través de los años. Se registran algunas comparativas de tiempo paras las secciones de 13,8 km y 14,5 km.

En 1995, Marco Pantani registró 36’50” para la sección de 13,8 km; lo que fué considerado el mejor tiempo (en la sección de 14,5 km registró 38’04”). En promedios: 22,5 km/hr versus 22,9 km/hr. En 1997 fué aún más rápido con 37’35” sobre la sección más larga, tiempo que se compara con los 37’36” registrados por Lance Armstrong en 2004. (more…)

Sin Pelos en las Piernas – Bradley Wiggins; sexo, drogas, y rock and roll July 1, 2012

Posted by roberto in Sin Pelos en las piernas.
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La vida de Bradley Wiggins podría asemejarse a la vida de una estrella del Rock and roll. Podría ser Pete Townshend, el mítico guitarra de los Who. De hecho el ciclista inglés es un fanático de la escena Mod y en concreto de los Who además de Pearl Jam, etc. Pero Wiggins no es cantante, ni guitarrista; Wiggins es ciclista. Ciclista profesional de carretera.

¿Pero quién es ese tal Wiggins?

El año 2009 emergió como la gran sorpresa del Tour, finalizando cuarto. No venía de la nada; era un miembro de la generación de oro de los “pistards” británicos que se habían hinchado a ganar medallas por los velódromos de todo el mundo.

Tal sorpresa levantó las suspicacias de muchos y en la misma noche de finalización del Tour, celebrándolo con su mujer a altas horas de la noche parisina, se le acercó un corredor australiano del Tour y le comentó:

“Enhorabuena Bradley, ya se que todos dicen que vas dopado pero yo creo que vas limpio”.

“Como!, Todos piensan eso? No lo sabía!” Comentó Bradley, quién enfadado y ofuscado cogió a su mujer y se marchó al hotel.

A los pocos días pidió a su equipo que hiciera públicos sus análisis  de sangre de los últimos dos años.

Y es que la historia de Wiggins siempre ha sido una historia de sexo, drogas, alcohol, depresión y rock and roll. Su vida no ha sido un camino de rosas. (more…)

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