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L’Alpe d’Huez – de Le Grimpeur April 13, 2011

Posted by roberto in General.
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No es mucho más difícil que esto

A continuación les presento una traducción personal del artículo de título homónimo publicado en el blog Le Grimpeur. El original, en inglés, lo encuentran aquí.

Para todos los amantes de la ruta, esta es una subida mítica, y al leer el excelente reportaje de Guy, se darán cuenta que en Chile tenemos varias muy similares.

Espero que lo disfruten.

Tras 38 minutos camino a la cima de l’Alpe d’Huez, estoy en la curva 7 (virage 7 en la jerga local), donde dentro de pocos días se darán cita cientos de ciclistas alemanes, fanáticos, salvajemente enloquecidos, para animar a sus héroes connacionales en esta edición 2007 del Tour de France.

Más arriba está Lance Armstrong, siete veces campeón del Tour, quien se ha bajado de su bicicleta al final de la subida y está buscando una cerveza fría. O por lo menos sería él si hubiese partido conmigo desde el inicio, y hubiese pedaleado los 37 minutos y 36 segundos que demoró en la contrarreloj de 2004.

Aún me faltan 5 km y alrededor de 400 metros de subida, no habría sido mucha competencia para Armstrong. Pero eso no es ninguna sorpresa, dado que Lance tiene todo el derecho de jactarse en esta montaña. Es la segunda persona más rápida en subir, vencido solo por el sensacional escalador italiano Marco Pantani.

Desde que se la incluyó por primera vez en le Tour, en 1952, Alpe d’Huez se ha convertido en la montaña donde se construyen leyendas y se cuentan historias míticas, principalmente porque las batallas épicas del Tour se libran típicamente en las montañas, y con la carretera literalmente agotándose en el pequeño poblado de Alpe d’Huez , en la cima, siempre será una meta de montaña.

Fausto Coppi, la leyenda italiana, fue el primer ganador en 1952. Durante los siguientes 40 años el dominio fue casi total por parte de italianos y alemanes, hasta que en 1992, Andy Hampsten, estadounidense del equipo Motorola, se deshizo de sus perseguidores a mitad de la subida y obtuvo un claro triunfo en solitario.

Lance Armstrong fue el segundo estadounidense que consiguió la victoria. En 2001, se fingió debilitado frente al principal de sus rivales: Jan Ullrich, entonces le dió “The Look” en las pendientes menores antes de comenzar a bailar sobre sus pedales y sellar en forma efectiva, su tercera victoria en el Tour.

Estas son las historias que cada verano motivan a centenas de ciclistas amateur, para probar sus piernas contra les 21 virages, para honrar a sus héroes italianos, daneses, franceses, españoles, alemanes, belgas y estadounidenses.

A pesar de tener 1.860 metros de altura, con una longitud de 13,8 kilómetros, con una pendiente promedio de 7,9%, Alpe d’Huez no es la subida más difícil del Tour. A pesar de que está condenadamente cerca de serlo, y está clasificada como hors categorie en la jerga del Tour, fuera de categoría, junto a solo un puñado de otras montañas. Y se merece esa reputación legendaria.

En el valle, se encuentra la pintoresca ciudad de Bourg d’Oisans, con algunos de los pocos kilómetros planos que se pueden encontrar, la subida comienza solo unos cientos de metros después de la señalización de salida. Boom!

En linea recta la ruta promedia una pendiente del 10%, una de las secciones más empinadas de la subida, antes de haber tenido la oportunidad de calentar un poco.

Tras pasar la primera curva, dedicada a Fausto Coppi y Lance Armstrong (a ambos, pues se agotaron las curvas para dedicar en forma única a los ganadores históricos), la pendiente no da tregua y se mantiene a un promedio del 10% los siguientes 1.500 metros antes de ceder levemente al 8,5% en el café La Garde, luego de 4 km de subida.

Aunque implacables, los zig zag de las curvas en el medio de la subida realmente brindan algún alivio. El camino asciende más suavemente y es posible engranar un desarrollo más largo para aumentar la velocidad o pedalear más suavemente para recuperarse. Asimismo, en esta parte de la subida, los árboles en la orilla ofrecen algo de sombra protectora contra el inclemente calor del verano.

En la villa de Huez, el fin de la subida parece cerca. Pero aún quedan 3,5 km, lo que lo transforma en una cruel ilusión. Más aún, el camino se empina nuevamente, hasta un 11%. Peor aún, la distancia entre las últimas seis curvas es mayor, y parecen estar justo fuera del alcance de las fuerzas que tienen tus piernas para mantener los pedales en movimiento.

Huez es pintoresco, pero aún queda mucho por rodar

A esta altura alcanzas al fotógrafo del virage 2 (dedicado a Marco Pantani), quien te toma la foto y te entrega un comprobante para su negocio de fotografías en la calle principal de Alpe d’Huez, puede que difícilmente te mantengas derecho, y el retrato no sea en una pose de triunfo.

Afortunadamente, después de una curva final, la señalización de llegada se deja ver justo a la entrada del pueblo, aunque algo más cerca de donde esta etapa del Tour finaliza realmente. Aquí, poleras de recuerdo y Pepsi a US$ 3 la lata son el premio a tu triunfo.

Si el tiempo empleado es una hora o menos, tienes derecho a jactarte del logro, y también se te permite un aplauso con tus dos manos. Rostros que reflejan la angustia, como aquel de Frank Schlek, ganador de 2006, son de rigueur.

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